El cierre de Canal 9, Paco “Telefunken” y una sociedad de traca

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El cierre de Radio Televisión Valenciana, con Canal 9 como buque insignia, ha vuelto a servir para que los valencianos demostremos al mundo entero nuestra pasión por el esperpento. O dicho de un modo más coloquial: ¡somos de traca!

Son muchas las ideas que se agolpan en estas horas de convulsión (más periodística que social, tampoco nos equivoquemos en eso). Por eso mismo hay que intentar poner orden desde la primera línea y eliminar la tentación de convertir la crónica del cierre de Canal 9 en una historia de buenos y malos. Eso sería, sencillamente, mentir. O, mejor dicho, mantener las mismas mentiras que desde uno y otro lado se están lanzando para que calen en la sociedad.

ALBERTO FABRAEl principal culpable del cierre de Canal 9 son los gestores nombrados por el Partido Popular. Así de sencillo de escribir y de entender.

El presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, puede argumentar que la herencia recibida pesa como una losa. A estas alturas no hay nadie -incluidos los militantes del Partido Popular- que ignore que la Generalitat ha sido arruinada por la calamitosa gestión de Francisco Camps. Es cierto que Fabra se pasa el día desactivando bombas: empezando por Canal 9 y acabando por la Fórmula 1. Pero eso no resta un ápice de su responsabilidad. Y es que un buen gestor debe buscar soluciones a los problemas. Pero para eso hace falta autoridad. Fabra no la tiene.

Por un lado, el actual presidente de los valencianos nunca se ha presentado a unas elecciones autonómicas. Por otro, tampoco se ha sabido ganar su autoridad en su día a día. ¿Cómo? Muy sencillo: lo primero que debería haber hecho es pedir (y/o forzar) la dimisión como diputado autonómico de Francisco Camps.

Dice Fabra que cerrar Canal 9 es la medida más dura de todas cuantas ha tomado como presidente. Pero tal vez no habría sido tan dura si antes de proceder al despido de 1.800 trabajadores hubiera procedido a exigir la dimisión del responsable político de la ruina económica de la Comunidad Valenciana. Eso sí habría sido un gesto de valor que marca el carisma de un líder.

Por mirar a tiempos pretéritos, en Roma sabían muy bien cómo se lograba la autoritas y por eso genios como Julio César no dudaban a la hora de andar junto a sus tropas. Era la mejor manera de decirle a todo su ejército que él podía exigir porque era el primero que cumplía. En eso ha fallado Fabra y en eso, en realidad, falla toda la cúpula política española de cualquier partido, siempre dispuesto a apretar las clavijas de los demás pero no las propias.

CANAL9-MELDEROMERFoto: Melderomer

Sin embargo, no podemos ser tan estúpidos como para ignorar otros muchos matices en el cierre de Canal 9. Por ejemplo, hemos visto a una oposición que no hace muchos meses estaba pidiendo en pleno el cierre de la emisora y que ahora ha ido a esposarse en antena junto a los trabajadores mientras lágrimas recorrían sus rostros. ¿Por qué lloraban exactamente si ellos mismos habían pedido ese cierre durante meses? Muy sencillo: oportunismo político. Y es que la pasión por la foto ciega a más de uno hasta límites ridículos para cualquier observador medianamente objetivo.

Tampoco podemos ignorar la responsabilidad de los periodistas de la casa. Es cierto que todo el mundo tiene hipotecas que pagar y en ese sentido resulta humano comprender que uno pueda aceptar determinados “mensajes políticos”. Pero Canal 9 no ha sido una cadena en la que se edulcoraban ciertos mensajes. Esta plantilla de 1.800 trabajadores es la responsable de haber emitido durante años una información totalmente sesgada y manipulada, calificativos que ellos mismos han empleado durante las últimas semanas para calificar su trabajo de las últimas décadas.

Por cierto, no ha sido mucho más equilibrada la información de estas semanas finales en la vida de Canal 9. Simplemente, han cambiado el bando y todo lo que antes era pasión por el PP ahora se había convertido en odio hacia Fabra y su partido. ¿Era esa la nueva televisión plural? No, en realidad, era una televisión nacida de las entrañas del que se sabe cerca del paro y quiere morir, matando. ¿Comprensible? Sí. ¿Humano? También. ¿Profesional? No.

P1290490Foto: Isacar Marín

Los periodistas nos mostramos extrañados cada vez que constatamos que la sociedad confía menos en nosotros para acceder a la información. Pero lo sucedido en Canal 9 no deja de ser un triste ejemplo de los errores de la profesión. Dicen ahora los periodistas de Canal 9 que Fabra debe dimitir por sus mentiras al pueblo valenciano (la crítica de estar cometiendo un golpe de Estado no la vamos ni a comentar). Pero igual que Fabra debió empezar su mandato exigiendo la dimisión de Camps, esos mismos periodistas debían comenzar su alegato presentando su dimisión como trabajadores de la Radio Televisión Valenciana.

Para ser más claros, los mismos trabajadores que durante años no dudaron a la hora de vetar a la presidenta de la Asociación de Víctimas del Accidente de Metro del 3 de Julio, Beatriz Garrote, a la que hoy por fin han tenido a bien entrevistar, nos quieren hacer creer que una televisión pública de todos y para todos es posible. Evidentemente, puede existir una televisión pública así… pero no con las mismas personas que durante 20 años nos mintieron. Es lógico que toda esa plantilla pida al PP responsabilidades políticas. Pero también es lógico que los espectadores pidamos responsabilidades periodísticas. Señores, presenten su dimisión, renuncien a sus despidos… y luego critiquen lo que crean conveniente desde la independencia y la libertad.

