Accidente nocturno, de Patrick Modiano, un libro diferente

Estándar

Patrick Modiano ha conseguido fama mundial en 2014 gracias al premio más importante de cuantos se dan en el planeta Tierra: el Nobel de literatura. Personalmente, jamás había leído a este autor, por lo que Accidente Nocturno es mi primera experiencia y, además, surgida sin ningún tipo de prejuicio (ni positivo ni negativo).

accidente nocturno La novela es corta. Son sólo 140 páginas, por lo que se puede leer de un tirón. Se puede… pero no se lee. Es un libro con cierto tono de novela detectivesca, pero con una narración deliberadamente lenta y más preocupada del fondo que de la forma.

El resumen de los hechos es muy sencillo: un joven sin recursos ni fortuna es atropellado en mitad de la noche parisina por un coche conducido por una mujer. El joven es atendido por la mujer y por un misterioso personaje del que nada se cuenta. Es más, al joven le llevan hasta un hospital e incluso le dan un sobre de dinero para compensar las molestias. Y poco más se llega a saber. Hasta ahí llega el resumen de las dos primeras páginas del libro. Las restantes 138 son dos viajes: uno en la memoria del joven y otro por las calles de París en busca de la mujer que le ha atropellado. Los dos viajes aportan muchas más preguntas que respuestas y dejan al lector con la sensación -o al menos es lo que personalmente me ha quedado- de sentirse ignorado por parte del escritor.

Dicen los críticos que los libros de Modiano no lo explican todo. En este caso… eso significa entender que explican algo cuando Accidentes nocturnos no explica prácticamente nada, puesto que nada se acaba sabiendo del joven, de su relación con su padre, de la mujer que le atropella, del hombre que acompaña a esa mujer… Todo son insinuaciones y frases inconexas, aunque en realidad la parte más difusa es la del viaje por la infancia del protagonista, con escenas incomprensibles y con personajes que tampoco son desarrollados.

En definitiva, la obra no es que sea de final abierto. En realidad, la obra es abierta en su planteamiento, su nudo y su desenlace. En resumen, un libro que debe ser muy apreciado por los fans de Modiano. Uno no se encuentra entre ellos.

El mejor libro del año 2014: Culpa, de Ferdinand Von Schirach

Estándar

En nuestro repaso particular del año 2014, ya tenemos un claro ganador. El libro es “Culpa”, escrito por Ferdinand Von Schirach. Es cierto que la obra fue escrita a principios de la década, pero personalmente ha llegado a mis manos este año y así lo dejamos escrito en su día. El libro es realmente impactante… mucho más incluso que el propio autor, quien también tiene letra pequeña.

Si estás de buen humor, no leas a Ferdinand Von Schirach. Si estás deprimido, tampoco leas a Ferdinand Von Schirach. En realidad, nunca es un buen momento para leer a este abogado alemán. Pero sus libros ejercen una atracción magnética a la que es imposible resistirse y por la que cualquiera que abre la primera de las páginas… está enganchado para siempre. Pero ¿quién es Ferdinand Von Schirach?

VON SCHIRACHTal y como comentábamos, Ferdinand Von Schirach es un abogado alemán, nieto del jefe supremo de las Juventudes Hitlerianas y uno de los pocos hombres que admitió públicamente conocer todos los planes de Hitler para el asesinato sistemático de judíos. Por eso resulta cuanto menos curioso el estilo y la temática de los libros de su nieto.

El citado nieto, Ferdinando Von Schirach, se encarga de defender casos imposibles -ojo, nunca defiende a neonazis- y, últimamente, también a resumirlos en libros. El primero de ellos era CRIMEN, un obra corta e impactante. El segundo y ahora analizado es CULPA, otra obra igualmente corta pero todavía más impactante.

Culpa

En CULPA, Ferdinand Von Schirach resume algo más de una docena de casos en el que se mezclan violaciones, asesinatos, estafas… y en las que resulta imposible dejar de reflexionar sobre la difícil función del abogado defensor y sobre la condición difícilmente calificable como humana de algunos seres humanos.

