Las primeras entrevistas y las primeras cinco reflexiones sobre Cuervos y palomas

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La promoción de Cuervos y palomas me ha llevado ineludiblemente a la concesión de las primeras entrevistas. Una de ellas ha sido con valenciaplaza.com. Para los que no lo conozcan, es el principal medio digital en la Comunidad Valenciana. La entrevista fue realizada por el periodista Carlos Aimeur, responsable de Cultura, y me sirvió para desgranar algunos de los mensajes de esta novela sobre deporte profesional y dopaje. Para el que quiera leer la entrevista completa, ahí va el LINK. Pero en esta entrada del blog me permitiré el lujo de desarrolar más algunos conceptos.

cuervos-y-palomas

1. NOVELA O REPORTAJE. Sobre este punto ya he escrito en este mismo blog intentando explicar si el libro es realidad o ficción. Pero vamos allá: el libro es una novela y como tal debe ser leído. Sin embargo, resulta obvio que cuando uno escribe tiene en su cabeza historias que ha conocido y que no ha podido desarrollar en la función de periodista. Sin las evidencias incontestables, es mejor abstenerse de ciertos relatos si uno no quiere acabar todo el día en los juzgados. Por eso mismo, el libro es una novela… pero las historias que cuento son absolutamente verosímiles (o ése era uno de mis objetivos personales).

2. LA SOLUCIÓN AL DOPAJE. No existe fórmula mágica que permita acabar con el dopaje. Y el que promete un deporte profesional limpio de cualquier práctica dopante… está mintiendo. Lo que existen son medios para disminuir el número de deportistas que se dopan. Y hay deportes (y países) que se lo han tomado en serio y otros que no tanto. Además, la visión sobre el dopaje no es constante en la historia. Hubo un tiempo en que un deportista daba positivo y le sancionaban con 10 minutos y seguía corriendo o salía incluso clasificado en esa carrera, sin ningún otro tipo de sanción. Ahora, en cambio, dar positivo es una mancha imborrable en lo deportivo e incluso en lo personal y hay quien pide hasta penas de cárcel. Como vemos, el fenómeno está en cambio constante y sólo los tontos no se adaptan a las nuevas situaciones.

3. LA HIPOCRESIA DE LOS POLÍTICOS. La novela también se centra en la hipocresía de los políticos. Para ellos, la lucha contra el dopaje se ha convertido en una nueva bandera, como si fuera la lucha contra la corrupción. Pero ese poder político es el que durante años ha fomentado el dopaje de Estado. En la entrevista con valenciaplaza.com cito el ejemplo de las dos Alemanias, que compitieron usando a sus deportistas como conejillos de indias con el único objetivo de realizar una propaganda política de sus regímenes.

4. LOS QUE ARROJAN LA PRIMERA PIEDRA… El dopaje debe ser perseguido. Y los deportistas que se dopan, castigados. Pero no es sencillo arrojar la primera piedra. Al menos, no me considero capacitado para ello. De ahí la frase tal vez más polémica de mi entrevista en valenciaplaza.com: “Cuando Armstong pasó a profesionales tenía la certeza científica de que no existía forma de que te pillasen si tomabas ciertas sustancias dopantes. Y cuando sabes que mucha gente las usa, que tus competidores las emplean, ¿quién se resiste a la tentación?“. La frase (la negrita es del periodista) supone toda una reflexión personal que llevo años haciéndome. ¿Significa que defienda a Armstrong y a todos los que se doparon? ¡No! Pero tampoco me siento capaz de llevarlos a la hoguera porque sinceramente no sé qué habría hecho yo en una situación similar. Es muy fácil juzgar a los demás, pero hay que juzgar desde la humildad del pecador y no desde la soberbia del puro e inmaculado. En aquella época, el entorno de los deportistas, la falta de medios de los laboratorios… todo invitaba al error. Por supuesto, hubo gente que quiso y supo mantenerse al margen y deben ser elogiados. En ese sentido, siempre recordaré una entrevista que como periodista hice a Eleuterio Mancebo, un ciclista valenciano que fue doble campeón de España amateur y que no quiso dar el salto a profesionales en cuanto vio que aquello iba a significar una vulneración de sus códigos éticos. Eleuterio sigue trabajando por y para el ciclismo en la Comunidad Valenciana y, personalmente, siempre lo he considerado el mejor ejemplo que jamás se pueda dar en la lucha contra el dopaje porque, además, siempre ha mantenido un mensaje positivo sobre su decisión.