Pero eso -la dimisión de unos y de otros- es ciencia ficción. Como lo es pensar que algo va a cambiar en el futuro. No le den vueltas a la cabeza. Esto es Valencia, una tierra que vive sus fiestas creando una estructura que cuesta miles de euros y quemándola en la plaza pública… para empezar a volver a construirla al día siguiente. Eso, para bien y para mal, forja el caracter de un pueblo. Tiene la virtud de crear ciudadanos que no se asustan ante los retos, que saben apretar los dientes cuando desaparece todo por lo que se ha luchado… pero también tiene su lado oscuro.

En realidad, no se olviden de esto: pronto veremos como se reconstruye una nueva televisión pública, con o sin el Partido Popular; pronto veremos como se manipula la información en favor de los que en ese momento manden en la Generalitat; pronto veremos como los amigos de los gestores montan rápidamente empresas productoras con las que conseguir contratos millonarios… Es sólo cuestión de tiempo. Siéntense y disfruten del ruido y el olor a pólvora. El sol valenciano hará que también este humo se disipe… Al final, ¡somos de traca!

PD: Si alguno cree que los valencianos no somos de traca sólo debe comprobar el esperpento de intentar cerrar la televisión con un señor llamado Paco “Telefunken”, que viene desde Gata -pregunta: ¿en Valencia no hay nadie para dar al botón del off?- y que cuando le piden que apague la televisión, dice que él no está para eso y se marcha a su casa. Ni en un sainete de Escalante habrían tenido la imaginación de incluir ese tono cómico en mitad del drama. Pero claro… parece que habían llamado a su primo, Paco “Panasonic”, pero pidió demasiado dinero y se conformaron con Paco “Telefunken” y su sobrino Pepe. Lo dicho, ¡de traca!

El tercer hombre siempre viste de azul

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El tercer hombre (The third man) es sin duda alguna una de las mejores películas de la historia del cine. Si no lo han visto nunca, no lo duden porque además es un film que envejece bien [Nota al margen. La escena final, con un minuto de plano sin palabras resulta espectacular].

ORSON WELLESEl tercer hombre es un personaje buscado por todo el mundo durante la película pero que sabe esconderse muy bien, que vive entre las sombras y que huye de cualquier tipo de protagonismo… hasta que hace acto de presencia con una escena memorable: la aparición de Orson Welles y su maliciosa sonrisa jamás podrá ser olvidada.

En el boxeo también hay un tercer hombre. Un combate consiste en dos boxeadores encima de un ring… y un tercer hombre aplicando la ley. En la mayor parte de los combates el aficionado llega incluso a olvidar por completo la presencia de ese tercer hombre, tal y como sucede en la película, porque cuando ese tercer hombre hace mucho acto de presencia es porque o bien los boxeadores están saltándose constantemente el reglamento o bien el árbitro en cuestión tiene un afán de protagonismo desmedido, que de todo hay.

ARBITRO BOXEO1La lista de árbitros ilustres en boxeo resulta realmente larga. Un día nos detendremos en ellos. Pero esta semana el protagonista indiscutible en el mundo del boxeo es Howard John Forster. Les pongo en situación: campeonato del mundo entre Carl Froch y George Groves. El campeón del mundo, Froch, besa la lona en el primer asalto. Luego se recupera pero nunca consigue dominar una pelea que es manejada con solvencia por Groves… hasta que en el noveno asalto, el campeón coloca contra las cuerdas a Groves y el árbitro -precipitadamente- decide parar el combate y proclamar vencedor por KO Técnico a Froch.

El campeón retiene el título y el aspirante y sus entrenadores se muestran indignados con la decisión del árbitro de parar la pelea. ¿Quién tiene razón? Resulta evidente que en el boxeo siempre es preferible un golpe de menos que uno de más, pero este tercer hombre se ha convertido en lo que jamás debe ser un árbitro: protagonista.

Lo mejor de todo es que ustedes mismos puedes opinar. Ahí tienen la pelea. Si tienen tiempo, pueden verla entera. Si no, vayan al minuto 27 y vean la decisión del árbitro.De todos modos, ya saben: el tercer hombre siempre viste de azul… en el boxeo, aunque en la esquina de Groves les gustaría ver a este árbitro vestido de presidiario más que de azul. ¡Seguro!

 

Caja Rural-Seguros RGA, con opciones de ir al Giro

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El Giro de Italia ha anunciado los ocho equipos aspirantes a una de las invitaciones de su edición de 2014. Y entre los candidatos figura un equipo español: Caja Rural-Seguros RGA. ¿Tiene opciones reales de ser uno de los elegidos? Sí. ¿Tiene su plaza garantizada? No, ni mucho menos.

