Open, una biografía de Agassi muy recomendable incluso si no te gusta el tenis

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Pasado el verano y con la agenda un poco menos apretada, volvemos a hacer críticas de los libros que conseguimos ir leyendo. Y la primera de todas es Open, la biografía del tenista André Agassi. Empezaremos diciendo que el libro es muy recomendable incluso si no te gusta el tenis. Y todavía más si eres un apasionado de este deporte. Pero vayamos un paso más allá con el análisis de Open.

9780007281435Una de las principales virtudes de Open es el escritor de la obra: J. R. Moehringer. Este periodista, ganador de un premio Pulitzer y cuyo nombre no aparece salvo en las últimas páginas y casi de tapadillo, tiene una prosa más que interesante. Por cierto, la obra fue escrita en 2009 aunque no ha sido traducida al español hasta hace cuatro días. Pero no por eso pierde su vigencia, puesto que es un resumen de la vida deportiva y personal de Agassi y una forma de entrar a conocer el tenis.

El comienzo de Open es muy bueno: “Abro los ojos y no sé dónde estoy ni quién soy. No es algo tan excepcional. Llevo media vida sin saberlo”. Esas son las primeras palabras de una biografía, la de Agassi, que nos permite reflexionar sobre puntos muy interesantes:

-El niño que es obligado a ser deportista profesional por su padre desde la infancia con un plan de entrenamiento casi militar en el que no está incluido ningún gesto afectivo.

-El joven que muestrarebeldía en todos y cada uno de los gestos de su vida y muy especialmente con los profesores hasta abandonar prematuramente sus estudios.

-El deportista que odia su deporte. “Juego al tenis para ganarme la vida, aunque odio el tenis. Lo detesto con una oscura y secreta pasión y siempre lo he detestado. [...]“.

-El deportista ya maduro que no sabé exactamente qué hacer con su vida el día que cuelgue las botas: “Me pongo de rodillas y susurro: por favor, que acabe todo esto. Y después: no estoy preparado para que acabe todo esto”.

La novela también nos habla de raquetas, de puntos perdidos, de dopaje recreacional y deportivo (aunque Agassi no considera la cortisona como dopaje), pero sobre todo nos habla de la dificultad del tenis, un deporte individual, solitario, silencioso… “El tenis es ese deporte en el que hablas contigo mismo. Otros deportistas no hablan consigo mismo. Los bateadores, los golfistas, los porteros de fútbol se murmuran cosas, pero los tenistas llegan a conversar y responderse”.

Las memorias nos permiten conocer también la vida personal de Agassi, con su matrimonio fallido con Brooke Shields, con su amistad tan especial con Barbra Streisand o con su feliz matrimonio (con dos hijos) con la ex tenista Steffi Graff. De todos modos, en esta parte las memorias son menos incisivas que en el tenis, así que el libro será mejor digerido por amantes del deporte que por amantes del cotilleo.

andre-agassi-001P.D.: Hablando de cotilleos, Agassi explica durante el libro su obesión por el pelo (y por la caída), lo que le llevó a jugar con postizos.

Una historia ya vista: los amaños en el fútbol como el dopaje en el ciclismo

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Una de las noticias más importantes de la semana dentro de la información deportiva es el juicio por el posible amaño de un partido de fútbol jugado entre el Levante y el Zaragoza hace ya unos cuantos años y que permitió a los aragoneses mantenerse entre la elite. El juicio aún no ha hecho sino comenzar, pero ya hemos visto lo suficiente para comprobar que el fútbol está repitiendo con los amaños los mismos errores que el ciclismo cometió con el dopaje. Y esos errores se resumen en uno: meter la cabeza debajo del ala.

_rz_a9658123APOYO MEDIÁTICO

Artículo hoy de Alfredo Relaño en el diario As: “No aconsejo cuestionar el fútbol más de la cuenta por este caso. El fútbol es creíble en un muy alto porcentaje, esa es mi experiencia. En tan alto porcentaje que podemos darlo por bueno”.

Este es el primer gran error. Nosotros también lo cometimos al hablar del ciclismo y decir que una manzana podrida no puede afectar a todo el cesto. Pero la realidad es que durante un gran período, la inmensa mayoría de los ganadores de Giro, Tour y Vuelta acabaron dando positivo, así que era imposible hablar de una manzana podrida. Pero lo hacíamos para consolarnos. Era una manera de mentirnos. Y es lo mismo que están haciendo ahora en el As con el fútbol y los amaños. Ojo, no es sólo el As. Es algo que repiten todos los medios de comunicación. Pero vayamos un paso más. ¿Por qué se equivoca Alfredo Relaño? Muy sencillo: estamos asumiendo que el Zaragoza se salva de bajar a 2ª División comprando (presuntamente) a sus rivales, pero según los periodistas eso no cuestiona la credibilidad del fútbol. En el propio artículo de Relaño acepta que en las dos-tres últimas jornadas se compran y venden partidos para subir a 1ª, 2ª y 2ª B, pero su conclusión es absurdamente ingenua y dice que eso no afecta a la credibilidad del deporte. ¿No? Esas compras y ventas de partidos están alterando totalmente la competición, desde arriba hasta abajo. Y del mismo modo que está aceptado que se compra y se vende para subir, ¿quién no nos dice que se compra y se vende para ganar un título? ¿O para entrar en la Champions? El modelo del fútbol está puesto en entredicho y deberían tomar medidas drásticas para garantizar la limpieza desde la primera hasta la última jornada. Si admitimos que las tres últimas jornadas son un tráfico de maletines, estamos admitiendo que este deporte está podrido en casi un 10% de sus jornadas y en los momentos decisivos. ¿Y eso no afecta a la credibilidad?

 

EXPLICACIONES ABSURDAS

Vamos ahora con explicaciones absurdas a lo ocurrido. Ahí va una del entrenador del Zaragoza, Javier Aguirre: “He dirigido más de 400 partidos como entrenador en España, no estoy preocupado ni lo más mínimo por este tema”. La frase recuerda palabra por palabra a la mítica expresión del ciclista sancionado por dopaje (ahí está el caso Armstrong): “He pasado más de 400 controles y nunca he dado positivo”.

Ahí va la reacción de Gabi, el entonces capitán: “El presidente del Zaragoza me dijo que necesitaba efectivo, que me ingresaría el dinero en mi cuenta y que yo debía dárselo en metálico”. Esta explicación es todavía más graciosa y absurda. Gabi debería saber que desde hace muchos años ningún juez acepta como defensa la ejecución de órdenes. En los juicios de Nuremberg todos los nazis decían que ellos se habían limitado a cumplir órdenes. Asumiendo esa defensa, sólo se podía condenar a Hitler. En este caso, a otro nivel, por supuesto, estamos ante lo mismo: uno no puede decir que se limitó a cumplir con lo que le pedían, sobre todo cuando lo que le pedían es completamente ilegal. Según la explicación de Gabi, le dan 85.000 euros por transferencia, que él saca del banco y se lo devuelve al presidente en dinero. Es de suponer que él no declara ese dinero en su renta como un ingreso. Por tanto, ¿de qué hablamos? ¿Está Gabi -y los demás- sirviendo como “lavadora” de dinero negro? ¿Está Gabi -y los demás- ayudando a Agapito a descapitalizar el Zaragoza cuando tienen una suspensión de pagos a la vuelta de la esquina? En fin… hay veces que las explicaciones son peores que la realidad.

Y la realidad es difícil de asumir. Pero hasta que uno no reconoce el problema, no empieza a salir de él.