Para entender mejor a Von Schirach, nada mejor que resumir uno de sus casos: un hombre joven y triunfador es acusado de abusos sexuales por una niña. El hombre es condenado a la cárcel, su mujer se divorcia de él y acaba completamente arruinado. Años después sale de la cárcel e inicia una vida más propia de un mendigo. Es entonces cuando se cruza con la niña, que ahora ya tiene casi 18 años, y decide asesinarla. Al final se arrepiente y se entrega en el despacho de Von Schirach acusándose de un delito no cometido: matar a la niña que arruinó su vida. El abogado se sienta con la joven, explica el caso… y comprueba con sorpresa como ella reconoce que mintió en la acusación de acoso sexual porque tenía celos de él, ya que ella quería tener a su mujer y profesora sólo para ella. El hombre es absuelto una década después y recibe una compensación de 30.000 euros. Pero no recupera su vida pasada. Se limita a servir cafés en un bar… donde Von Schirach desayuna con frecuencia. Nunca hablan del caso.

Así es Von Schirach. Así son sus casos. Crueles. ¡Como la vida misma!

El cielo ha vuelto, el libro más decepcionante del año

Estándar

Después de un período ajetreado, retomamos el blog con el resumen de lo visto y leído durante todo el 2014 y muy especialmente también en estas semanas de silencio. Para empezar, el libro más decepcionante de todos los leídos este año: El cielo ha vuelto, de Clara Sánchez. Sinceramente, la novela es una decepción sin paliativos. No hay nada que pueda salvarse en el naufragio de la obra: ni el fondo ni la forma.

La historia, que increíblemente fue premiada con el Premio Planeta de 2013, se centra en la vida de una modelo, llamada Patricia. Ella, envuelta en un mundo de intereses cruzados, siente que todo en su vida se está torciendo. Una adivinadora, Viviana, le empieza a dar pistas sobre lo que sucede y, a partir de ese punto, Patricia analiza los motivos que tienen sus padres, su hermana, su pareja, las otras modelos, sus jefes en la empresa de representación… para odiarla. De ese modo, nos intenta construir la historia de cómo vive y trabaja una modelo. O eso es lo que pretende, porque se queda terriblemente lejos de sus objetivos.

C_El cielo ha vuelto.inddAl final, toda la novela es un quiero y no puedo, es un ejercicio de superficialidad que, en el mejor de los casos, parece fruto de un encargo de última hora para ganar El Planeta, en el que hay que rellenar más y más páginas sin concretar nada y sin profundizar. Por tanto, El cielo ha vuelto es una obra más que prescindible donde los personajes son tan planos como escasamente creíbles y donde la historia es digna de sorpresa por su ausencia de verosimilitud.

Sin embargo, no sería justo acabar este análisis hablando sólo de puntos negativos porque Clara Sánchez no lo merece. Si alguno de los lectores de este blog jamás ha leído un libro de ella, no debería dudar a la hora de hacerlo. Por supuesto, debe prescindir de El cielo ha vuelto, pero hay dos novelas más que interesantes: Lo que esconde mi nombre (Premio Nadal 2010) y Entra en mi vida (2012). Cualquiera de las dos, sin ser obras de arte, son libros bien escritos, con personajes interesantes, con tramas bien construidas… Lo dicho, libres recomendables para todo tipo de lector. Lo decepcionante es que con esos precedentes tan positivos, El cielo ha vuelto sea un libro tan mediocre.

Análisis literario: El sentido de un final, de Julian Barnes

Estándar

Mi relación personal con Julian BARNES es cuanto menos… curiosa. Hace apenas un mes, en una librería, encontré EL SENTIDO DE UN FINAL. Llevaba muchos años sin acercarme a ninguna obra de este autor inglés. Y caí en la tentación de comprar la novela. Este título venía avalado por un prestigioso premio al que Barnes había aspirado durante años y que nunca había logrado: el Booker. Pero más allá de distinciones literarias, lo importante es que se trataba de una novela de Barnes.

Al llegar a casa hice la prueba de comprobar cuántas obras hay de este escritor en las estanterías. Sorprendentemente, aparecieron cuatro más:  Antes de conocernos, Hablando del asunto, Una historia del mundo en diez capítulos y medio (muy recomendable si uno quiere reír, aunque advertimos que no es un libro muy tradicional) y Al otro lado del canal. No recordaba que fueran tantas, pero tampoco me sorprendió en exceso. ¿Y qué significa todo esto? Algo muy sencillo de explicar y todavía más sencillo de comprender: ningún libro de Julian Barnes cambiará tu vida, pero todos dejarán una sonrisa en tu rostro y un buen número de dudas en tu cabeza. Y eso hará que cuando vuelvas a ver un libro suyo en una estanterías, caigas en la tentación de comprarlo.