Veamos los ochos aspirantes, puesto que Androni Giocattoli ya ha sido sacado de la lista al tener fija la plaza para el Giro de 2014. Por tanto, son tres las invitaciones vacantes si asumimos que Europcar será WorldTour y que habrá 18 equipos en esa división de elite. Veamos los candidatos anunciados por RCS:

girowcLa lógica apunta a que Team Novo Nordisk, el proyecto con ciclistas diabéticos, no puede pelear de tú a tú con los otros, desde un punto de vista deportivo. También parece evidente que NetApp-Endura ha centrado sus ilusiones en Tour y Vuelta, lo que debe llevar al Giro a pensar en escoger otras formaciones. Lo mismo puede decirse de IAM, una formación de gran potencial, pero centrada en clásicas y Tour, lo que le deja con pocas opciones de cara a la corsa rosa.

En el otro lado, Bardiani-CSF es un clásico en la carrera. Su condición de equipo italiano y el buen papel que suelen firmar en Italia hace que su invitación sea más que probable. Quedan, por tanto, dos plazas para cuatro equipos: Colombia, MTN, Unitedhealthcare y Caja Rural-Seguros RGA. Dos entrarán y dos se quedarán fuera.

Colombia corrió el año pasado en el Giro y no lo hizo mal. El problema es que ha perdido a dos de sus mejores talentos: Chaves y Atapuma. Unitedhealthcare nunca ha hecho una vuelta grande y lo normal es que primero tenga que pasar el examen de disputar carreras de una semana como Tirreno. MTN, por su parte, tiene a hombres consolidados como Ciolek, pero los ciclistas africanos de calidad siguen siendo muy jóvenes. ¿Y Caja Rural-Seguros RGA? Tiene a un ciclista que ya sabe lo que es subir al podio del Giro, David Arroyo; a un velocista italiano prometedor, Francesco Lasca, y a un bloque de hombres combativos como bien demuestran en la Vuelta. ¿Será suficiente? No es fácil decirlo… y no es fácil para RCS tomar la decisión.

Por lo visto hasta ahora Bardiani, Colombia y MTN pueden tener cierta ventaja, pero Caja Rural-Seguros RGA no andará lejos. Como tampoco está lejana la respuesta, puesto que en principio debemos saberla antes de que finalice el mes de diciembre.

Fernando Alonso, un soplo de aire fresco en el ciclismo

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Uno de los grandes éxitos del fútbol es la sencillez de sus normas. Es cierto que la gran mayoría del público -no hablamos de los aficionados- nunca llegan a entender bien la regla del fuero de juego. Pero tampoco hace falta conocerla para saber quién vence un partido y quién gana una Liga o una Champions League.

El ciclismo, por otro lado, es todavía más sencillo que el fútbol: hay una línea de salida y una línea de llegada. Y resulta obvio que el primero en pisar la meta es el vencedor de la carrera. No hay fueras de juego ni nada que pueda enturbiar la comprensión de lo que ocurre en la pantalla… El problema es que luego no sabemos trasladar esa sencillez de la competición a ligas, challenges… igualmente comprensibles.

La ahora añorada Copa del Mundo de clásicas, por ejemplo, fue duramente criticada en su nacimiento. Luego llegó el ProTour y comprendimos que la Copa del Mundo era mejor. Más tarde, el ProTour pasó a ser WorldTour y seguimos con las críticas al sistema y a los malditos puntos… y lo peor de todo es que la nueva revolución que nos espera a la vuelta de la esquina despierta todavía más interrogantes.

El principal defecto de la nueva liga (2015-2020) es el freno a los nuevos equipos. El caso de Fernando Alonso es el mejor ejemplo, un equipo que puede entrar en el ciclismo con el dinero suficiente para estar en la elite pero al que se obligará a estar al menos un año en la segunda división. Y el problema no es ese año de espera -el equipo de Alonso correrá al menos dos grandes en su primera temporada-, el gran problema es la sensación de que las normas las hacen los que ahora mismo controlan el ciclismo internacional. Eso sí es un problema, puesto que hacen que impere una visión cortoplacista donde sólo se tiene en cuenta lo que a mí -y a mi equipo- me/nos interesa en este momento.

Fernando AlonsoFoto: PresidenBertho

El ciclismo tiene graves problemas de credibilidad. Pero también de normativa y sencillez. El sistema vigente de puntos tiene un lado oscuro claro -la falta de transparencia- pero también tiene un lado muy positivo: ofrece oportunidades a todos, los que existen y los que quieran llegar. Y se ha ido puliendo el sistema de puntos hasta llegar a un año en el que apenas hay ya fichajes exóticos.

El nuevo sistema, en cambio, obligará a Fernando Alonso -y a cualquier proyecto nuevo- a comenzar en 2ª División incluso aunque pueda fichar a los mejores corredores del mundo. Y mantendrá en 1ª División a equipos de inferior nivel. Eso no es justo.

Lo único bueno, pensando en el proyecto de Alonso, es que si algo ha mostrado el asturiano en su trayectoria deportiva es la constancia, por lo que no parece que vaya a echarse atrás ante las dificultades sino más bien al contrario. Además, su llegada activará el mercado español -la competencia siempre es sana- y al mismo tiempo traerá un grupo de personas nuevas, con nula experiencia en la gestión de equipos de gran nivel… para bien y para mal. Es decir, cometarán errores propios de principiantes pero también se atreverán a seguir caminos nuevos que los equipos ya consolidados ni siquiera se plantean.

