Euskadi y Gorka Gerrikagoitia, un proyecto y un director más necesarios que nunca

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En las últimas semanas se ha puesto de moda hablar del futuro del ciclismo español. Y, además, hacerlo para asustarse por la falta de relevo generacional y la escasez de equipos. Sin embargo, desde este blog vamos a ser de nuevo políticamente incorrectos. Sinceramente, ahora mismo el ciclismo español no necesita del nacimiento de tres o cuatro equipos profesionales de golpe o de un par de WorldTour que completen al Movistar. Es más, si somos sinceros y hablamos sin pasión, no tendríamos suficiente talento para completar las plantillas. Ahora mismo y pensando en el futuro, lo que más necesitamos es que un equipo como Euskadi se mantenga y se consolide con la línea de trabajo de 2014 y que hubiera un par de equipos continentales con verdadera vocación de cantera y, sobre todo, que tuvieran a gente como Gorka Gerrikagoitia al frente. De momento, sería más que suficiente.

euskadiEn un país con más tráfico de influencias que habitantes hay que iniciar cualquier alabanza haciendo dos aclaraciones previas: no tengo ningún vínculo profesional ni emocional con el equipo Euskadi y mi relación personal con Gorka Gerrikagoitia no pasa del mero saludo, por tanto, muy lejos de cualquier vínculo de amistad. Eso sí, esa relación desde la distancia no impide que uno no puede dejar de admirar la gran labor que Gorka ha desarrollado en la Fundación Euskadi en 2014. Si uno habla con cualquier ciclista del equipo Euskadi, la respuesta es automática: han crecido muchísimo gracias a la dirección del que fuera ciclista y técnico de Euskaltel.

Si uno analiza con tranquilidad la temporada de Euskadi, verá que los datos son muy buenos: tres victorias de prestigio (una vuelta ante todos los equipos portugueses, una contrarreloj por equipos y una clásica 1.1) y otros 10 puestos de podio son un balance más que positivo. Pero lo mejor no han sido los números sino las sensaciones. Con Gorka se ha visto un equipo Euskadi muy bien trabajado técnica y tácticamente. Dos ejemplos: en el campeonato de España no dudaron a la hora de asumir el mando del pelotón cuando y donde lo debían hacer y no anduvieron lejos de dar la sorpresa… Es más, con un poquito más de ayuda de algún otro equipo, habrían tumbado la fuga de Movistar. En el Circuito de Getxo, con la ayuda de Cofidis, pero también con la decisión valiente de parar a corredores que iban en fuga, han sabido frenar a los escapados y forzar una llegada al sprint en la que han ganado. Y eso tiene mucho mérito cuando uno trabaja con un presupuesto limitadísimo, con ciclistas todos ellos jovencísimos y con la suega al cuello de la falta de continuidad en el horizonte.

Por eso mismo el equipo Euskadi se merece este artículo y todos los del mundo. Pero sobre todo se merece la continuidad deportiva. Y por eso mismo un equipo de verdadero trabajo de cantera como el que ha llevado a cabo Gorka Gerrikagoitia no tiene precio. Bueno, por desgracia sí tiene precio y no parece que estemos encontrando las vías adecuadas para financiarlo. Pero este es el tipo de equipo y el tipo de director que debemos tener en 2015 si queremos volver a contar con una generación brillante a medio y largo plazo.

Alejandro Valverde ha corrido su último Tour de Francia

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El murciano Alejandro Valverdese se ha convertido en el nuevo pim, pam, pum del ciclismo mundial. Su cuarto puesto en el Tour de Francia ha sido considerado como un fracaso y ya se ha disparado el chupinazo: es tiempo de críticas. Como este blog tiene por objetivo principal el de ir contracorriente, ahí va un alegato en favor de Valverde.

VALVERDESi Valverde fracasa siendo cuarto en el Tour de Francia, debemos considerar que sólo tres ciclistas no han fracasado en el Tour de Francia: Nibali, Peraud y Pinot. Todos los demás, al haber quedado por detrás del corredor de Movistar, también deben ser considerados como unos fracasados. Como es obvio, no parece muy lógico ese planteamiento en el que el 99% del pelotón fracasa.

