Los placeres de escribir una novela (o simplemente de vivir)

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MARCA PLUS

Con la novela Cuervos y palomas publicada y con una segunda parte ya casi acabada, me apetece detenerme a contar a mis amigos y sufridos lectores los motivos por los que uno se decide a perder -tal vez sería mejor usar el verbo invertir- unas cuantas horas de su vida escribiendo una novela.

Podría usar muchos y muy variados argumentos, pero desde luego no sirve el económico, puesto que el que quiera ganar dinero escribiendo en España sólo tiene una opción rentable: preparar los guiones de Gran Hermano VIP, que es lo que de verdad tiene tirón. Así que debe haber otro tipo de beneficio muy alejado del crematístico. Tampoco mi personalidad -demasiado introvertida- me lleva a encontrar el placer en la parte mediática de la publicación de una novela, lo que no quita que sienta un profundo agradecimiento hacia todos y cada uno de aquellos que me han apoyado en el difícil camino de la promoción, con una simple foto en facebook o con el boca a boca, que son métodos que dan el mejor rendimiento posible y seguro que mucho mejor de lo que sus autores imaginan. Por cierto, en el camino de la divulgación de mi novela, hoy toca agradecer al periodista Nacho Labarga su detalle de incluir el libro en los recomendados dentro de la revista Marca Plus.

MARCA PLUSPero el verdadero sentido por el que uno escribe es otro muy distinto. Escribo y, sobre todo, escribo novelas porque me gusta. Tal vez la explicación suene estúpida, infantil o simplista. Pero sorprende ver la cantidad de tareas que hacemos al cabo del día y con las que no sentimos ningún tipo de placer, incluso muchas de ellas nos hacen sentirnos mal.

Para empezar, uno debe asumir que el hecho de sentarse a escribir una novela es un gesto de egoísmo y egocentrismo, puesto que escribir resulta inevitablemente una actividad solitaria, un proceso que, además, va a hacer que el mundo gire a tu alrededor durante semanas, meses y tal vez años robando horas a la familia y al mundo exterior, puesto que tienes un nuevo mundo en el que fijar toda tu atención.

Pero si uno es capaz de limitar ese efecto secundario, es sólo cuestión de dejarse ir y disfrutar. Hoy en día está muy extendido el mito del autor maldito. Es decir, históricamente se ha hablado mucho de la frustración del escritor, ese ser desesperado que se arranca los pelos de la cabeza para intentar llenar un folio y que al final del día acaba rompiéndolo en mil pedazos porque no está satisfecho con el resultado. Sí, es cierto y puede funcionarle a algunas personas. Son las mismas que se dedican a la arquitectura discutiendo todo el día con los folios en blanco y las pantallas del ordenador, son las mismas que se dedican al derecho y se pasan toda la vida despotricando de sus clientes… Es más, incluso pueden ser auténticas figuras de su especialidad. En lo que no serán nunca un ejemplo es en algo mucho más importante: ¡aprovechar la vida!

Por eso mismo, la satisfacción de haber sacado a la calle Cuervos y Palomas es grande. Pero todavía lo fue más el proceso creativo de inventarles una personalidad, de crear un mundo para ellos y de convertirlos en seres contradictorios, es decir, seres humanos, porque así somos todos… en mayor o menor medida, seres que nos pasamos la vida deseando cumplir sueños por los que nunca nos atrevemos a soñar. En mi caso y pensando en la literatura, tengo la satisfacción de haber cumplido ese sueño. Será, tal vez, porque nunca he olvidado una frase de Orson Welles en Ciudadano Kane: «Hay dos tipos de personas: las que consiguen lo que quieren y las que no se atreven a conseguir lo que quieren».

Así ven la novela Cuervos y palomas

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PODIO

Escribir sobre lo escrito por uno mismo resulta un ejercicio de egocentrismo y/o de miopía, puesto que nadie es capaz de analizar su propia prosa con la clarivendia con la que se puede estudiar la del prójimo. Por eso mismo resulta tan digno de agradecer el esfuerzo de Libros de Ruta por ofrecer una crítica completa de mi primera novela. A continuación, el texto completo:

Cuervos y palomas se construye sobre la complejidad del absoluto protagonista de la historia: Marco Klein. El hombre de los silencios, del tormento interior. La criatura incapaz de purgar sus propios pecados: los deportivos, que sólo se pueden inferir; y también los personales, claros ante la vista del lector. Un chiquillo que arrastra aún un cuarto de siglo el dolor ante el rechazo a uno de sus familiares; veinte años sin poder calzar en orden las cuatro piezas de su corazón; o, al menos, dos horas y diez minutos sólo para escapar de cada uno de sus problemas. Un rubio andaluz, de mil acentos.