Por tanto, este nuevo proyecto pensado para 2015 va a ser sin duda un soplo de aire fresco para el ciclismo español, pero también para el internacional. Lo importante ahora es que Fernando Alonso acierte con la tecla clave en los proyectos ciclistas: los patrocinios y los líderes. Experiencia en buscar la tecla adecuada también tiene, la verdad.

FERNANDO ALONSO2Foto: PresidenBertho

Manny Pacquiao y el final de la carrera

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El sábado dejamos al boxeador Manny Pacquiao a las puertas de su enfrentamiento con Brandon Ríos. Y el filipino ganó, aunque para poder verlo en España hayamos tenido que ejercer de delincuentes puros y duros buscando links en páginas poco aconsejables, ya que ninguna televisión tuvo a bien ofrecernos imágenes.

Además, Pacquiao venció con solvencia, mostrando su agresividad de siempre, aunque no su velocidad de antaño. Aquel huracán de hace cinco o seis años es ahora un fuerte vendaval capaz de arrasar a boxeadores como Brandon Ríos… Pacquiao ganó y convenció, pero al mismo tiempo los buenos aficionados no dejamos de pensar que sus mejores peleas ya las hemos visto, lo que nos lleva a una reflexión: ¿saben los grandes ídolos poner el final a su carrera?

PACQUIAOComo en otras tantas facetas de la vida, el ciclista Miguel Indurain fue un ejemplo: ganó cinco ediciones del Tour de Francia de forma consecutiva, falló en el sexto… pero ese año se colgó el oro olímpico y se fue a casa con una sonrisa en la boca evitando al mismo tiempo los años de los escándalos en el ciclismo.  En cambio, otros muchos campeones no han sabido parar a tiempo y han acabado arrastrando todo su prestigio por un puñado de dólares. Son tantos los ejemplos que resulta complicado citar sólo uno.

El problema para los grandes campeones es que nunca saben cuándo llega el momento de parar. Tienen tanta confianza en su capacidad -ésa es una de las razones de sus éxitos- que piensan que pueden seguir y seguir… hasta que acaban cayendo derrotados y por KO. Son muy pocos los que se marchan sin una derrota. El tópico dice que es mejor irse con un combate de menos que con un combate de más. Pero la realidad va en otro camino muy diferente. También para Pacquiao.

El filipino tiene ahora varias posibilidades y ninguna pasa por la retirada. Tras superar el mal trago de su estrepitosa derrota ante JM Márquez con su triunfo ante Ríos, las posibilidades son amplias: ¿boxeador de clase media o figura? Visto lo visto, a boxeadores de clase media les vencerá con comodidad y servirá para añadir una veintena de millones de dólares a su cuenta corriente. Con las figuras hay más dudas. Sería interesante verle con Bradley, aunque todos los aficionados al boxeo seguimos soñando con un combate contra Floyd Mayweather, un personaje que hasta ahora no ha perdido ni uno solo de sus combates y que va camino de pasar a la historia no sólo como el único boxeador que no ha perdido sino también como el único que jamás ha recibido una cuenta de protección. Otro día hablaremos de Mayweather junior y sus extravagancias.

 

Joaquín Reyes y el triunfo de los monólogos

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Hubo un tiempo muy, muy lejano en el que los humoristas eran andaluces. Es más, si uno quería aparecer en televisión contando chistes, debía poner acento andaluz aunque hubiera nacido en Portugalete, puesto que parecía que la patente de la gracia estaba concedida únicamente a los habitantes de esa maravillosa región del sur de España. Ahora, en cambio, el humor manchego ha conseguido su propia denominación de origen y pisa con fuerza en televisión y en teatro. Uno de los exponentes de esa nueva hornada de cómicos es Joaquín Reyes, aunque su humor más que albaceteño podríamos decir que es inclasificable.

El pasado fin de semana -viernes y sábado- Joaquín Reyes interpretó en el Teatro Olympia de Valencia su monólogo “Que me aspen”. El espectáculo sirvió para hacer reír a las más de 1.000 personas que llenamos todas las butacas del teatro y también para permitirnos alguna reflexión.

Joaquin Reyes5 TRIUNFAN LOS MONÓLOGOS. En plena crisis del teatro -la crisis siempre ha existido y existirá, pero ahora la crisis para la industria parece más dura que nunca- están triunfando nuevas fórmulas como es la del monólogo. ¿Por qué?

1. En primer lugar porque es una fórmula impulsada por la televisión. Y ya se sabe: lo que no aparece en la tele, no existe. Además, ese impulso televisivo al concepto de monólogo ha enganchado a una nueva generación -los jóvenes- que normalmente huyen del teatro, así que la fórmula está funcionando a la perfección. Un dato: la media de edad en el Teatro Olympia para ver a Joaquín Reyes seguro que rondaba los 35, una excelente noticia para el mundo del teatro… puesto que una nueva generación se engancha, aunque sea a través de los monólogos.

2. En segundo lugar, por los costes. Llenar un teatro es siempre difícil, pero hacerlo con un gran musical que incluye decorados, vestuarios, maquillaje, decenas de actores y músicos… es igualmente difícil pero también caro, muy caro. En cambio, Joaquín Reyes apenas necesitó de dos cervezas y un sobre de Cola-Cao para hacer reír a 1.000 personas. Bueno, dos cervezas, un sobre de Cola-Cao y mucho talento, pero el talento se tiene o no se tiene. Lo que no se puede es comprar.