Segunda idea: Valverde hasta ahora nunca había estado cerca del podio del Tour de Francia. Otros años había ganado etapas, pero su mejor resultado había sido una sexta posición. Por eso mismo hay que pensar y recordar: Valverde ha firmado la mejor actuación en la general del Tour de Francia de toda su vida. ¿Se puede fracasar cuando uno mejora todos sus registros? Lo lógico es pensar que no, puesto que si firmando tu mejor papel, has fracasado, el problema tal vez es que no deberías haber ido.

Y ahí vamos a la cuestión clave: se afirma siempre que Valverde ha renunciado a muchas carreras por su empeño por correr el Tour. Sinceramente, nunca he creído esa versión. Entre otras cosas porque hablamos de un ciclista que ha ganado ocho carreras en 2014: etapas y general de Andalucía, Murcia, Roma Máxima, Indurain y Flecha Valona, al margen de ser segundo en Lieja. También se argumenta que hace mal corriendo pruebas como Andalucía o Murcia en lugar de centrarse en París-Niza o Tirreno-Adriático y se olvida que Movistar no vende ni en Francia ni en Italia sino en Andalucía y en Murcia y, por tanto, el sponsor necesita publicidad local y necesita que esos organizadores mantengan vivas sus carreras.

Además, analizando su temporada, ¿qué carreras más podría haber hecho de decir no al Tour? Sinceramente, muy pocas. Tal vez podría correr la Vuelta a Austria o el Tour de Valonia, pero son países y competiciones que nada tienen que ver con el mayor escaparate del mundo.

Otra cosa bien distinta es si Valverde debe ir al Tour de 2015. La respuesta también resulta obvia: no. Y no debe ir sencillamente porque aunque su cuarto puesto es maravilloso, en su equipo hay un ciclista que en su primera participación ya ha sido segundo: Nairo Quintana. Por eso mismo es lógico que Movistar centre a partir de ahora a Nairo en el Tour y ofrezca a Valverde la opción de correr Giro-Vuelta o de centrarse más en carreras de una semana y clásicas en la primera parte del año y disputar sólo la Vuelta en la segunda parte.

El artículo tal vez parezca contradictorio. Pero no lo es. Valverde ha sido cuarto y es el mejor resultado de su vida, así que enhorabuena. En ningún caso ha fracasado. Pero tampoco debe volver a ser el jefe de filas del equipo en el Tour cuando Nairo ha demostrado que es hombre-Tour. Por eso mismo es tiempo de pensar en nuevos retos para Alejandro, pero sin ataques baratos y ventajistas.

Diario de un curioso en el Tour de Francia: hoteles prefabricados (III)

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En anteriores entradas del blog habíamos repasado las curiosidades que se pueden ver en el Tour de Francia, desde nuevo material en las bicicletas para afrontar el pavés hasta los hoteles Conde Drácula, una de las características habituales en Francia. Ahora nos toca analizar de primera mano la otra modalidad de hotel francés: el hotel prefabricado.

Francia ofrece un enorme número de posibilidades a la hora de dormir y por precios casi siempre razonables. La cuestión es que los hoteles suelen ser todos de cadenas en las que priman conceptos Como el de la rentabilidad incluso por encima de la satisfacción del cliente. Las cadenas más frecuentes yendo de más a menos en calidad podrían ser las siguientes (seguro que nos dejamos algunas): Mercure, Ibis, Novotel, Campanile, Kyriad… Y dentro de la escalera todavía podíamos bajar hasta los curiosos Etap, Premiere Classe y Fórmula 1, hoteles en los que todo es posible.