5. EL CAMBIO DE CHIP. ¿Significa eso que ahora vivimos en una misma burbuja de dopaje generalizado? Sinceramente, y esa es otra de las tesis de la novela, la situación ha cambiado radicalmente y gracias al pasaporte biológico, aunque para ser más precisos habría que decir que la situación ha cambiado en deportes como el ciclismo, que es el que más empeño ha puesto en la limpieza de su casa. Por eso me atrevo a decir: entiendo al atleta que se dopaba antes, aunque no lo justifique ni lo aplauda. Hace unos años era una víctima y resultaba muy difícil romper el círculo vicioso en el que te metías. El que se dopa ahora no tiene cerebro, es un tramposo puro y duro, sobre todo cuando ahora todo está preparado para que uno no tenga que recurrir a la ayuda de sustancias dopantes. Eso sí, hay deportes donde se sigue mirando hacia otro lado y países que directamente encubren a su elite… a cambio de medallas. El cambio de chip nunca es rápido ni sencillo.

CONCLUSIÓN: Entiendo perfectamente que todas estas reflexiones e ideas personales sobre el dopaje pueden parecer demasiado teóricos. O un peñazo, ¡vaya! Por eso mismo he intentado darle forma de novela, arrancar con un asesinato, poner en el centro de la investigación a un policia que fue atleta en su juventud, Marco Klein, y que tiene una vida amorosa bastante desquiciada… todo ello para intentar atrapar al lector y conseguir algo tan sencillo de escribir como difícil de alcanzar: ¡entretener!

 

Así comienza la novela Cuervos y palomas

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“El doctor Laureano Ríos abrió el congelador y sacó una bolsa de sangre”. Así comienza la novela Cuervos y palomas. ¿Quieres leer más? Es muy fácil. Te dejamos el link para que puedas acceder de forma sencilla y gratuita a las 10 primeras páginas: la advertencia previa que Joel Dicker deja en su novela en forma de consejo de un viejo escritor a un joven aspirante (nunca escribas nada que no sea ficción) y el prólogo, el arranque de este libro: la puesta en escena del doctor Laureano Ríos.

prologo quintana

Cuervos y palomas, ¿realidad o ficción?

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Los amigos que ya han empezado a leer la novela Cuervos y palomas suelen detenerse después de un par de capítulos para preguntarme si lo que estoy contando en el libro es verdad o es ficción. Lo más curioso de todo es que formulan la pregunta dubitativos, con temblor en la voz, puesto que en muchos casos su mirada inocente hacia el deporte ha quedado rota prácticamente en la primera media docena de páginas.

Para tranquilidad de todo el mundo empezaré diciendo que el argumento del libro es ficción. ¡Hablamos de una novela! Por tanto, los hechos que se cuentan son todos fruto de la imaginación de un servidor. Por ejemplo, no existe ningún atleta llamado Alexander Surkov. No existe ningún país llamado Rolvania. Y jamás ha muerto nadie de ese país y con ese nombre en Valencia y mientras disputaba un campeonato internacional de atletismo. Ese es el arranque de la novela y debe quedar claro que no responde a ningún hecho real.

A partir de ahí, no puedo negar que hay personajes y situaciones que resultarán familiares a los que conozcan bien el mundillo del deporte de elite. Y a los que no conocen el mundillo, les servirá para descubrirlo, puesto que ése es uno de los objetivos. Pero… la realidad y la ficción siempre llevan caminos paralelos y, por tanto, sin posibilidad de cruzarse. En la realidad, el periodista tiene que atar bien sus fuentes y evitar querellas. En la ficción, el límite es diferente: hay que ser verosímil. Es decir, no es necesario (tal vez tampoco es ni conveniente) que lo que cuentas sea cierto, pero tiene que ser verosímil. El lector debe creerlo. Y ése ha sido uno de los retos de la novela… porque la realidad suele superar a la ficción.

Para evitar cualquier malentendido, el libro comienza con una cita de la novela de Joel Dicker, La verdad sobre el caso de Harry Quebert. Sinceramente, la cita lo aclara mucho mejor que todas mis palabras de esta entrada del blog.