JOAQUIN REYES2Foto: Angel Rodríguez-Rey

3. El precio reducido. Esos costes reducidos hacen que las entradas para un monólogo sean más económicas que para una gran obra de teatro. Y el precio en estos momentos de crisis es la clave en el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa empresarial. Las grandes cadenas que manejan las salas de cine empiezan a darse cuenta… Y los empresarios del teatro también deberían tomar buena nota.

4. Y todo ello a pesar del IVA cultural. Al gobierno lo vamos a dejar a un lado porque no escucha. La subida del IVA cultural al 21% se ha hecho supuestamente por motivos de recaudación, pero la realidad es que no ha conseguido que se recaude más y ha forzado el cierre de numerosas salas y ha provocado la cancelación anticipiada de obras que han dejado de ser rentables.

Joaquin ReyesFoto: Gonzalo Marat

Y, por último, ¿alguien preguntará por el show de Joaquín Reyes? Lo cierto es que es muy recomendable para todos aquellos que disfruten con su humor tan particular. Por ejemplo, el propio Joaquín Reyes reconoció en público -no sabemos si con orgullo o pesar- ser el autor de la sesuda frase “Luis Enrique, tu padre es Amunike”… y después repasó una tras otra sus reflexiones sobre la infancia y adolescencia de los nacidos en los 70 y criados en el inicio de la democracia en un humor generacional, donde abundaban las referencias a esos dibujos animados traducidos con acento latinoamericano o a esos teclados musicales de los 80 con sus famosos Samba I y Samba II.

El mejor elogio para Joaquín Reyes no deja de ser una imagen vista esa misma noche: diez minutos después del final de la obra… una pareja seguía riéndose a carcajada limpia en mitad de la calle y la noche valenciana recordando algunos de sus chistes.

 

El ejemplo del AVE o por qué no hemos aprendido nada de la crisis

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La noticia ahora es el AVE a Asturias pero la misma crítica sirve para todos los trenes de Alta Velocidad que llenan el país y que certifican que los españoles no hemos aprendido nada de esta crisis. O, a lo peor, es que algunos -los que mandan- han aprendido a hacer su trabajo de manipulación demasiado bien.

El despilfarro del AVE es una muestra más de la desastrosa gestión que sufrimos en España. Los políticos dicen ufanos que somos la segunda nación del mundo con más kilómetros de AVE. ¡Con eso está todo dicho! Alguien debería recordarles que desgraciadamente no somos el segundo país más rico del mundo. Tal vez no se hayan dado cuenta…

Además, existen alternativas al AVE. Por si no lo sabían, en Alemania apuestan por trenes de velocidad alta (50 kilómetros por hora más lentos en su velocidad punta, pero infinitamente más baratos de construir y de mantener). A nosotros esa posibilidad se nos quedaba pequeña y nos fuimos a la alta velocidad, por supuesto. En este caso, el orden de los factores (velocidad alta o alta velocidad) sí altera el producto: el dinero que sale de nuestros bolsillos tiene que ser multiplicado por cinco para tener los trenes más rápidos. Así que como todo el mundo puede imaginar, nosotros hemos optado por la fórmula más cara y Alemania por la más barata.

AVEFoto: Chris Valencia

Para que queden claros algunos datos, vamos con ellos:

España ha invertido en el AVE más de 45.000 millones de euros. ¿Eso es mucho o poco? Es fácil de explicar: jamás recuperaremos ni uno solo de esos millones porque el negocio actual del AVE apenas permite pagar los sueldos de los trabajadores y el coste del mantenimiento (100.000 euros/año por kilómetro) de las vías. Es decir, ni podemos amortizar las obras ni podemos amortizar siquiera los trenes. Todo eso es a fondo perdido.

A cambio, España ha dejado de invertir miles de millones en las redes de cercanías y en cualquier otro tramo ferroviario que no sea AVE. Un ejemplo vivido esta misma semana: empresario que quiere viajar de Valencia a Zaragoza y tiene que ir en AVE de Valencia a Madrid para luego ir también en AVE de Madrid a Zaragoza. Es decir, le salía más rentable -en tiempo- hacer 700 kilómetros en AVE que 300 kilómetros en vía convencional. ¿Por qué? Porque nadie se ha preocupado de unas vías del siglo XIX -Valencia-Zaragoza- que se caen literalmente a pedazos.

Y, sin embargo, como se podía leer en el artículo sobre el AVE en Asturias, son muchos los que siguen exigiendo tener su propia parada de AVE, lo que viene a certificar que no hemos aprendido nada de la crisis que vivimos y que seguimos creyendo a pies juntillas las mismas mentiras que sólo interesan a unos pocos.

En Asturias, por ejemplo, dicen que el AVE es el último recurso para “paliar el déficit económico de empleo”. En fin, no hace falta ni comentarlo. Si la solución al paro es invertir 3.000 millones en una obra pública para conseguir que haya puestos de trabajo… es que debemos volver a primera de ESO y explicar a los autores de dónde saldrán los 3.000 millones. Ya hace muchos años Napoleón III decidió que la mejor solución contra el paro era contratar a trabajadores para abrir zanjas y a otros para cerrar las mismas zanjas. La idea funcionó bien porque generó muchos puestos de trabajo… hasta que arruinó las arcas públicas del país.