El mundo de Klein es la rueda sobre la que gira el debut de un periodista reconocido por su trayectoria en el ciclismo, el torrentí Jorge Quintana (1976), que demuestra hechuras de sobra para la novela políciaca y un puñado de recursos para retener al lector en determinados momentos. Lo hace sobre todo en dos tramos: una sección de veinte páginas, las que doblan el lomo por la mitad, en las que la voz del doctor Laureano Ríos es el vademécum anti-cuñados sobre el dopaje en el ciclismo y en todos los deportes; y las últimas setenta, que sin romper en un cierre ’a la americana’, dejan al lector con cierta pena por saber cómo acaban los personajes, a los que acaba cogiendo cariño.

Atrapa en Cuervos y palomas la telaraña maléfica de Ríos, mentiroso compulsivo al que las fórmulas maravillosas que infunde por igual a deportistas y abueletes parecen haberle sorbido la materia gris. Lo hace la subinspectora Magda Ramírez, el espíritu más puro de la historia, con temperamento e ingenuidad en dosis iguales pero con bondad ante todo. Y el viaje por la Península de los dos polícias nos propone arquetipos muy de la ‘España del desastre’: el Master ProTour que decidió vivir por encima de su ritmo de vida y que sólo al final camufla un poco su estupidez (El Tuerto); el policía de barriga incipiente en busca de medallas (Vicente Garrido); o las mujeres -Sainz de Esnaola; la ignota y pálida mujer de cabello azabache; o la rusa con niño- que clavan sus espinas en el estómago del inspector. Se habla de dopaje y de la situación del deporte, antes y ahora, pero como insistimos, el libro es mucho más.

Quien lea esta novela desde un entorno ciclista especializado encontrará simpáticas referencias a lugares comunes del mundillo o nombres que le recordarán al pelotón de los ’90, los ‘2000 o incluso algún que otro exótico español en activo (¡qué dificil es, en efecto, construir un universo nuevo!). Pero aunque llegará por la fama de Quintana, se quedará más satisfecho por un conjunto más cercano a lo negro que a lo deportivo. Quintana cita entre sus referencias a Lorenzo Silva y a Alicia Giménez Bartlett; las alusiones al primero son poco esquivas en el arranque, pero el estilo más genuino del autor se va haciendo hueco.

Es una novela apetecible, traspasa el cajón de la literatura ciclista e incluso hubiese merecido no ser autoeditada. Los que la hemos disfrutado ya esperamos su secuela -oprecuela, pues tantos cabos sueltos quedan por detrás como por delante-. Y si les parece estar leyendo una copia de las noticias de los últimos años, recuerden la cita que abre el libro: “(…) No escriba más que ficción. El resto sólo le traerá problemas

Las primeras entrevistas y las primeras cinco reflexiones sobre Cuervos y palomas

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La promoción de Cuervos y palomas me ha llevado ineludiblemente a la concesión de las primeras entrevistas. Una de ellas ha sido con valenciaplaza.com. Para los que no lo conozcan, es el principal medio digital en la Comunidad Valenciana. La entrevista fue realizada por el periodista Carlos Aimeur, responsable de Cultura, y me sirvió para desgranar algunos de los mensajes de esta novela sobre deporte profesional y dopaje. Para el que quiera leer la entrevista completa, ahí va el LINK. Pero en esta entrada del blog me permitiré el lujo de desarrolar más algunos conceptos.

cuervos-y-palomas

1. NOVELA O REPORTAJE. Sobre este punto ya he escrito en este mismo blog intentando explicar si el libro es realidad o ficción. Pero vamos allá: el libro es una novela y como tal debe ser leído. Sin embargo, resulta obvio que cuando uno escribe tiene en su cabeza historias que ha conocido y que no ha podido desarrollar en la función de periodista. Sin las evidencias incontestables, es mejor abstenerse de ciertos relatos si uno no quiere acabar todo el día en los juzgados. Por eso mismo, el libro es una novela… pero las historias que cuento son absolutamente verosímiles (o ése era uno de mis objetivos personales).