El-sentido-de-un-finalEso ha vuelto a ocurrir con El Sentido de un final. Barnes tiene varios temas recurrentes en sus novelas. Uno de ellos es el amor, aunque siempre trufado por las infidelidades y la incapacidad del ser humano para no mentir a su pareja. En ese apartado suele citarse la infidelidad que el propio Barnes sufrió por parte de su mujer y agente literario, algo que no impidió su posterior reconciliación. El otro es la muerte, un tema que siempre ha obsesionado al escritor británico. En El sentido de un final habla de ambos y habla, sobre todo, de la soledad y el paso del tiempo.

julian barnesLa historia está contada en primera persona. El protagonista se llama Tony Webster y nos relata cómo su pandilla de amigos conoció en el instituto a Adrian, un chico introvertido, maduro y con un ingenio muy superior a la media. Webster nos explica cómo y por qué esos amigos acabaron separando sus pasos al llegar a la vida adulta. El protagonista se casa y se divorcia. Y un día descubre que la madre de su primera novia le ha dejado en el testamento 500 libras y los diarios de su amigo Adrian. Webster solicita a su antigua novia que le dé los diarios y ésta no responde, lo que obliga al protagonista a repasar toda su vida y hacer un auténtico análisis de concienza.

A partir de esa base, Julian Barnes hace lucir todo su ingenio para tejer una trama cada vez más misteriosa. Evidentemente no es una novela negra, pero acaba convirtiéndose en una novela de misterio, el misterio de un final. Pero también es una novela con una carga profunda de decepción ante el paso de la vida y, sobre todo, es una obra inteligente que provoca pensamientos y sentimientos. ¿Qué más se puede pedir a la literatura? Como siempre, Barnes no defrauda.

Los cuerpos extraños y la saga de Lorenzo Silva

Estándar

Hoy toca novela negra de un escritor, Lorenzo SILVA, que con el paso de los años se ha convertido posiblemente en la principal referencia de la literatura española en este género, junto a Alicia Giménez Barlett y su famosa Petra Delicado. Para empezar a hablar de Lorenzo SILVA hay que decir que ganó el premio Planeta de 2013 con La Marca del meridiano, aunque casi inmediatamente habría que añadir que a pesar de ello es un notable artesano de la literatura, puesto que los premios tan comerciales parecen llevar consigo suculentos réditos económicos, pero también sospechas literarias. No es el caso, al menos en el segundo punto de la frase. El libro de SILVA que hemos leído es el último de la saga: Los Cuerpos Extraños. Así que empecemos por el principio.

LORENZO SILVALorenzo SILVA ha escrito ya ocho novelas. La primera fue el Lejano país de los estanques y la última, Los Cuerpos Extraños. En este período de tiempo, casi todo ha ido cambiando, aunque hay elementos fijos. En sus novelas, la investigación es siempre desarrollada por dos Guardias Civiles: Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. De jóvenes de 30 y 20 años pasan a agentes de 50 y 40, con la lógica evolución de su mentalidad, que va amargándose en cada uno de los libros, pero sin llegar a perder nunca el entusiasmo por la defensa de la imagen de la Guardia Civil, una constante en los libros de un Lorenzo SILVA que incluso ha escrito otras obras de tinte histórico sobre el cuerpo benemérito.

Yendo a lo literario, Los Cuerpos Extraños es una novela centrada en la costa valenciana -no se identifica la ciudad-. Ha aparecido muerta una alcaldesa y los agentes deben descubrir qué ha sucedido en una red en la que se mezclan posibles casos de corrupción urbanística con la vida de desenfreno sexual de la mujer asesinada.

los-cuerpos-extranos_9788423348299Desde el punto de vista argumental, no es la mejor novela de Lorenzo SILVA. En muchos sentidos era mejor la trama construida en La marca del meridiano. Pero cuando uno ha leído los ocho libros de la saga, resulta imposible no apreciar los matices de la relación entre Vila -Bevilacqua resulta muy difícil de pronunciar y memorizar para los españoles- y Chamorro, puesto que uno de los logros más importantes de SILVA es hacer evolucionar y envejecer a sus personajes, algo que no todos los autores hacen.

La novela, por tanto, es recomendable para los que busquen novela negra española de calidad, aunque si nunca han leído a Lorenzo SILVA sería mucho mejor que comenzaran con el primero de la serie, El lejano país de los estanques, porque de ese modo es probable que no ganen un libro… sino ocho para su colección.