Luego, rematan las teorías con otras mentiras habituales como la “vertebración del territorio”. Señores, una autopista vertebra un territorio porque permite la entrada y salida en la vía cada 10-30 kilómetros. El AVE, en cambio, no vertebra ningún territorio y sólo beneficia a las grandes capitales, en este caso Gijón-Madrid, por ejemplo.

AVE2Foto: Mario Carvajal

Además, nos insisten en que este AVE sería perfecto para ayudar al puerto de El Musel, porque podría colocar sus “mercancías en cualquier punto de España en un tiempo mucho menor”. Seguimos con las mentiras: las vías del AVE no se están usando para transportar mercancías por muchos motivos, entre otros porque resulta complicado e incluso peligroso colocar trenes-mercancía rodando a velocidades bajas en una línea donde los trenes van a 300 kilómetros por hora. Y, además, resulta inviable económicamente porque esos trenes-mercancías al final acaban provocando un mayor desgaste en las vías por culpa del peso, lo que dispara el coste del mantenimiento. Dejando a un lado los datos técnicos, usen el sentido común: ¿qué mercancia de la industria siderúrgica asturiana necesita llegar a Madrid a 350 kilómetros por hora? ¿Y cuál sería el coste por kilo de ese viajecito?

AVE3Foto: Mikelo

El remate final del artículo es que el AVE es necesario para que Asturias “no siga perdiendo competitividad y pueda realizar relaciones comerciales en pie de igualdad con otras regiones españolas”. Y ahí es donde vivimos la clave del asunto: hemos convertido España en un país de tontos, donde todos queremos nuestra parte del pastel, aunque sepamos que es indigesto y que no podremos pagar la factura. Y ahora parece que una ciudad como Gijón (300.000 habitantes) necesita el AVE sí o sí. Existe el pequeño detalle de que las vías del AVE no son rentables para pagar sueldos de trabajadores y mantenimiento si no garantizan 9 millones de viajeros al año, algo que en España no consigue prácticamente ninguna de las vías actuales. Y eso, repito, sin obligarles a que amorticen nada de lo que costó la obra.

La reflexión final es obvia: ¿contra el AVE a Asturias? Sí, pero también contra todos los demás. Y lo dice un usuario habitual del AVE que ve con una sonrisa melancólica como cada vez que viajamos de Valencia a Madrid hay que parar en Requena para que suban dos viajeros de media en una estación que costó muchos millones de euros y que también resultaba vertebradora para el territorio, impulsora del empleo y que colocaba a Requena-Turís al mismo nivel que el resto de España para hacer las gestiones comerciales… ¡Qué país! ¡Cuándo pensarán que el AVE sólo es una gran inversión para las multinacionales de la industria civil y para los partidos, valga la redundancia!

 

Manny Pacquiao, un ídolo mundial desconocido en España

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La estadística manda y más del noventa y cinco por ciento de los lectores de este blog no deben tener muy claro quién es Manny Pacquiao. Es más, posiblemente jamás hayan escuchado el nombre de este… boxeador filipino. ¿Boxeo? Sí, boxeo. Y, por favor, no dejen de leer esta entrada porque incluso aunque no les guste este deporte –incluso aunque lo odien- es posible que descubran algunos datos que jamás habrían imaginado antes.

PACQUIAOPara empezar, cabe reconocer que el desconocimiento masivo de quién es Manny Pacquiao no hace sino certificar cómo –de mal– está el boxeo en España, en la más absoluta clandestinidad. Pero no siempre fue así. Por ejemplo, Julio González Gutiérrez nos recuerda en este artículo que nada menos que 61.000 espectadores asistieron en España a un combate internacional en… ¡1930! La pregunta es obvia: ¿y cómo hemos llegado a esta situación?

El boxeo –como el ciclismo, aunque no de forma tan acusada– se ha ganado la etiqueta de deporte maldito por sus propios errores. Podríamos citar tantos que esta entrada se nos quedaría corta –ya habrá tiempo para ello-, pero lo cierto es que ese descrédito no afecta por igual a la imagen del boxeo en todos los países.

Manny Pacquiao, por ejemplo, es un ídolo mundial, por lo que su condición de perfecto desconocido es algo que posiblemente sólo ocurre en España y en muy pocos países más. El filipino tiene fijado un combate contra Brandon Ríos hoy mismo (sábado 23), una cita que ningún aficionado al deporte en general puede ignorar, le guste o no le guste el boxeo.

Muchos de nuestros lectores seguro que desconocen los tópicos que suelen emplearse cuando se habla de Pacquiao, el único hombre que cada vez que tiene una pelea es capaz de conseguir un alto el fuego entre ejército y guerrilla en Filipinas. Y es que nadie quiere perderse sus veladas. Pero, como decíamos, ese atractivo de Pacquiao no es local sino mundial. Y eso a pesar de que suma dos derrotas consecutivas en sus dos últimos combates. Por tanto, ¿dónde nace la grandeza de Pacquiao?