2. LA SOLUCIÓN AL DOPAJE. No existe fórmula mágica que permita acabar con el dopaje. Y el que promete un deporte profesional limpio de cualquier práctica dopante… está mintiendo. Lo que existen son medios para disminuir el número de deportistas que se dopan. Y hay deportes (y países) que se lo han tomado en serio y otros que no tanto. Además, la visión sobre el dopaje no es constante en la historia. Hubo un tiempo en que un deportista daba positivo y le sancionaban con 10 minutos y seguía corriendo o salía incluso clasificado en esa carrera, sin ningún otro tipo de sanción. Ahora, en cambio, dar positivo es una mancha imborrable en lo deportivo e incluso en lo personal y hay quien pide hasta penas de cárcel. Como vemos, el fenómeno está en cambio constante y sólo los tontos no se adaptan a las nuevas situaciones.

3. LA HIPOCRESIA DE LOS POLÍTICOS. La novela también se centra en la hipocresía de los políticos. Para ellos, la lucha contra el dopaje se ha convertido en una nueva bandera, como si fuera la lucha contra la corrupción. Pero ese poder político es el que durante años ha fomentado el dopaje de Estado. En la entrevista con valenciaplaza.com cito el ejemplo de las dos Alemanias, que compitieron usando a sus deportistas como conejillos de indias con el único objetivo de realizar una propaganda política de sus regímenes.

4. LOS QUE ARROJAN LA PRIMERA PIEDRA… El dopaje debe ser perseguido. Y los deportistas que se dopan, castigados. Pero no es sencillo arrojar la primera piedra. Al menos, no me considero capacitado para ello. De ahí la frase tal vez más polémica de mi entrevista en valenciaplaza.com: “Cuando Armstong pasó a profesionales tenía la certeza científica de que no existía forma de que te pillasen si tomabas ciertas sustancias dopantes. Y cuando sabes que mucha gente las usa, que tus competidores las emplean, ¿quién se resiste a la tentación?“. La frase (la negrita es del periodista) supone toda una reflexión personal que llevo años haciéndome. ¿Significa que defienda a Armstrong y a todos los que se doparon? ¡No! Pero tampoco me siento capaz de llevarlos a la hoguera porque sinceramente no sé qué habría hecho yo en una situación similar. Es muy fácil juzgar a los demás, pero hay que juzgar desde la humildad del pecador y no desde la soberbia del puro e inmaculado. En aquella época, el entorno de los deportistas, la falta de medios de los laboratorios… todo invitaba al error. Por supuesto, hubo gente que quiso y supo mantenerse al margen y deben ser elogiados. En ese sentido, siempre recordaré una entrevista que como periodista hice a Eleuterio Mancebo, un ciclista valenciano que fue doble campeón de España amateur y que no quiso dar el salto a profesionales en cuanto vio que aquello iba a significar una vulneración de sus códigos éticos. Eleuterio sigue trabajando por y para el ciclismo en la Comunidad Valenciana y, personalmente, siempre lo he considerado el mejor ejemplo que jamás se pueda dar en la lucha contra el dopaje porque, además, siempre ha mantenido un mensaje positivo sobre su decisión.

5. EL CAMBIO DE CHIP. ¿Significa eso que ahora vivimos en una misma burbuja de dopaje generalizado? Sinceramente, y esa es otra de las tesis de la novela, la situación ha cambiado radicalmente y gracias al pasaporte biológico, aunque para ser más precisos habría que decir que la situación ha cambiado en deportes como el ciclismo, que es el que más empeño ha puesto en la limpieza de su casa. Por eso me atrevo a decir: entiendo al atleta que se dopaba antes, aunque no lo justifique ni lo aplauda. Hace unos años era una víctima y resultaba muy difícil romper el círculo vicioso en el que te metías. El que se dopa ahora no tiene cerebro, es un tramposo puro y duro, sobre todo cuando ahora todo está preparado para que uno no tenga que recurrir a la ayuda de sustancias dopantes. Eso sí, hay deportes donde se sigue mirando hacia otro lado y países que directamente encubren a su elite… a cambio de medallas. El cambio de chip nunca es rápido ni sencillo.