En estos hoteles uno no puede dejar de pensar en la sensanción de “deja vu”, es decir, todo lo que te puede ocurrir, ya te ha sucedido previamente. Por ejemplo, si entras en un Campanile, sabes que nada más llegar, a la izquierda hay una habitación con espacio para media docena de personas y una televisión de plasma, justo a la derecha tienes al recepcionista y al fondo está el comedor. El recepcionista, cuando le entregas tu reserva, necesitará media hora delante del ordenador escribiendo como un loco. Hay quien dice que está rellenando tus datos. Hay quien dice que en realidad trabajan para la Unesco y se dedican a traducir al francés todos los libros escritos en todos los países del mundo y que lo hacen en esos 30 minutos que te tienen esperando en recepción. Es una teoría que de momento no ha podido ser demostrada. Pero no te preocupes: si quieres ir a tu habitación, tienes que salir de ese edificio, cruzar una pequeña calle e ir a otro edificio, puesto que las habitaciones nunca están en el mismo edificio en el que está la recepción. Las habitaciones son todas iguales, con dos puertas -¿para qué?- y el cuarto de baño detrás de las camas y no delante, una propuesta que les permite ahorrar unos metros de pasillo.

Por lo tanto, la gran ventaja de estos hoteles de cadenas es que puedes entrar en ellos con los ojos vendados. Por lo visto, pagaron los planos de un primer arquitecto y los han copiado allí donde van, con prefabricados por todos los sitios. El gran inconveniente es la sensación de que nadie piensa que eso es su negocio. Están ahí como podían estar cobrando en la autopista.

Ejemplo 1: Campanile en este Tour de Francia. Llegamos a las 23.02 y pedimos una botella de agua mineral (dejaremos a un lado que costaba 3,8 euros). Respuesta en recepción: no vendemos nada a partir de las 23.00. En fin, uno se ha acostumbrado a que el plato tradicional en Francia sea “Je suis desolé, c’est fermé” (o como se escriba, que en castellano viene a ser sencillo de entender: no me da la gana que hoy puedas cenar, aunque sea un triste sandwich). El tema es que no pides que te abran la cocina. No pides que te preparen un sandwich. Pides que camine tres metros, coja con su manita una botella de un litro y te la dé a cambio de… 3’8 euros. No lo conseguimos.

la foto2 Ejemplo 2: Hotel Etap reconvertido en Hotel Ibis Budget (caso sucedido también en este Tour). Como ven, el hotel es pura contradicción desde antes incluso de llegar, puesto que el cartel de Etap delante tapa al verdadero cartel de Ibis. Dentro sucedía lo mismo: la calidad Etap también tapaba la calidad Ibis. Lo más gracioso es que la parte delantera del hotel era Mercure y la parte trasera era Ibis Budget, todo en un mismo edificio y compartiendo incluso recepcionistas. Ahí viene al caso contar la historia de ese mujer de mi pueblo que puso un cartel en su casa: “Se alquila lo de delante. Lo de detrás es para trabajar mi marido”. Su marido era zapatero y hacía remiendos en la parte trasera de la casa, pero la imaginación perversa del pueblo intuyó otra posibilidad de la que es mejor no seguir hablando.

Volviendo al Hotel Etapa-Ibis Budget, lo mejor llegó cuando uno intentaba aparcar el coche en el parking del hotel. Como es evidente, no fue posible. Según la recepcionista, el parking era sólo para clientes del Hotel Mercure pero no para los clientes del Ibis Budget.

la fotoCuando uno afirma que eso no es correcto y que la entrada al parking está llena de carteles que indican que el parking es compartido por los dos hoteles, la respuesta es el clásico más habitual: “Je suis desolé, c’est fermé”.

¡En fin, menos mal que para respirar no necesitamos que alguien ponga oxígeno en el aire. Si no, está claro que a partir de las 22horas, todo el mundo fallecería en Francia!

P.D.: Si alguien piensa que este blog en un alegato antifrancés, está muy equivocado. Entre otras cosas porque el alegato -no lo niego- se concentra en el negocio hotelero francés y en su costumbre de decir no a los clientes.

