El mejor libro de 2015 (español): Puerto escondido, de María Oruña

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Compré el libro antes de un viaje, casi sin fijarme en el argumento y con muchos prejuicios hacia la novela, así que arrancaba la lectura sin ningún tipo de buena predisposición hacia los personajes o la autora. Pero la historia funciona bien desde las primeras líneas y sirve para borrar cualquier tipo de prejuicio. María Oruña consigue que considere Puerto escondido como el mejor libro español que he leído en 2015. Y lo hace gracias a lo mejor que se puede decir de un escritor: engancha y entretiene.

El argumento es sencillo: aparece el cadáver de un bebé en una casa de Suances (Cantabria). A partir de ahí iremos conociendo dos tramas paralelas: una centrada en la investigación de ese cadáver (la actualidad) y otra basada en los tiempos de la Guerra Civil y los “maquis”, con otro asesinato de por medio, historias que acabarán uniéndose en un mismo punto y que harán saltar por los aires la tranquilidad de los dos protagonistas: el medio británico Olivier, propietario de la casa donde aparece el bebé muerto, y la Guardia Civil Valentina Redondo.

La prosa es sencilla. El argumento y la forma también lo son, aunque haya constantes saltos temporales. Pero el libro se deja leer con facilidad. No es, por tanto, ninguna obra complicada y resulta recomendable para todos los públicos y gustos, especialmente para lectores interesados en novela negra y en Cantabria, puesto que gran parte de la trama se desarrolla entre Comillas, Santillana del Mar, Suances, Hinojedo, Torrelavega o Santander.

Lo mejor, sin duda alguna, es la creación de personajes con gancho, como la Guardia Civil Valentina Redondo, que es la jefe de las investigaciones policiales. Es un personaje con el que se pueden seguir construyendo historias y eso parece que es lo que quiere y tiene pensado la autora. Lo peor: la promoción de María Oruña como la nueva Dolores Redondo, etiqueta totalmente innecesaria. Sinceramente y después de haber leído los dos primeros libros de ambas autoras, no hay muchas similitudes. Sí, se trata de novelas negras, ambientadas en el norte de España, con mujeres como líderes de la investigación policial… Pero el libro de María Oruña está mucho mejor escrito.

 

Gracias, Finlandia (o como estudian en el mejor sistema educativo del mundo)

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Xavier Melgarejo es un entrañable señor que tiene una preocupación importante en su mente: intentar mejorar el sistema educativo español. Con ese objetivo, Melgarejo ha viajado y ha estudiado en profundidad el sistema educativo que mejor nota saca en los exámenes de PISA: el de Finlandia. Fruto de ese estudio, plantea un libro -más teórico que práctica, la verdad- sobre las diferencias entre Finlandia y España y los puntos que podríamos intentar adaptar de las virtudes del sistema finlandés.

El libro resulta interesante para todos los que sentimos preocupación ante la caótica educación española. Resumir el libro en este artículo resulta sencillamente imposible. Pero dejaremos varias perlas. En Finlandia el sistema educativo arranca de un punto de partida: sólo se permite ser profesor a los alumnos más brillantes en lo académico y después de superar exámenes que van más allá de lo teórico, puesto que se les obliga a demostrar capacidad oratoria, por ejemplo. La nota de corte para empezar a estudiar la carrera universitaria por la que posteriormente podrán ser maestros es, por tanto, la más dura de todas. Es decir, justo lo contrario que en España, donde en muchos casos estudiar para maestro se considera como una salida para el que no tiene buenas notas ni encuentra motivación por ninguna carrera.

El sistema finlandés invierte más dinero que el español. Pero no es el dinero la gran diferencia entre ambos. En Filandia se apuesta por un sistema integral y se parte de un principio básico que en España no está asumido: la educación no depende de la escuela. La educación depende de toda la sociedad, incluida la escuela. Esa es posiblemente la segunda gran diferencia entre Finlandia y España, un país donde las familias han hecho dejación de sus funciones limitándose a llevar a los niños a la escuela y, en muchos casos, a cuestionar a los profesores y los métodos de enseñanza.