CONCLUSIÓN: Entiendo perfectamente que todas estas reflexiones e ideas personales sobre el dopaje pueden parecer demasiado teóricos. O un peñazo, ¡vaya! Por eso mismo he intentado darle forma de novela, arrancar con un asesinato, poner en el centro de la investigación a un policia que fue atleta en su juventud, Marco Klein, y que tiene una vida amorosa bastante desquiciada… todo ello para intentar atrapar al lector y conseguir algo tan sencillo de escribir como difícil de alcanzar: ¡entretener!

 

Cuervos y palomas, mi primera novela

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Para dar una noticia no hay nada peor que los preámbulos. Por eso y sin más rodeos ahí va el anuncio prometido: hoy es el día de la puesta de largo de mi primera novela, Cuervos y palomas.

PORTADA2El libro es una novela negra ambientada en el mundo del deporte y más específicamente en el del dopaje. La historia arranca con la muerte de un atleta mientras se somete a una transfusión sanguínea. A partir de ahí, la Policía Nacional echa mano del inspector Marco Klein, quien en el pasado fue un brillante maratoniano, y de la subinspectora Magda Ramírez. Ambos se encargarán de una investigación en la que irán descubriendo el lado más oscuro del mundo del deporte de elite y en la que también irá transformándose su complicada relación personal.

La editorial Libros de Ruta se encargará de la comercialización, por lo que en breve se podrá consultar los detalles técnicos de la obra en su web (www.librosderuta.com).

Accidente nocturno, de Patrick Modiano, un libro diferente

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Patrick Modiano ha conseguido fama mundial en 2014 gracias al premio más importante de cuantos se dan en el planeta Tierra: el Nobel de literatura. Personalmente, jamás había leído a este autor, por lo que Accidente Nocturno es mi primera experiencia y, además, surgida sin ningún tipo de prejuicio (ni positivo ni negativo).

accidente nocturno La novela es corta. Son sólo 140 páginas, por lo que se puede leer de un tirón. Se puede… pero no se lee. Es un libro con cierto tono de novela detectivesca, pero con una narración deliberadamente lenta y más preocupada del fondo que de la forma.

El resumen de los hechos es muy sencillo: un joven sin recursos ni fortuna es atropellado en mitad de la noche parisina por un coche conducido por una mujer. El joven es atendido por la mujer y por un misterioso personaje del que nada se cuenta. Es más, al joven le llevan hasta un hospital e incluso le dan un sobre de dinero para compensar las molestias. Y poco más se llega a saber. Hasta ahí llega el resumen de las dos primeras páginas del libro. Las restantes 138 son dos viajes: uno en la memoria del joven y otro por las calles de París en busca de la mujer que le ha atropellado. Los dos viajes aportan muchas más preguntas que respuestas y dejan al lector con la sensación -o al menos es lo que personalmente me ha quedado- de sentirse ignorado por parte del escritor.

Dicen los críticos que los libros de Modiano no lo explican todo. En este caso… eso significa entender que explican algo cuando Accidentes nocturnos no explica prácticamente nada, puesto que nada se acaba sabiendo del joven, de su relación con su padre, de la mujer que le atropella, del hombre que acompaña a esa mujer… Todo son insinuaciones y frases inconexas, aunque en realidad la parte más difusa es la del viaje por la infancia del protagonista, con escenas incomprensibles y con personajes que tampoco son desarrollados.

En definitiva, la obra no es que sea de final abierto. En realidad, la obra es abierta en su planteamiento, su nudo y su desenlace. En resumen, un libro que debe ser muy apreciado por los fans de Modiano. Uno no se encuentra entre ellos.

El mejor libro del año 2014: Culpa, de Ferdinand Von Schirach

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En nuestro repaso particular del año 2014, ya tenemos un claro ganador. El libro es “Culpa”, escrito por Ferdinand Von Schirach. Es cierto que la obra fue escrita a principios de la década, pero personalmente ha llegado a mis manos este año y así lo dejamos escrito en su día. El libro es realmente impactante… mucho más incluso que el propio autor, quien también tiene letra pequeña.