Tiago Machado o por qué los ciclistas son héroes

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Si te gusta el ciclismo o no te gusta, da exactamente lo mismo. Hay actos que están muy por encima del ciclismo y por supuesto del deporte. Hay gestas que directamente deben ser consideradas como heróicas. Y una de ellas estuvo protagonizada ayer por Tiago MACHADO, un ciclista portugués que demostró que sólo hay una parte de su cuerpo más grande que el corazón, pero no sería elegante nombrarla.

10445109_734438716599553_6864540275299965172_nTiago MACHADO se presentaba en el Tour de Francia después de firmar su mejor temporada en el campo profesional, con victoria en el Tour de Eslovenia incluida. Luego, lo confirmó en la ronda francesa al estar siempre en el top20 y gracias a una fuga, auparse a la tercera posición de la general, sólo por detrás de Gallopin y Nibali. Todo rodaba perfecto… hasta que apareció la mala fortuna. Tiago sufría una caída brutal, en pleno descenso de uno de los muchos puertos del día y todavía a más de 100 kilómetros para la línea de meta.

Bsge1wtCEAEqUCDPocos minutos más tarde, la organización del Tour de Francia informaba con buen criterio del abandono del corredor de NetApp-Endura. A esas alturas de la película, Tiago MACHADO estaba dentro de la ambulancia, con el cuerpo lleno de sangre y golpes. No había perdido el conocimiento, pero la única solución posible era el abandono. Los doctores del Tour de Francia, responsables de la carrera, intentaron dar a Tiago MACHADO un analgésico para el dolor. Y eso lo cambió todo. El portugués se negó. Y ahí comenzó una discusión entre los médicos y el corredor, un debate que se prologón durante muchos minutos. Tiago sólo tenía un pensamiento en su cabeza: ¿dónde está mi bici? Los médicos también tenían un pensamiento en sus cabezas: ¿cuál es el hospital más cercano para que atiendan a este corredor? Como ven, no había mucho acuerdo en las líneas de pensamiento.

Así que Tiago MACHADO decidió salir de la ambulancia y subirse a su bicicleta. Y poco a poco comenzó a rodar con un obsesión en su cabeza, pisar la línea de meta. Quería decidarle esa pequeña victoria a toda su familia. Pero los doctores no lo tenían claro y con mucha frecuencia se acercaban a recordarle su recomendación de que abandonase la carrera y a comprobar que el ciclista seguía siendo consciente de todo lo que estaba haciendo. Y tanto que lo era.

Con 100 kilómetros por delante, comenzó el martirio para un Tiago MACHADO que a la altura del avituallamiento comprobó que las posibilidades de llegar dentro del tiempo máximo que se permite ceder a un ciclista eran nulas. Sabía que si llegaba a la línea de meta, iba a ser descalificado. Pero no se paró. La sangre seguía saliendo por todas las heridas y Tiago tenía la fuerza necesaria para no mirarlas. Eso sí, vio la cara de la masajista de su equipo en el avituallamiento, llena de lágrimas. Y eso le dio más fuerzas para continuar.

machado3El equipo, con buen criterio, paró a un corredor para intentar ayudar a Tiago en su gesta. No podía parar a más puesto que sabían que eso iba a significar la descalificación por llegar fuera de tiempo. Y Tiago, más de 40 minutos después de la victoria de Nibali, pisó la línea de meta. El esfuerzo había sido dantesco. Y la solución era la única posible: descalificado del Tour por llegar fuera de control. La reacción del ciclista también fue la única posible. Y una foto vale más que mil palabras.

10553448_331421340345865_1235442688175400602_nLas lágrimas de Tiago MACHADO en línea de meta y la gesta protagonizada durante 100 kilómetros de martirio llegaron al corazón de los jueces árbitros, quienes por una vez introdujeron una excepción al reglamento. Y tanto Tiago como su compañero de equipo fueron readmitidos. Hoy no hay etapa. Tal vez mañana ni siquiera pueda acabar el día si las lesiones son tan fuertes como parecieron… pero ya da igual. Tiago MACHADO se ha convertido en el verdadero héroe de esta edición del Tour de Francia y ha demostrado por qué los ciclistas son de otra pasta, porque además todo ese esfuerzo no lo ha hecho para ganar una carrera y mantener un liderato. Lo ha hecho para seguir disfrutando de su pasión: el CICLISMO. A algunos les parecerá poco. Pero para Tiago MACHADO es MUCHÍSIMO.