Manny Pacquiao y la pasarela Cibeles. No hace muchos años la pasarela Cibeles se hizo famosa marcando un peso mínimo a sus modelos para luchar contra la anorexia. Manny Pacquiao no habría tenido problema con esa normativa, porque empezó a boxear en la categoría minimosca (menos de 49 kilos) y ha acabado siendo campeón mundial incluso en Superwelter (casi 70 kilos). En el camino, Pacquiao ha hecho como todos nosotros: ir cogiendo peso y masa muscular –nosotros tenemos más facilidad para lo primero– con el paso de los años. Esa evolución es normal en muchos boxeadores, que finalizan su carrera deportiva una o dos divisiones (tres-cinco kilos) por encima de donde la empezaron. Lo que no es normal y lo que convierte a Pacquiao en un boxeador diferente es su evolución de 20 kilos… (un 40% de su peso) y sus victorias en campeonatos del mundo de seis categorías diferentes. ¡Un récord increíble y al alcance de ningún otro boxeador a lo largo de la historia! PACQUIAO2

Manny Pacquiao y la poesía. Los críticos literarios suelen diferenciar a los buenos poetas de solo un verso y a los buenos poetas de poema completo. Pedro Salinas, por ejemplo, suele ser citado como el poeta de un verso: “No preguntarte me salva”, “Fue es duro como una piedra”. Y así son algunos boxeadores. Mike Tyson fue el hombre de un solo puño. Con un golpe le bastaba para acabar sus ejercicios literarios y una vez escrito un primer buen verso, ya no ponía mucho más interés en el resto del poema. Por eso, cada vez que un rival era capaz de resistir sus primeras embestidas, los combates se complicaban para el peso pesado americano. En cambio, Manny Pacquiao es todo lo contrario. Apodado Pac-Man (comecocos), el filipino siempre ha necesitado de poemas enteros para mostrar todo su esplendor. En parte, eso se debe a su escalada de peso. Con los años, Pacquiao ha subido y subido de categoría y se ha tenido que enfrentar con rivales más grandes y fuertes que él. Para hacer frente a ello, el filipino ha echado mano de su gran virtud: la velocidad. Y eso le ha llevado a ganar mundiales y más mundiales… por aplastamiento de sus rivales, pero difícilmente por golpes magistrales.

Manny Pacquiao y la política. Por último, no hay que olvidar la dimensión humana, pública y política de Pacquiao. Cuenta la leyenda que su padre mató a su perro y le obligó a comérselo. Él tenía 14 años y desde ese día huyó de casa para acabar en las calles de un deprimido barrio filipino, de donde salió gracias a peleas callejeras que luego le llevaron al boxeo y finalmente al estrellato. Ahora, muchos años después, es un boxeador diferente a la media: no le gusta calentar los combates con palabras mal sonantes hacia sus rivales, es muchas veces un ejemplo de caballerosidad y ha impulsado su carrera política en Filipinas, donde es ya senador. Lo más curioso es que hay muchos fanáticos de su boxeo que votan a sus rivales en las elecciones. ¿Por qué? Muy sencillo: quieren que Pacquiao pierda en política para que siga centrado en el boxeo… pero no hay duda de que el día que decida colgar los guantes, esos mismos intentaran auparle hasta la presidencia de Filipinas, un país que con tanto drama vivido en los últimos días bien merece una victoria por parte de su ídolo nacional. Habrá que ver si Brandon Ríos -el rival de hoy- está de acuerdo.

 

 

 

La muerte del 9, la cara oculta del fútbol

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¡Tranquilos! La Muerte del 9 no tiene nada que ver con Alberto Fabra ni con la desaparición de Radio Televisión Valenciana (de eso hablaremos otro día). En realidad, es el título de la opera prima de la periodista valenciana Paz Castelló y también la primera novela que dejamos entrar en El Rincón.

LA MUERTE DEL 9

 La Muerte del 9 es un thriller ambientado en el fútbol, según argumenta su propia autora. Y lo cierto es que parece una definición correcta, puesto que la obra en ningún caso puede ser considerada como novela negra. Eso sí, tiene algunas características de novela policíaca/detectivesca, es decir, ésas en las que prima la resolución de una gran pregunta: ¿quién es el asesino? Y es que la novela arranca precisamente en ese punto: la muerte del delantero centro del Real Triunfo Club de Fútbol. Pero esa pregunta no deja de ser simplemente eso: un punto de partida.

Como cualquier lector habrá comprendido, el Real Triunfo Club de Fútbol no existe. Esa es otra de las características de la novela. A lo largo de las páginas, Paz Castelló pasa factura a todos y cada uno de los protagonistas del fútbol: los futbolistas, los presidentes, los directores técnicos, los entrenadores… Y todo con el objetivo de mostrarnos la otra cara del deporte rey: la corrupción, el amaño de partidos, la homofobia, el machismo, el abuso de las mal llamadas drogas sociales (cocaína, hablando en plata)… Eso sí, Paz Castelló intenta que en ningún caso pueda haber relación directa entre ficción y realidad enmascarando nombres y perfiles de los protagonistas.

El párrafo que mejor describe la obra puede ser éste: “los futbolistas no son hombres que destaquen especialmente por su inteligencia, seamos francos, y la mayoría tampoco lo hacen por su sentido del humor o por su devoción al trabajo. Ellos aman el dinero, la ostentación y por encima de todo a sí mismos, y generalmente aun pecando de injusta al generalizar, las mujeres son para ellos un lujo más del que disfrutar. Seguramente existirán honrosas excepciones, pero yo no las conocí”.