Si estás de buen humor, no leas a Ferdinand Von Schirach. Si estás deprimido, tampoco leas a Ferdinand Von Schirach. En realidad, nunca es un buen momento para leer a este abogado alemán. Pero sus libros ejercen una atracción magnética a la que es imposible resistirse y por la que cualquiera que abre la primera de las páginas… está enganchado para siempre. Pero ¿quién es Ferdinand Von Schirach?

VON SCHIRACHTal y como comentábamos, Ferdinand Von Schirach es un abogado alemán, nieto del jefe supremo de las Juventudes Hitlerianas y uno de los pocos hombres que admitió públicamente conocer todos los planes de Hitler para el asesinato sistemático de judíos. Por eso resulta cuanto menos curioso el estilo y la temática de los libros de su nieto.

El citado nieto, Ferdinando Von Schirach, se encarga de defender casos imposibles -ojo, nunca defiende a neonazis- y, últimamente, también a resumirlos en libros. El primero de ellos era CRIMEN, un obra corta e impactante. El segundo y ahora analizado es CULPA, otra obra igualmente corta pero todavía más impactante.

Culpa

En CULPA, Ferdinand Von Schirach resume algo más de una docena de casos en el que se mezclan violaciones, asesinatos, estafas… y en las que resulta imposible dejar de reflexionar sobre la difícil función del abogado defensor y sobre la condición difícilmente calificable como humana de algunos seres humanos.

Para entender mejor a Von Schirach, nada mejor que resumir uno de sus casos: un hombre joven y triunfador es acusado de abusos sexuales por una niña. El hombre es condenado a la cárcel, su mujer se divorcia de él y acaba completamente arruinado. Años después sale de la cárcel e inicia una vida más propia de un mendigo. Es entonces cuando se cruza con la niña, que ahora ya tiene casi 18 años, y decide asesinarla. Al final se arrepiente y se entrega en el despacho de Von Schirach acusándose de un delito no cometido: matar a la niña que arruinó su vida. El abogado se sienta con la joven, explica el caso… y comprueba con sorpresa como ella reconoce que mintió en la acusación de acoso sexual porque tenía celos de él, ya que ella quería tener a su mujer y profesora sólo para ella. El hombre es absuelto una década después y recibe una compensación de 30.000 euros. Pero no recupera su vida pasada. Se limita a servir cafés en un bar… donde Von Schirach desayuna con frecuencia. Nunca hablan del caso.

Así es Von Schirach. Así son sus casos. Crueles. ¡Como la vida misma!

El cielo ha vuelto, el libro más decepcionante del año

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Después de un período ajetreado, retomamos el blog con el resumen de lo visto y leído durante todo el 2014 y muy especialmente también en estas semanas de silencio. Para empezar, el libro más decepcionante de todos los leídos este año: El cielo ha vuelto, de Clara Sánchez. Sinceramente, la novela es una decepción sin paliativos. No hay nada que pueda salvarse en el naufragio de la obra: ni el fondo ni la forma.

La historia, que increíblemente fue premiada con el Premio Planeta de 2013, se centra en la vida de una modelo, llamada Patricia. Ella, envuelta en un mundo de intereses cruzados, siente que todo en su vida se está torciendo. Una adivinadora, Viviana, le empieza a dar pistas sobre lo que sucede y, a partir de ese punto, Patricia analiza los motivos que tienen sus padres, su hermana, su pareja, las otras modelos, sus jefes en la empresa de representación… para odiarla. De ese modo, nos intenta construir la historia de cómo vive y trabaja una modelo. O eso es lo que pretende, porque se queda terriblemente lejos de sus objetivos.

C_El cielo ha vuelto.inddAl final, toda la novela es un quiero y no puedo, es un ejercicio de superficialidad que, en el mejor de los casos, parece fruto de un encargo de última hora para ganar El Planeta, en el que hay que rellenar más y más páginas sin concretar nada y sin profundizar. Por tanto, El cielo ha vuelto es una obra más que prescindible donde los personajes son tan planos como escasamente creíbles y donde la historia es digna de sorpresa por su ausencia de verosimilitud.

Sin embargo, no sería justo acabar este análisis hablando sólo de puntos negativos porque Clara Sánchez no lo merece. Si alguno de los lectores de este blog jamás ha leído un libro de ella, no debería dudar a la hora de hacerlo. Por supuesto, debe prescindir de El cielo ha vuelto, pero hay dos novelas más que interesantes: Lo que esconde mi nombre (Premio Nadal 2010) y Entra en mi vida (2012). Cualquiera de las dos, sin ser obras de arte, son libros bien escritos, con personajes interesantes, con tramas bien construidas… Lo dicho, libres recomendables para todo tipo de lector. Lo decepcionante es que con esos precedentes tan positivos, El cielo ha vuelto sea un libro tan mediocre.