 

CITA INICIAL DE LA NOVELA

Los escritores que dicen que no se inspiran

en nadie mienten, pero hacen bien en hacerlo:

así se ahorran un montón de problemas.

El privilegio del escritor es que puede ajustar

cuentas con sus semejantes gracias a su libro.

La única regla es no citarlos directamente.

Nunca por su nombre:

es una puerta abierta a denuncias y tormentos.

Marcus, no escriba más que ficción.

El resto sólo le traerá problemas.

(Joel Dicker, La verdad sobre el caso de Harry Quebert)

Cuervos y palomas, mi primera novela

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Para dar una noticia no hay nada peor que los preámbulos. Por eso y sin más rodeos ahí va el anuncio prometido: hoy es el día de la puesta de largo de mi primera novela, Cuervos y palomas.

PORTADA2El libro es una novela negra ambientada en el mundo del deporte y más específicamente en el del dopaje. La historia arranca con la muerte de un atleta mientras se somete a una transfusión sanguínea. A partir de ahí, la Policía Nacional echa mano del inspector Marco Klein, quien en el pasado fue un brillante maratoniano, y de la subinspectora Magda Ramírez. Ambos se encargarán de una investigación en la que irán descubriendo el lado más oscuro del mundo del deporte de elite y en la que también irá transformándose su complicada relación personal.

La editorial Libros de Ruta se encargará de la comercialización, por lo que en breve se podrá consultar los detalles técnicos de la obra en su web (www.librosderuta.com).

Un día sin comentarios: As publica la noticia de cómo es invocado el espíritu de Juanito

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Hay días en los que un blog no debe hacer ningún comentario. Nos limitaremos a dejar un link. Y a advertir de lo que se esconde detrás de ese enlace.

VIDEO DE AS

El vídeo es una noticia de As que responde a los siguientes titulares:

Antetítulo: La afición blanca invoca a su ídolo

Titular: Invocando en la ouija el Espíritu de Juanito, el gran ídolo blanco

Subtítulo: Ayer, en El Rincón de Toñín, se vivió algo único: Tomás Roncero y Toñín lideraron una sesión de espiritismo para contactar con Juanito y saber si el Madrid remontaría

Lo dicho al principio de la noticia: hay días en los que un blog no debe hacer ningún comentario. Es más que suficiente con limitarse al relato de hechos.

El balón de oro: el fútbol convertido en deporte individual

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La gala del Balón de Oro de 2014 ha demostrado, una vez más, la evolución que algunos desean: convertir el fútbol en un deporte individual eliminando el concepto básico del propio deporte, es decir, el concepto de equipo.

Sorprende que la FIFA invierta tanto tiempo y esfuerzo en premios individuales -futbolista, entrenador, gol…-, pero el empeño no es de la FIFA. O, al menos, no es únicamente de la FIFA. Los medios de comunicación tienen su cuota de responsabilidad. Y si no… es muy sencillo de entender: ¿cuántas horas, páginas, titulares… son dedicados al balón de oro y cuántas a la Copa del Rey, por poner un ejemplo? ¡Y lo más curioso de todo es que no hay ni un solo seguidor del Real Madrid que ayer se acostara más emocionado por la victoria de Cristiano Ronaldo en el balón de oro que por la victoria el pasado año en la final de la Copa del Rey ante el FC Barcelona! Porque el fútbol, aunque nos quieran convencer de lo contrario, no es un deporte individual.

CR7Ya hemos visto que la FIFA y los medios de comunicación están empujando al fútbol a una deriva peligrosa. Pero el origen verdadero de este intento de evolución está en otro lugar: las multinacionales. Adidas y Nike patrocinan a Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Adidas y Nike quieren a sus estandartes con el balón de oro. Pero no son esas las multinacionales a las que me refiero. Tampoco el resto de los patrocinadores que Messi y Ronaldo.