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Diario de un curioso en el Tour de Francia: hoteles del Conde Drácula (II)

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El viaje al Tour de Francia no sólo permitió constatar muchas novedades en el apartado meramente deportivo. También hubo curiosidades fuera de la bicicleta y, como casi siempre, Francia es una caja de sorpresas en el apartado de los hoteles.

Para los que no hayan viajado mucho, les diremos que en Francia suele haber dos opciones a la hora de reservar hotel: buscar un hotel prefabricado (y de esos hablaremos otro día) o buscar un hotel casa del Conde Drácula, es decir, hoteles que en a mediados del siglo XX eran modernos y lujosos. Repetimos: mediados del siglo XX.

En nuestro viaje en el Tour y para no aburrirnos, probamos con las dos “ganaderías”. Por cierto, lo del Conde Drácula puede parecer muy peyorativo, pero no lo es. Hay hoteles del Conde Drácula de mucho lujo (los menos) y los hay de muchas telarañas (los más).

En nuestro caso nos encontramos con un modelo medio perfecto. Primer detalle: cerraban la recepción a las 22horas, así que o llegabas antes a recoger la llave o ya podías dar por anulada tu reserva porque en el hotel no hay nadie a partir de esa hora. Ese detalle es habitual en Francia y todo un síntoma de que españoles y franceses compartimos continente, pero no horario.

El segundo detalle de todo buen hotel del Conde Drácula que se precie es el silencio. No hay ruidos. Y eso es muy molesto, porque acabas planteándote: ¿habrá alguien más en todo el edificio? ¿O estaremos completamente solos? De ahí a imaginarte a Bela Lubosi entrando en tu habitación para morderte el cuello hay solo un paso.

Tercer detalle totalmente inaudito: la puerta de la habitación no se podía cerrar ni con ni sin llave. Era sencillamente imposible, así que en previsión de ataques de Bela Lubosi pensamos en poner un crucifijo, pero finalmente optamos por una fórmula más sencilla: meter justo tras la puerta la mesa más grande de toda la habitación.

Además, contábamos con otro factor suerte. Aunque hubiera dos millones de euros en metálico en nuestra habitación -por si hay dudas, no lo había-, no hay muchos ladrones que se atrevan a superar la cómoda escalera diseñada por el arquitecto en… 1650.

la fotoCuando uno va cargado con muchas maletas, agradece muchísimo estas escaleras tan cómodas. Nota al margen: padres de familia, con carros de bebés y demás, absténganse de buscar hoteles del Conde Drácula.

Y último detalle, aunque en realidad daría para escribir un libro: los cuartos de baño. Y lo decimos en plurar porque en nuestra habitación había dos. Veamos el primero.

la foto3Como puede apreciarse en la foto, es una habitación amplia, luminosa y con decenas de metros cuadrados perdidos, puesto que contaba con unos 12 metros cuadrados para poner únicamente un lavabo y una ducha. La bañera es un concepto desconocido en los hoteles Conde Drácula, entre otras cosas porque viendo la escalera y viendo el tamaño de las ventanas, no habría forma humana de subirla si no es cuando se hizo la estructura. Pero es que ni siquiera ponen el váter. Para eso hay otra habitación. Vamos con ella.

la foto2Como ven, aquí tenemos el váter, una habitación que es diseñada por el método L’Equipe. ¿No lo conocen? Yo se lo explico: L’Equipe es el periódico deportivo más popular de Francia y uno de los más importantes de toda Europa, pero también resulta fundamental para los arquitectos franceses. Estos señores ponen un váter en cualquier rincón, se sientan en la taza del váter, abren L’Equipe para leer la prensa y cuando lo tienen abierto, le dicen al jefe de obra: pon aquí los ladrillos, no te calientes más la cabeza. Conclusión: los cuartos de baño suelen tener la anchura de L’Equipe. Es cómodo porque te permite sentarte en la taza del váter a leer la prensa sin tener que doblarla. Eso sí, como dijo un amigo mío, menos mal que estos cuartos de baño fueron diseñados cuando ya existía L’Equipe, porque si los hicieran ahora, dejarían el espacio de una tablet… y apañados estábamos!