Análisis literario: El sentido de un final, de Julian Barnes

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Mi relación personal con Julian BARNES es cuanto menos… curiosa. Hace apenas un mes, en una librería, encontré EL SENTIDO DE UN FINAL. Llevaba muchos años sin acercarme a ninguna obra de este autor inglés. Y caí en la tentación de comprar la novela. Este título venía avalado por un prestigioso premio al que Barnes había aspirado durante años y que nunca había logrado: el Booker. Pero más allá de distinciones literarias, lo importante es que se trataba de una novela de Barnes.

Al llegar a casa hice la prueba de comprobar cuántas obras hay de este escritor en las estanterías. Sorprendentemente, aparecieron cuatro más:  Antes de conocernos, Hablando del asunto, Una historia del mundo en diez capítulos y medio (muy recomendable si uno quiere reír, aunque advertimos que no es un libro muy tradicional) y Al otro lado del canal. No recordaba que fueran tantas, pero tampoco me sorprendió en exceso. ¿Y qué significa todo esto? Algo muy sencillo de explicar y todavía más sencillo de comprender: ningún libro de Julian Barnes cambiará tu vida, pero todos dejarán una sonrisa en tu rostro y un buen número de dudas en tu cabeza. Y eso hará que cuando vuelvas a ver un libro suyo en una estanterías, caigas en la tentación de comprarlo.

El-sentido-de-un-finalEso ha vuelto a ocurrir con El Sentido de un final. Barnes tiene varios temas recurrentes en sus novelas. Uno de ellos es el amor, aunque siempre trufado por las infidelidades y la incapacidad del ser humano para no mentir a su pareja. En ese apartado suele citarse la infidelidad que el propio Barnes sufrió por parte de su mujer y agente literario, algo que no impidió su posterior reconciliación. El otro es la muerte, un tema que siempre ha obsesionado al escritor británico. En El sentido de un final habla de ambos y habla, sobre todo, de la soledad y el paso del tiempo.

julian barnesLa historia está contada en primera persona. El protagonista se llama Tony Webster y nos relata cómo su pandilla de amigos conoció en el instituto a Adrian, un chico introvertido, maduro y con un ingenio muy superior a la media. Webster nos explica cómo y por qué esos amigos acabaron separando sus pasos al llegar a la vida adulta. El protagonista se casa y se divorcia. Y un día descubre que la madre de su primera novia le ha dejado en el testamento 500 libras y los diarios de su amigo Adrian. Webster solicita a su antigua novia que le dé los diarios y ésta no responde, lo que obliga al protagonista a repasar toda su vida y hacer un auténtico análisis de concienza.

A partir de esa base, Julian Barnes hace lucir todo su ingenio para tejer una trama cada vez más misteriosa. Evidentemente no es una novela negra, pero acaba convirtiéndose en una novela de misterio, el misterio de un final. Pero también es una novela con una carga profunda de decepción ante el paso de la vida y, sobre todo, es una obra inteligente que provoca pensamientos y sentimientos. ¿Qué más se puede pedir a la literatura? Como siempre, Barnes no defrauda.

Los cuerpos extraños y la saga de Lorenzo Silva

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Hoy toca novela negra de un escritor, Lorenzo SILVA, que con el paso de los años se ha convertido posiblemente en la principal referencia de la literatura española en este género, junto a Alicia Giménez Barlett y su famosa Petra Delicado. Para empezar a hablar de Lorenzo SILVA hay que decir que ganó el premio Planeta de 2013 con La Marca del meridiano, aunque casi inmediatamente habría que añadir que a pesar de ello es un notable artesano de la literatura, puesto que los premios tan comerciales parecen llevar consigo suculentos réditos económicos, pero también sospechas literarias. No es el caso, al menos en el segundo punto de la frase. El libro de SILVA que hemos leído es el último de la saga: Los Cuerpos Extraños. Así que empecemos por el principio.