Análisis literario: Nos vemos allá arriba, una decepción

Estándar

Hoy toca analizar un nuevo libro. En este caso se titula “Nos vemos allá arriba”. El escritor es Pierre Lemaitre y la novela llega con la etiqueta de vencedora del prestigioso Premio Goncourt 2013. La novela lleva más de 500.000 ejemplares vendidos en Francia y poco a poco se ha ido extendiendo por el resto de Europa. Todos hablan maravillas del inicio y de la trama, pero sinceramente nuestra opinión no es tan positiva.

NOS VEMOS ALLA ARRIBAPierre Lemaitre firma una primera frase antológica: “Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo. Precisamente a causa de la guerra”. A partir de ahí, la novela narra las peripecias en el ocaso de la 1ª Guerra Mundial de dos soldados. Y precisamente esas primeras páginas resultan las más confusas en el estilo. Tal vez hayan encandilado a los críticos franceses, pero hay que hacer algún que otro esfuerzo para no dejar la novela sobre una estantería y no volver a abrirla nunca más.

Superada la primera fase, Nos vemos allá arriba se deja leer bien e incluso acaba con cierto interés, puesto que son 450 páginas de aventura. Pero… ¿en qué consiste el libro? La novela nos cuenta la vida de Albert Maillard y Édouard Péricourt, dos soldados sin ardor guerrero y enfrentados desde las primeras líneas al teniente Henri d’Aulnay-Pradelle. Un buen punto de vista del libro es que no se basa en la guerra (ya analizada en demasiadas novelas) sino en la postguerra: ¿qué pasa con los soldados el día después de haber dado los mejores años de su vida a su nación? Ahí es donde se hace más grande la fractura social: en tiempos de postguerra, los hombres sin escrúpulos y con algo de dinero consiguen hacerse multimillonarios y los pobres de espíritu y bolsillo acaban malviviendo y con muchas dificultades para reincorporarse a la vida civil.

En ese sentido la obra analiza muy bien el contraste e incluso intenta reflejar la violencia del siglo XX fuera de guerras, es decir, las amenazas, los sobornos… y la manipulación de los poderosos. En cierto modo, la novela intenta tocar un tema básico en la literatura: el deseo de venganza. Pero ni siquiera se adentra en esa senda propia de grandes novelas como El Conde de Montecristo. La novela Nos vemos allá arriba está protagonizada por seres tan débiles que ni siquiera entra en su mente la capacidad de rebelarse y enfrentarse a los que les humillaron y enterraron vivos.

Educar en el asombro, una bomba atómica contra nuestro sistema educativo y nuestros valores como padres

Estándar

La abogada Catherine L’Ecuyer abandonó hace ya muchos años su Canadá natal para instalarse en España. Ahora es una mujer en el centro del debate mediático por su libro Educar en el asombro, una obra en la que reflexiona sobre nuestro sistema educativo. E incluso todavía más: lanza una auténtica bomba atómica frente a muchos de nuestros valores como padres. L’Ecuyer ha escrito un libro alejado de las típicas recetas de autoayuda: esto es bueno, aquello es malo. La autora se ha centrado mucho en reflexionar sobre un reducido número de ideas. Vamos a analizarlas.

EDUCAR

1. El necesario ASOMBRO. Para L’Ecuyer, un niño no es un adulto imperfecto. Es simplemente un niño. Y como tal necesita aprender todo lo que nosotros ya sabemos. Por eso mismo, sólo los niños son capaces de preguntar por qué no llueve hacia arriba. El problema ante estas preguntas es que la frenética actividad de los padres impide la respuesta. No hay tiempo para estar con el niño y lo más habitual es colocarlo frente a un vídeo -cita los famosos Baby Einstein- con el que aplacamos nuestro conflicto moral de no dedicar tiempo a la educación. ¡Gracias al vídeo saldrá listo el niño! La realidad es diferente y L’Ecuyer cita a Chesterton: “Cuando somos muy niños, no necesitamos cuentos de hadas sino simplemente cuentos. La vida de por sí es bastante interesante. Un niño de siete años puede emocionarse pensando que Perico, al abrir la puerta, se encontrará un dragón. Para un niño de tres años es emoción suficiente ver que Perico abre la puerta”.

