Apropiación indebida, desamor y pedanteria

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fot_txt1425592789_grHoy toca una novela de Lena Andersson titulada Apropiación indebida. Lo primero que hay que decir es que se trata de una novela muy interesante. El subtítulo apunta: “Una novela sobre el amor”. Pero la realidad es bien diferente. Sinceramente, hubiera sido mucho más acertado -aunque tal vez menos comercial- afirmar que se trata de una novela sobre el desamor, puesto que Lena Andersson coloca a su protagonista, Ester, en una situación de absoluta debilidad y dependencia ante el artista Hugo Rask, un genio enamorado… de sí mismo e incapaz de querer a nadie que no sea su ego.

La protagonista, se pasa toda la novela suspirando por un Hugo ue constantemente la desprecia o, simplemente, minusvalora. Las reflexiones que dejan la historia son varias, desde el ya citado desamor hasta también el “síndrome del artista”, que afecta a artistas, pero también a famosos, deportistas… personas todas ellas acostumbradas a que el mundo se rinda a sus pies sin pedir nunca nada a cambio.

La novela está escrita con un lenguaje seco y peculiar. Seguro que atrapa la atención de todos los lectores que algún día se han sentido “enganchados” por un amor imposible. Y también de los que no han vivido esa amarga experiencia. Ahí va un ejemplo: “Hablar no sirve para nada. No se dan respuestas sinceras, por respeto y consideración. Abandonamos y nos abandonan y no hay nada que discutir, pues, alejada la voluntad, no se pueden pedir responsabilidades. Aquello que se hace por misericordia vale poco si el otro abriga la esperanza de que se haga por amor”.

Apropiación indebida deja algunas cuantas joyas para el pensamiento profundo. Y todo ello dentro de una constante crítica hacia la progresía intelectual, seres que se consideran superiores al resto del pueblo desde un punto de vista intelectual e incluso moral. Como ejemplo, ahí van unas frases: “Lo que pasaba era que odiaba el tedio, siempre lo había odiado; prefería atormantarse a aburrirse, la soledad a estar con un grupo de gente charlando de banalidades”. Otro ejemplo: “Tú te beneficias de las teorías y las praxis del liberalismo: haces obras de videoarte críticas con la civilización occidental que nunca podrías hacer en ninguno de los países y sistemas políticos que alabas y defiendes”.

Lo dicho, novela muy interesante y digna de ser tenida en cuenta. Apropiacion indebida, una novela para reflexionar sobre el amor.

 

Los cuentos de Alicia Giménez Bartlett

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Alicia Giménez Bartlett es, sin duda alguna, una de las mejores escritoras españolas, especialmente por lo que a la novela negra se refiere. Sus personajes, Petra Delicado y Fermín Garzón, incluso pasaron por la tele. Y sobrevivieron a ello. Son muchas las novelas de esta saga. Y prácticamente todas ellas logran enganchar y entretener a sus lectores. Con este último libro, Giménez Bartlett da una vuelta de tuerca más al tornillo de la trama negra y se cambia de registro: abandona la novela para entrar en el cuento.

Crimenes-que-no-AliciaCrímenes que no olvidaré es el nombre que aglutina nueve cuentos de entre 20-50 páginas. No es un libro recomendable para el que jamás haya leído nada de Giménez Bartlett. Pero sí es un libro muy recomendable para los seguidores de las aventuras de Petra Delicado y Fermín Garzón, puesto que con el paso de los años sucede con esta saga lo mismo que con otras muchas historias de parejas detectivescas: al final, gusta más la relación entre ellos que el propio caso investigado.

Lo mejor, sin duda alguna, son los diálogos entre los protagonistas, con una innegable dosis de mala leche, mezclada con el cariño que los dos policías se profesan. Lo peor, la propia estructura, que obliga a resolver las tramas de forma abrupta incluso. Y es que la novela negra es negra, pero sobre todo es novela. El formato de cuento es un interesante experimento pero no deja de ser eso: experimento.

El enigma del convento, de Jorge Eduardo Benavides

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El enigma del convento es la última novela leída. Firmada por Jorge Eduardo Benavides, este libro consiguió el Premio Torrente Ballester de 2014. Para empezar, cabe decir que es una novela histórica con dos tramas: la vida del general Goyeneche en la España de Fernando VII y el día a día en el Convento de Santa Catalina, en Arequipa, donde están almacenados documentos importantes para el citado general.

El libro está bien escrito, pero le falta ritmo. De las dos tramas, una funciona sin orden ni concierto y no tiene la enjundia necesaria para ocupar centenares de páginas: la del convento de Arequipa. Parece que el escritor se viera obligado por una cuestión de estilo a ir combinando las dos tramas (los capítulos pares para Madrid y las impares para Arequipa), pero la realidad es que la vida de Goyeneche en Madrid resulta muchísimo más interesante que las intrigas del convento de Santa Catalina, por lo que la historia queda desequilibrada casi desde las primeras páginas con páginas y más páginas sobre la vida de las monjas que sólo pueden ser consideradas como relleno y que duras penas acaban siendo leídas.