PAZEntrando ya en una valoración más personal, el libro está bien escrito. La calidad literaria de la autora es notable y el tema es altamente adictivo para todos los que desde dentro o desde fuera conocemos el mundo del fútbol, pero no sólo para nosotros. Por tanto, podemos decir que por su temática cualquier persona puede estar interesada en leerla, puesto que no es necesario –ni imprescindible- sentir pasión por el deporte. Un dato más para avalar la novela: apenas necesité de día y medio para leer las 340 páginas.

El único defecto achacable en la parte formal son algunas redundancias innecesarias, así como el uso de la primera persona, una apuesta sobre seguro para una opera prima pero que requiere de un gran dominio del lenguaje para llegar al lector por la calidad literaria. En ese aspecto, Lorenzo Silva puede ser un gran ejemplo, pero Paz Castelló todavía no lo es. En resumen, la novela está bien escrita, se deja leer –engancha– pero no llega a la brillantez que ofrecen algunos textos de la propia autora en su blog, tal vez por ese uso de la primera persona.

Si la forma es más que interesante y recomendable, el fondo no lo es menos. La trama está bien diseñada y mantiene la emoción hasta el final, aunque cabe destacar dos grandes problemas con el principio de verosimilitud. Todo ocurre en un único club –amaños de partidos, corrupción en los fichajes, homofobia, acoso sexual, tráfico de drogas…– y en una única temporada. Sinceramente, parece excesivo incluso no sintiendo el más mínimo cariño hacia el fútbol que tantas aberraciones puedan darse en tan poco tiempo y en un único equipo. En realidad, hubiera sido mucho más verosímil que alguna de las golfadas ocurriese en rivales del Real Triunfo Club de Fútbol.

En segundo lugar, el final/desenlace también chirría y ya ha sido planteado por otros autores como desenlace sorprendente de su trama, por lo que empieza a dejar de ser sorprendente, pero no haremos más consideraciones sobre ese punto, puesto que supondría destripar la obra y el objetivo de El Rincón es precisamente el contrario: motivar a la lectura.

Como reflexión final, una idea ante la noticia publicada en la prensa alicantina: “Insultan a la autora Paz Castelló por el contenido de su libro sobre fútbol”. Al parecer, seguidores del Hércules CF se han sentido identificados con la novela y han insultado públicamente a la autora. Sobre ese punto, un dato previo: Paz Castelló trabajó para el Hércules CF. Y varias conclusiones obvias: todos esos seguidores del Hércules no han leído la novela y/o tampoco son muy inteligentes. Si han leído la novela habrán comprobado los esfuerzos de Paz Castelló por centrar la historia en el Real Triunfo Club de Fútbol y no citar a nadie por nombres y apellidos. Si a pesar de eso, consideran que la escritora habla del Hércules, entonces es que sí deben hacérselo mirar. Si ellos identifican al Hércules con un club en el que se amañan partidos, hay corrupción en los fichajes, se vive una homofobia claustrofóbica, el machismo impera en todos sus ámbitos, existe una red de tráfico de drogas… y siguen siendo seguidores de ese club, es que la sociedad en la que vivimos no tiene arreglo. Por mi parte, prefiero quedarme en la idea de que no existe vínculo entre el Hércules y el Real Club de Triunfo, aunque tal vez mi reflexión final es mucho más aterradora: sí parece haber vínculo –y muy estrecho- entre el Real Club de Triunfo y el fútbol del siglo XXI. Eso es lo que debería preocuparnos a los aficionados al ¿deporte rey?

 

Presentando mi Rincón

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Parece obligatorio escribir unas líneas como presentación de cualquier blog que uno lanza a la red. Pero sinceramente no hay mejor descripción de este blog que su propio título: El Rincón.

El nombre de El Rincón como columna de opinión nació en las páginas de META 2MIL, semanario de ciclismo en el que me inicié en el periodismo y en el que acabaría como director.

mETA2MIL

Nuestros lectores en META 2MIL tuvieron que soportar mis columnas de opinión semanales durante años, muchos años. Y también mis pensamientos, filias y fobias pero no sólo en el ciclismo, puesto que no era extraño que utilizase la actualidad y/o el cine como argumento de salida.

Este nuevo blog, también llamado El Rincón, repite el mismo concepto: servir de almacén de ideas. Está claro que todos intentamos mantener nuestra casa -y nuestra vida- en orden. O, al menos, con un mínimo orden, aunque a buen seguro que cada uno fija su umbral de “mínimo” en un punto muy diferente. El Rincón es ese lugar de la casa -o de la vida- en el que uno va dejando papeles, libros, cartas, pero en ocasiones también ideas, reflexiones o incluso amistades… que no son vitales para nuestra vida, pero que tampoco queremos tirar a la basura. Todos tenemos un Rincón en la casa y en la vida. En el mío volverá a aparecer el ciclismo, por supuesto, pero también habrá espacio para el cine, la literatura, el deporte…

Este período en silencio desde el final de META 2MIL ha durado casi dos años, tiempo suficiente para ver la vida con otra perspectiva. Ni mejor ni peor. Simplemente diferente. Y, sobre todo, tiempo para enriquecer El Rincón con muchas ideas que uno no quiere que acaben en el contenedor de la basura sin al menos pasar antes por el reciclaje colectivo de ofrecerlo a la red en busca de una sonrisa, una protesta o una simple reflexión de los lectores.

Bienvenidos a El Rincón. ¡Y permítanme que no ponga nunca demasiado orden!

Jorge Quintana