2. El necesario SILENCIO y la lucha contra la SOBREESTIMULACIÓN. Otra idea básica para L’Ecuyer es que los padres del Siglo XXI no trabajamos suficiente en el silencio. Y no acostumbramos a los niños a que permanezcan callados e incluso a que se aburran. Ese aburrimiento es lo que generará nuevas ideas, aventuras surgidas de su imaginación. En cambio, parece que debemos estimular constatemente a los hijos generándoles unas agendas que ni los ejecutivos de Wall Street, con clases de inglés, natación, chino, refuerzo de matemáticas… hasta lograr que no tengan ni un segundo libre para generar una vida interior propia. L’Ecuyer afirma que detrás de los trastornos de atención existen muchos niños sobre-estimulados desde su nacimiento con vídeos, horas y más horas de televisión sin control y agendas de ejecutivos agresivos.

3. El respeto a los RITMOS. Otra obsesión para L’Ecuyer es el respeto a los ritmos de los niños. Y eso arranca desde primera hora de la mañana. Por ejemplo, explica cómo los padres suelen llevar casi arrastrando a sus hijos a los colegios sin explicarle nada de lo que sorprende al niño en ese viaje mientras los abuelos sí suelen acompañar al hijo. Para los padres no hay tiempo que perder: deberías estar cambiado, deberías haber desayuno, deberías estar abajo, deberías estar ya en el colegio… Al final, los niños tienen la sensación de que no están nunca donde deben. Pero tal vez el problema es que el niño simplemente tiene otro ritmo y los padres no quieren escucharlo. Pero ese respeto al ritmo no es sólo la anécdota de ir al colegio o vestirse cada mañana sino también la necesidad de respetar el hecho de que un niño debe ser niño, debe tener una infancia plena. Parece que queremos tener niños-récord, que superen cualquier límite en el aprendizaje. Cuanto más rápido, mejor. Cuanto antes aprenda a leer, mejor. Cuanto antes aprenda a sumar, mejor. Pero la realidad no es esa y son muchos los países donde primero se intenta que el niño desarrolle su inteligencia, su imaginación y madure intelectualmente y luego se aborda el aprendizaje técnico de materias como matemáticas o lenguaje evitando en gran parte el fracaso escolar.

4. La precaución ante la TECNOLOGÍA. L’Ecuyer siente al menos precaución ante la tecnología como medio de enseñanza de los niños. Para la autora, los colegios basados en iPhones, iPad y pantallas de ordenador no tienen por qué ser mejores que los colegios basados en un boli, un papel y una goma de borrar. Es más, pone como ejemplo el colegio más elitista de Sillicon Valley, un centro sin ordenadores en el epicentro mundial de la tecnología. Para la autora, los niños no deben invertir miles de horas en aprender software (programas informáticos). La excusa de que eso será bueno para su futuro laboral no se tiene en pie, puesto que cualquier tecnología actual estará desfasada por completo antes de que cualquier niño llegue a enfrentarse al mercado laboral. En ese sentido, cita a Google. ¿Para qué es necesario que un niño aprende a usar Google? Lo que debe hacer el niño es aprender a pensar por sí mismo y a estrujarse la cabeza. Para aprender a usar Google siempre tendrá tiempo y en poco más de diez minutos, conocerá lo suficiente para usar el buscador.

Para saber más sobre la autora, puede leerse su blog: apegoasombro.blogspot.com

O también la entrevista realizada en La Vanguardia. LINK

Cuatro amigos, de David Trueba

Estándar

Recuperamos la costumbre de comentar libros. Y volvemos con un autor del que ya habíamos hablado en el pasado: David Trueba (sí, el cineasta también escribe novelas más que apreciables). Si hace unas semanas hablamos de “Saber perder”, ahora es el turno de una novela anterior desde un punto de vista cronológico: “Cuatro amigos”.

cuatro-amigos1[1]Este libro parte de una premisa básica: el deseo de no dejar de ser joven. Ese es el motor que mueve a cuatro amigos a iniciar unas vacaciones que se presumen idílicas y que son confeccionadas con una única premisa: nada de mujeres. Es un viaje sólo por y para ellos. La realidad es completamente diferente desde el primer minuto. Los cuatro personajes están de vacaciones intentando mantenerse en la eterna adolescencia y compitiendo por momentos en su estupidez, con fragmentos propios de American Pie. Pero la realidad en la visión del mundo de David Trueba es habitualmente melancólica. Sólo hay que fijarse en el mote del protagonista, Solo, quien decide coronar sus vacaciones de amigos viajando a ver cómo su antigua novia, Bárbara, va a casarse con un político. No es la única presencia de mujeres. Otro de los amigos está casado y es padre de dos niños. Otro vive atormentado por sus kilos de más y su incapacidad para ligar. Y el último vive de relación en relación sin conseguir nada estable. Ese es el cuadro de amigos en una novela que es inferior en forma y fondo a “Saber perder”, pero que se deja leer y que permite la reflexión final que se esconde detrás de casi toda historia de amor imposible: el prado del vecino siempre parece más verde. Por eso mismo los cuatro personajes creen que los demás son más felices que ellos… pero en realidad es sólo eso: una ilusión.