Diario de un curioso en el Tour de Francia (I)

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Por motivos profesionales he estado cuatro días en Francia, tiempo suficiente para constatar de nuevo y de primera mano la grandeza de una competición como el Tour de Francia. En este blog, recogeré en los próximos días detalles deportivos y culturales de los que habitualmente no se suele hablar en los grandes medios de comunicación. Vamos a empezar por el día del pavés y lo que eso supuso.

-QUEJAS

Los equipos, en su gran mayoría, no estaban felices con la etapa del pavés. Para muchos suponía jugarse todo el año en una lotería. Es más, hubo suspiros de alivio cuando fueron suspendidos dos tramos por la cantidad de agua que había. Pero no todos los equipos tenían el mismo pensamiento. En Belkin, justo en la salida, todo eran sonrisas. Y uno de sus preparadores físicos fue incluso más allá: “Cuando hay calor y muchos puertos, nadie protesta. Pero el ciclismo también es esto: frío, lluvia, pavés y la capacidad técnica para no caerse”. Unas pocas horas más tarde, Lars Boom le daba la razón a su preparador llevando a la marca Belkin a una victoria que puede ser muy importante, puesto que no hay que olvidar que el manager del equipo, Richard Plugge, anda a la caza de un patrocinador que sustituya a la multinacional estadounidense.

 

-MATERIAL

En la salida del día de pavés se vio absolutamente de todo. Equipos que salieron con las mismas bicicletas que el día anterior y equipos que llevaban todo minuciosamente planteado. Por ejemplo, el conjunto Omega Pharma llegó a la salida dos horas antes, es decir, casi una hora antes que el resto de sus rivales. Otra curiosidad era la bicicleta utilizada por los conjuntos que usan Specialized. biciSi se presta atención, se verá que tanto en la parte delantera como en la parte trasera de la bicicleta hay unos pequeños amortiguadores. Por cierto, también Lampre empleaba unas bicicletas especiales de Merida. Pero lo más curioso no era esa amortiguación. Lo más curioso es que hubo equipos con la visión necesaria para tomar una medida obvia: el plato pequeño ese día no debía ser un 39. Esos equipos previsores utilizaron platos pequeños de 44 y 46 para si la cadena saltaba, tener menos problemas a la hora de intentar solucionar el problema sobre la marcha. Otros, en cambio, siguieron con los platos habituales de 39. ¡Si no había ni un solo repecho en todo el día!

 

-Y BARRIZAL PARA ACABAR

El Tour de Francia tuvo el detalle siniestro de organizar la salida del día siguiente del pavés en un auténtico barrizal. La cara de los ciclistas y los mecánicos fue todo un poema. Muchos corredores optaron por ir a firmar andando con zapatillas normales y después ir a la salida con la bicicleta al hombro.

BARRIZALPara esa situación, los corredores mejor preparados fueron los de NetApp-Endura, que optaron por utilizar un mini-guardabarros en esa etapa. ¿Cómo? Sí, lo han leído bien. Pero ahora verán la foto y comprobarán que no es ningún drama. Ni se rompe la aerodinámica ni se incrementa el peso.

bici3La pieza de plástico, sobre todo, servía para evitar las habituales salpicaduras de la rueda trasera sobre el culotte. No es un gran consuelo, pero al menos algo es algo… y seguro que los masajistas agradecieron no tener que frotar los culottes a conciencia antes de meterlos en la lavadora para que salgan con un aspecto presentable y no como el que llevaban algunos equipos en el día siguiente del pavés, con ropa que debía haber sido blanca muchos años y lavados antes, pero ya no en la actualidad.