La verdadera individualización del fútbol nace de dos multinacionales: una se llama Leo Messi y la otra se llama Cristiano Ronaldo. Ambas manejan sus propios contratos publicitarios que, en ocasiones, les restan tiempo de descanso para el deporte, pero nada de eso importa. Ambos firman o están filmando -puesto que tanto sirve firmar como filmar- documentales/películas para su mayor gloria personal. En definitiva, los dos han comprendido que deben convertir el deporte del fútbol en una actividad individual hasta el punto de eclipsar a sus equipos. El caso de Messi en el FC Barcelona llega a límites insospechados cuando se pone en entredicho toda la estructura del club.

Resulta curioso que algunos quieran convertir el fútbol en el ciclismo. El deporte de las dos ruedas se corre por equipos pero se gana individualmente. Es decir, Movistar o Sky corren siempre por equipos, pero para ganar necesitan que una estrella dé el do de pecho en los metros finales. El fútbol nunca ha sido así, aunque Messi y Cristiano lo deseen y quieran que los otros 10 fútbolistas, los entrenadores, los preparadores físicos, los sistemas de juego, las faltas, los penaltis y, absolutamente, todo lo demás gire a su alrededor para que sean ellos los que ganen. Sinceramente, este no es el fútbol con el que uno disfruta porque para ganar… se necesita de 11 artistas.

Y, como periodista, la pena que más me duele es que los medios de comunicación, una vez más, no comprendan que dedicando miles de horas a premios individuales no están siguiendo lo que el aficionado quiere… sino simplemente lo que interesa a dos multinacionales muy concretadas: Leo Messi SL y Cristiano Ronaldo SL.

Accidente nocturno, de Patrick Modiano, un libro diferente

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Patrick Modiano ha conseguido fama mundial en 2014 gracias al premio más importante de cuantos se dan en el planeta Tierra: el Nobel de literatura. Personalmente, jamás había leído a este autor, por lo que Accidente Nocturno es mi primera experiencia y, además, surgida sin ningún tipo de prejuicio (ni positivo ni negativo).

accidente nocturno La novela es corta. Son sólo 140 páginas, por lo que se puede leer de un tirón. Se puede… pero no se lee. Es un libro con cierto tono de novela detectivesca, pero con una narración deliberadamente lenta y más preocupada del fondo que de la forma.

El resumen de los hechos es muy sencillo: un joven sin recursos ni fortuna es atropellado en mitad de la noche parisina por un coche conducido por una mujer. El joven es atendido por la mujer y por un misterioso personaje del que nada se cuenta. Es más, al joven le llevan hasta un hospital e incluso le dan un sobre de dinero para compensar las molestias. Y poco más se llega a saber. Hasta ahí llega el resumen de las dos primeras páginas del libro. Las restantes 138 son dos viajes: uno en la memoria del joven y otro por las calles de París en busca de la mujer que le ha atropellado. Los dos viajes aportan muchas más preguntas que respuestas y dejan al lector con la sensación -o al menos es lo que personalmente me ha quedado- de sentirse ignorado por parte del escritor.

Dicen los críticos que los libros de Modiano no lo explican todo. En este caso… eso significa entender que explican algo cuando Accidentes nocturnos no explica prácticamente nada, puesto que nada se acaba sabiendo del joven, de su relación con su padre, de la mujer que le atropella, del hombre que acompaña a esa mujer… Todo son insinuaciones y frases inconexas, aunque en realidad la parte más difusa es la del viaje por la infancia del protagonista, con escenas incomprensibles y con personajes que tampoco son desarrollados.

En definitiva, la obra no es que sea de final abierto. En realidad, la obra es abierta en su planteamiento, su nudo y su desenlace. En resumen, un libro que debe ser muy apreciado por los fans de Modiano. Uno no se encuentra entre ellos.

Kenia quiere meter en la cárcel a los dopados: no entienden nada

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En Kenia andan muy enfadados. Durante años años han ganado en prácticamente todas las disciplinas de fondo del atletismo (con permiso de etíopes, por supuesto), pero en los últimos meses han visto como varias de sus estrellas daban positivo, entre ellas la reina del maratón: Rita Jeptoo. ¿La solución? Pues al parecer los jerifaltes del atletismo, con Kipchose Keino a la cabeza, han decidido que una solución pasa por meter en la cárcel al atleta que se dope. Sinceramente, no es el camino y medidas como ésa demustran que no están entendiendo el verdadero problema.

rita_jeptooRita Jeptoo, la mejor maratoniana del momento, cazada en un control antidopaje.