Además, las dos tramas terminan fusionándose en la parte final de la historia dejando a Goyeneche fuera del foco cuando quizás es el personaje más interesante de todos para centrarse en los personajes secundarios, que no tienen el carisma para sostener el peso de la historia. El libro, por tanto, me ha decepcionado y llegar hasta el final ha sido un arduo esfuerzo. Sin embargo, el premio Torrente Ballester y los muchos elogios recibidos por el autor y por la novela… hacen que uno no pueda dejar de pensar que tal vez sea un prejuicio personal y que la obra valga la pena. Desde luego… mi humilde opinión es que es una novela con graves carencias. Pero lo mejor, como siempre, es que cada lector saque sus propias conclusiones.

Pacquiao contra Mayweather, viva el circo

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Dice un amigo mío que escribo mucho sobre boxeo y, sin embargo, aún no he juntado ninguna línea sobre el llamado combate del siglo: Floyd Mayweather contra Manny Pacquiao. Tiene razón. Pero mi silencio viene provocado por la falta de tiempo -es buen síntoma tener tanto trabajo- y también, no lo voy a negar, por la falta de entusiasmo que me provoca el combate.

Para empezar, Mayweather y Pacquiao debieron pelear hace cinco años. Entonces sí que hubiera sido el combate del siglo. Ambos estaban en su plenitud física y hubiera sido un combate inolvidable. No lo hicieron por miedo. Así de sencillo. No le den más vueltas. El estilo de Mayweather y el estilo de Pacquiao son totalmente antagónicos y ambos veían en el otro al rival que les podía dejar en evidencia, así que se esquivaron durante los años buenos… hasta que la bolsa ha sido tan grande que les ha obligado literalmente a encerrarse en un ring.

Dicho esto, el segundo punto negativo de este combate es el circo que han montado los medios de comunicación. Se cuentan una y otra vez las mismas historias: los miles de dólares de las entradas, los 100 dólares que vale ver la pelea por television en Estados Unidos -12 euros en España-, los 23.000 dólares del protector bucal de Mayweather… Pero todo eso no aporta absolutamente nada al espectáculo del boxeo. Es sólo ruido. Efectos especiales.

¿Significa que no veré la pelea? Pues evidentemente no. El sábado (ya domingo por la mañana) estaré pegado al televisor para ver el combate entre Mayweather y Pacquiao. Pero no podré dejar de pensar que este combate debimos verlo muchos años antes. ¿Favorito? ¿Análisis técnico? Hay muchos especialistas mejores que un servidor, pero ahí va un pequeño análisis.

-Mayweather tiene 47 victorias y 0 derrotas. Pero es que además nunca ha besado la lona. Eso deja clara cuál es su gran virtud: la defensa. Estamos posiblemente ante el boxeador de mejor defensa de toda la historia del boxeo. Para ser el mejor boxeador de la historia le ha faltado pegada y voluntad de irse al ataque. Hijo y sobrino de campeones del boxeo, lleva el deporte en su ADN y tiene una agilidad y unos movimientos sencillamente inmejorables. A sus 38 años sigue entrenando como el primer día, pero le gusta revestirse de excentricidades millonarias. No hagan caso. Entrena como un loco y se cuida como nadie. Ante Pacquiao, su táctica será la misma de siempre: patinar hacia detrás, deslizarse sobre el ring, esquivar las acometidas de “Pac-Man” mientras lanza golpes en su huida. No hay nadie que huyendo sea capaz de castigar tanto a los rivales.

-Pacquiao tiene un record de 57 victorias-5 derrotas-2 nulos. El filipino es el hombre que más veces ha sido campeón del mundo en diferentes pesos. Su evolución física ha sido monstruosa y eso le coloca entre los más grandes de la historia. Su gran arma siempre ha sido la misma: la velocidad en el ataque, aunque eso le haya provocado disgustos como la derrota reciente contra Juan Manuel Márquez por KO. Se lanzó a buscar la victoria por la vía rápida y se comió una mano legendaria. Acabó en el hospital. Pacquiao, por tanto, es la cruz de la moneda que representa Mayweather. Es cierto que en los últimos años ha bajado su pegada y su explosividad. No es aquel Pacquiao al que vimos destruir a De La Hoya, por ejemplo. Parece que con los años se ha vuelto más conservador y es más consciente de sus limitaciones.

El combate, por tanto, enfrenta a dos de los 20 mejores boxeadores de todos los tiempos. Uno, muy defensivo (Mayweather). Otro, muy ofensivo (Pacquiao). ¿Quién ganará? La teoría dice que Mayweather debe ganar a los puntos. Nadie hasta ahora ha sido capaz de cazarle ni una sola vez y después de 47 noches… no puede ser casualidad. Pero si hay alguien que puede hacerlo, ése es Pacquiao. O tal vez era el Pacquiao de hace cinco años. Pronto lo sabremos.