Operación Dulce: sólo el final es dulce

Estándar

¿Puede un buen final salvar un libro insulso? Esa es la pregunta que deja la última novela leída: Operación Dulce, de Ian McEwan. Pero vayamos al fondo del asunto.

El autor es un británico de reconocido prestigio: Ian McEwan. Muchas de sus novelas han conseguido grandes premios literarios. El tema es interesante: ambientado en la Guerra Fría y la lucha de espías. Por tanto, parece tenerlo todo para ser un gran novelón. Pero la obra defrauda desde el principio.

Maquetaci—n 1La Operación Dulce es la historia del intento de los servicios británicos por “premiar” a escritores que estén contra el comunismo dándoles el dinero necesario para que puedan desarrollar su carrera, pero sin intentar influirles. En realidad, la propia idea es absurda. Y mucho más si la operación se encarga a la última de las becarias. Para más inri, el autor insiste constantemente en que la Operación Dulce no es importante para los servicios británicos… Y entonces, ¿qué hacemos leyendo el libro? Podríamos hablar de la maestría de las pequeñas historias. Pero tampoco la novela la consigue.

Eso sí, el final es muy bueno. Enlaza bien la historia y le da el tradicional final feliz para dejar al lector contento. Pero ese último capítulo sinceramente es lo mejor del libro hasta el punto de compensar en gran parte la escasa sustancia del resto de la novela.

Ferdinand Von Schirach y Culpa, un autor y un libro inolvidables

Estándar

Si estás de buen humor, no leas a Ferdinand Von Schirach. Si estás deprimido, tampoco leas a Ferdinand Von Schirach. En realidad, nunca es un buen momento para leer a este abogado alemán. Pero sus libros ejercen una atracción magnética a la que es imposible resistirse y por la que cualquiera que abre la primera de las páginas… está enganchado para siempre. Pero ¿quién es Ferdinand Von Schirach?

VON SCHIRACHTal y como comentábamos, Ferdinand Von Schirach es un abogado alemán, nieto del jefe supremo de las Juventudes Hitlerianas y uno de los pocos hombres que ha admitido públicamente conocer todos los planes de Hitler para el asesinato sistemático de judíos. Su nieto se encarga de defender casos imposibles -ojo, nunca defiende a neonazis- y, últimamente, también a resumirlos en libros. El primero de ellos era CRIMEN, un obra corta e impactante. El segundo y ahora analizado es CULPA, otra obra igualmente corta pero todavía más impactante.

CulpaEn CULPA, Ferdinand Von Schirach resume algo más de una docena de casos en el que se mezclan violaciones, asesinatos, estafas… y en las que resulta imposible dejar de reflexionar sobre la difícil función del abogado defensor.

Para entender mejor a Von Schirach, nada mejor que resumir uno de sus casos: un hombre joven y triunfador es acusado de abusos sexuales por una niña. El hombre es condenado a la cárcel, su mujer se divorcia de él y acaba completamente arruinado. Años después sale de la cárcel e inicia una vida más propia de un mendigo. Es entonces cuando se cruza con la niña, que ahora ya tiene casi 18 años, y decide asesinarla. Al final se arrepiente y se entrega en el despacho de Von Schirach acusándose de un delito no cometido: matar a la niña que arruinó su vida. El abogado se sienta con la joven, explica el caso… y comprueba con sorpresa como ella reconoce que mintió en la acusación de acoso sexual porque tenía celos de él, ya que ella quería tener a su mujer y profesora sólo para ella. El hombre es absuelto una década después y recibe una compensación de 30.000 euros. Pero no recupera su vida pasada. Se limita a servir cafés en un bar… donde Von Schirach desayuna con frecuencia. Nunca hablan del caso.

Así es Von Schirach. Así son sus casos. Crueles. ¡Como la vida misma!