Un amigo mío, abogado de carrera pero no de profesión, me dijo un día que los políticos estúpidos son los que cada vez que hay un problema, le añaden cinco años de cárcel al delito en cuestión para hacerlo más duro. Pero nunca la solución penal ha solventado nada. Y el mejor ejemplo es el de Estados Unidos, donde hay pena de muerte pero sigue habiendo asesinatos. Más que matar a un asesino no se puede hacer. Y, sin embargo, el problema sigue sin solución.

¿Significa eso que no hay que hacer nada? No, ni mucho menos. Lo que significa es que soluciones de barra de bar -cuántas veces hemos escuchado eso lo arreglo yo en 24 horas- no sirven para un problema como el dopaje. Para empezar, el gobierno de Kenia debe invertir dinero en un plan de educación en las escuelas deportivas. Y para acabar debe controlar a los médicos y a los manager de los atletas, muchas veces tipos sin escrúpulos que trafican con “carne” aprovechando las condiciones fisiológicas privilegiadas de estos corredores para hacerse de oro -ellos, no los atletas-. En ese sentido, es fácil comprender que la EPO no aparece en los árboles. Y mucho menos en un país como Kenia donde la sanidad no es que brille precisamente. Por tanto, ¿quién lleva la EPO hasta estos atletas? Eso sí que debe ser investigado. Y si a eso le sumamos un laboratorio antidopaje acreditado en Kenia, algo que hasta ahora no existía, comenzamos el difícil camino de la lucha contra el dopaje por los cimientos: educación, examen del entorno del deportista y control efectivo al deportista cuando se está entrenando, algo que hasta ahora no existía y que hacía muy sencillo caer en la tentación del dopaje. Esa es la trinidad indiscutible. ¿Solucionará eso el problema? No, porque ya lo hemos dicho al principio: no hay fórmulas mágicas. Pero lo que jamás acabará con el dopaje es la cárcel y mucho menos para deportistas que no tienen nada y que saben que el deporte profesional es la salvación de su vida y de toda su familia.

Ni es lucha ni es antidopaje

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El caso de Ezequiel Mosquera ha salido a la luz pública pero la sentencia en su favor ya es vieja, aunque hasta ahora no había saltado a los medios de comunicación. Lo cierto es que el corredor gallego, bien aconsejado legalmente, se olvidó del Tribunal de Arbitraje Deportivo, donde el deportista casi siempre es sancionado, y recurrió a la justicia ordinaria española.

Ezequiel-MosqueraAllí desgranó todas las irregularidades de su caso y se encontró con un juzgado, la Sección Sexta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, que le da la razón en dos puntos y no analiza todos los demás, puesto que considera que ya son suficientes para anular su positivo, lo cual no quiere decir que no tenga razón en el resto. Pero la conclusión es obvia: Ezequiel Mosquera ha sido absuelto de su positivo en la Vuelta a España por los dos primeros motivos argumentados por su defensa. Es decir, dos de dos en irregularidades de la acusación.

Lo que ha sucedido viene a ratificar lo que siempre decimos: la lucha antidopaje ni es lucha ni es antidopaje. La lucha antidopaje se ha convertido en un trabajo en el que laboratorios y federaciones tienen como objetivo fundamental la creación de un modelo de negocio por el que sacar positivos, cobrar multas a los deportistas y suponer un freno a la tentación del dopaje provocando escarmientos públicos de vez en cuando. Pero en realidad ese objetivo no se basa en el respeto mínimo a las normas de la propia legislación antidopaje.

En el caso de Mosquera, por ejemplo, la sustancia -que no servía para mejorar el rendimiento deportivo- con la que dio positivo sólo estaba prohibida si se introducía con una jeringuilla y no estaba prohibida si se usaba por otro método. ¿Se demostró que se había usado por jeringuilla? No, en realidad, se obligó a Mosquera a demostrar que no se había introducido por jeringuilla. Pero es que la legalidad no es así. Debería ser al revés: tú debes demostrar tu acusación.

Al final, la historia se repite y cuando uno busca un tribunal normal… se acaba ganando el caso. Los tribunales deportivos, los laboratorios y las federaciones deben tomar nota y perseguir a todos los tramposos, por supuesto, pero sin hacer trampas como suelen hacer.