LORENZO SILVALorenzo SILVA ha escrito ya ocho novelas. La primera fue el Lejano país de los estanques y la última, Los Cuerpos Extraños. En este período de tiempo, casi todo ha ido cambiando, aunque hay elementos fijos. En sus novelas, la investigación es siempre desarrollada por dos Guardias Civiles: Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. De jóvenes de 30 y 20 años pasan a agentes de 50 y 40, con la lógica evolución de su mentalidad, que va amargándose en cada uno de los libros, pero sin llegar a perder nunca el entusiasmo por la defensa de la imagen de la Guardia Civil, una constante en los libros de un Lorenzo SILVA que incluso ha escrito otras obras de tinte histórico sobre el cuerpo benemérito.

Yendo a lo literario, Los Cuerpos Extraños es una novela centrada en la costa valenciana -no se identifica la ciudad-. Ha aparecido muerta una alcaldesa y los agentes deben descubrir qué ha sucedido en una red en la que se mezclan posibles casos de corrupción urbanística con la vida de desenfreno sexual de la mujer asesinada.

los-cuerpos-extranos_9788423348299Desde el punto de vista argumental, no es la mejor novela de Lorenzo SILVA. En muchos sentidos era mejor la trama construida en La marca del meridiano. Pero cuando uno ha leído los ocho libros de la saga, resulta imposible no apreciar los matices de la relación entre Vila -Bevilacqua resulta muy difícil de pronunciar y memorizar para los españoles- y Chamorro, puesto que uno de los logros más importantes de SILVA es hacer evolucionar y envejecer a sus personajes, algo que no todos los autores hacen.

La novela, por tanto, es recomendable para los que busquen novela negra española de calidad, aunque si nunca han leído a Lorenzo SILVA sería mucho mejor que comenzaran con el primero de la serie, El lejano país de los estanques, porque de ese modo es probable que no ganen un libro… sino ocho para su colección.

Análisis literario: Nos vemos allá arriba, una decepción

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Hoy toca analizar un nuevo libro. En este caso se titula “Nos vemos allá arriba”. El escritor es Pierre Lemaitre y la novela llega con la etiqueta de vencedora del prestigioso Premio Goncourt 2013. La novela lleva más de 500.000 ejemplares vendidos en Francia y poco a poco se ha ido extendiendo por el resto de Europa. Todos hablan maravillas del inicio y de la trama, pero sinceramente nuestra opinión no es tan positiva.

NOS VEMOS ALLA ARRIBAPierre Lemaitre firma una primera frase antológica: “Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo. Precisamente a causa de la guerra”. A partir de ahí, la novela narra las peripecias en el ocaso de la 1ª Guerra Mundial de dos soldados. Y precisamente esas primeras páginas resultan las más confusas en el estilo. Tal vez hayan encandilado a los críticos franceses, pero hay que hacer algún que otro esfuerzo para no dejar la novela sobre una estantería y no volver a abrirla nunca más.

Superada la primera fase, Nos vemos allá arriba se deja leer bien e incluso acaba con cierto interés, puesto que son 450 páginas de aventura. Pero… ¿en qué consiste el libro? La novela nos cuenta la vida de Albert Maillard y Édouard Péricourt, dos soldados sin ardor guerrero y enfrentados desde las primeras líneas al teniente Henri d’Aulnay-Pradelle. Un buen punto de vista del libro es que no se basa en la guerra (ya analizada en demasiadas novelas) sino en la postguerra: ¿qué pasa con los soldados el día después de haber dado los mejores años de su vida a su nación? Ahí es donde se hace más grande la fractura social: en tiempos de postguerra, los hombres sin escrúpulos y con algo de dinero consiguen hacerse multimillonarios y los pobres de espíritu y bolsillo acaban malviviendo y con muchas dificultades para reincorporarse a la vida civil.

En ese sentido la obra analiza muy bien el contraste e incluso intenta reflejar la violencia del siglo XX fuera de guerras, es decir, las amenazas, los sobornos… y la manipulación de los poderosos. En cierto modo, la novela intenta tocar un tema básico en la literatura: el deseo de venganza. Pero ni siquiera se adentra en esa senda propia de grandes novelas como El Conde de Montecristo. La novela Nos vemos allá arriba está protagonizada por seres tan débiles que ni siquiera entra en su mente la capacidad de rebelarse y enfrentarse a los que les humillaron y enterraron vivos.