Nuestro ciclismo, por un equipo, un libro de ciclismo y también un libro para volver a la infancia

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Las bicicletas son para el verano. Pero también hay libros que pueden y deben ser leídos durante las tardes de verano. “Nuestro ciclismo, por un equipo” es uno de esos libros. La obra, escrita por el periodista David García y editada por Libros de Ruta, nos ofrece un repaso a 35 años de historia de José Miguel Echavarri y Eusebio Unzue, creadores de la estructura más longeva de nuestro ciclismo y los hombres que tuvieron el acierto y el placer de disfrutar de los éxitos de ciclistas como Miguel Indurain, Pedro Delgado, Ángel Arroyo, Julián Gorospe, José Luis Laguía, Abraham Olano, José María Jiménez, Alejandro Valverde, Rui Costa o Nairo Quintana.

nuestro-ciclismo-por-un-equipoEl primer detalle, el meramente logístico: la editorial es de plena confianza y su sistema de envío funciona como un reloj suizo. Así que si alguien está dudando, no debería hacerlo. Tendrá el libro en casa en apenas unas horas (24-48h). Lo segundo, lo sustancial: el contenido vale la pena. En su libro, David García evita las polémicas, por lo que podríamos decir que es un libro blanco, pero no por eso escasean las anécdotas de un equipo cuya historia es también la historia del ciclismo español, puesto que desde Reynolds hasta Movistar han pasado por el camino patrocinadores tan conocidos por todos como Banesto, sin olvidar a Illes Balears y Caisse d’Epargne. Algunas de las fotos del libro resultan realmente inclasificables e impagables.

Personalmente, la parte más interesante ha sido la inicial, aquellos años de la formación de Reynolds como escuadra profesional, un equipo que arrancaba con poco más de 10 millones de pesetas de presupuesto y después de varias campañas en el campo amateur. Esas temporadas en las que hace su aparición en escena José Miguel Echavarri, quien deja poco a poco de lado el negocio familiar de la hostelería, en las que Eusebio Unzue pronto aparca la bicicleta para encargarse de dirigir al equipo amateur, en las que ambos acaban consolidándose como socios en el proyecto de consolidar un equipo que con el paso de los años acabaría disfrutando del mejor ciclista español de todos los tiempos: Miguel Indurain. Y eso no fue casualidad, fue el justo premio al equipo y a la estructura que más y mejor apostó por la cantera del ciclismo durante muchos años, aunque en la actualidad ese premio deberíamos dárselo más a Caja Rural que a Movistar, si hemos de ser sinceros.

El libro, sobre todo en esos años iniciales, es toda una delicia, puesto que significa volver por el túnel del tiempo a nuestra infancia (según la edad del lector, por supuesto). Pero no hay nadie que pueda olvidar esa sensación que todos los aficionados al ciclismo tuvimos en 1983 cuando pudimos ver a Ángel Arroyo subir al podio de París. Por cierto, en el libro se explica que Televisión Española se negó a pagar los 5 millones de pesetas que desde Francia habían pedido por los derechos televisivos. Pero ante la actuación de Arroyo y Delgado, tuvieron que pagar, aunque fuera por emitir únicamente las últimas cuatro etapas, jornadas que sin duda alguna marcaron el renacer del ciclismo español. Aquellas tardes de julio en las que uno se sentaba al televisor sabiendo que Arroyo o Delgado iban a reventar la carrera, pero sabiendo también que el otro iba a sufrir una pájara monumental, puesto que así de irregulares eran los dos escaladores de Reynolds, vienen a la memoria estimulando recuerdos casi olvidados.

Desde aquellos años 80, el libro avanza hacia el boom de Pedro Delgado y sus victorias en Tour y Vuelta y, por supuesto, hasta la explosión de Miguel Indurain. Luego llegarán los años de Olano y Chaba Jiménez. Y también los de Alejandro Valverde y Nairo Quintana. En resumen, una delicia.

MÁS DATOS SOBRE EL LIBRO.