La tercera gran diferencia entre Finlandia y España es la lucha política. La educación no es motivo de enfrentamiento político. En España cada cambio de gobierno significa una nueva ley de educación o, al menos, una nueva asignatura. Cuando llega el PSOE clama por eliminar Religión e introducir Ética o Educación para la ciudadanía. Cuando llega el PP, las borra de un plumazo y mete Emprendimiento y Religión. Pero el resultado es el mismo: el sistema está desacreditado ante los ojos de la sociedad por tanto cambio partidista. Y los problemas de comprensión lectora -el principal en los alumnos españoles- no se resuelven estudiando Religión o Educación para la ciudadanía.

 

La tierra de las segundas oportunidades, un buen reportaje

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Hoy volvemos al análisis de los libros leídos y lo hacemos con la última obra publicada por la editorial Libros de Ruta: La tierra de las segundas oportunidades. El libro es, en el fondo, un amplio reportaje periodístico de Tim Lewis sobre el ciclismo en Africa y más especialmente sobre las vidas de tres personajes: Adrien Niyonshuti, corredor del MTN-Qhubeka; el inventor del mountain bike, Tom Ritchey, y el primer estadounidense en disputar el Tour de Francia, Jock Boyer.

Algunos pueden pensar que hablamos de un libro más de ciclismo. No es así. Es un libro que nos permite conocer más sobre Africa y sobre Ruanda, con muchas páginas dedicadas al genocidio en el que fue asesinada brutalmente una décima parte de la población ruandesa. Para que nos coloquemos en situación, es como si se matara en poco más de un mes a casi cinco millones de españoles. En esa tierra nace un proyecto: crear un equipo ciclista, Team Rwanda, en el que compitan todos los ciclistas de Ruanda, sin distinción de ninguna clase. Y el proyecto germina en manos de un Boyer que había salido de la cárcel por un caso de abuso de menores y de un fabricante de bicicletas, Ritchey, desengañado de la vida. La combinación parece condenada al fracaso. Pero paso a paso va consiguiendo pequeños destellos en el camino hacia los Juegos Olímpicos de Londres.

El libro me ha gustado por su profundidad en determinados campos: política, social… En el apartado ciclístico, tengo el inconveniente y la ventaja de conocer a muchos de los personajes que aparecen, desde Boyer hasta Doug Ryder, manager general de MTN-Qhubeka. Y lo cierto es que resulta extraño leer libros de personajes conocidos. No resulta raro leer artículos de prensa o de internet… pero el libro parece destinado a otros seres mucho más lejanos. Sin embargo, no hay nada que reprochar a la historia ni a los detalles. Se nota que el autor no es un especialista en ciclismo, pero también resulta más que evidente que ha hecho un esfuerzo por conocer de cerca nuestro deporte y  documentarse. En muchos aspectos, el libro se lee fácil. Y, sin duda alguna, merece ser recomendado. Conclusión: un acierto la compra y un placer su lectura.

La lista de equipos WorldTour y profesionales de la UCI

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VALVERDE

La Unión Ciclista Internacional publicó ayer un listado de equipos. Y a partir de ahí, lo de siempre: especulaciones y críticas ácidas contra la Unión Ciclista Internacional. ¿Por qué? La verdad es que resulta muy difícil de explicar, pero parece ser que existe una ley no escrita en nuestro deporte: si usted no entiende algo, no pregunte y no intente aprender. Es más fácil insultar a los responsables de la UCI. Por eso mismo y por enésima vez, intentaré defender a los jefes de la federación internacional. A estas alturas y después de tantas defensas, creo que ya me empiezo a ganarme un apartamento en Aigle. Pero luego pienso en el clima allí y sinceramente no iría a recoger el premio (modo irónico).

Dejando a un lado las bromas, vamos a explicar con claridad lo sucedido: la UCI publicó que son 17 los equipos que han dicho y  demostrado que quieren ser WorldTour. Y que son 20 los equipos que han dicho y demostrado que quieren ser profesionales. Para aparecer en esa lista, la UCI no solicita más que dos garantías básicas: el aval bancario y los contratos de patrocinio. Es decir, ¡la pasta! Pero atención:

-Salir en esa lista no significa que tu equipo vaya a ser aceptado. Tienes que completar toda la inscripción, con la presentación de un presupuesto equilibrado, de contratos legales con todos los ciclistas, de seguros en regla…

-No salir en esa lista no significa que tu equipo haya quedado fuera. Tienes todavía hasta el 31 de octubre para seguir presentando documentación y demostrar que mereces estar en las carreteras.

Entonces… ¿para qué saca la UCI esa lista? Muy sencillo aunque nadie se pare nunca a pensarlo: esa lista es publicada porque la UCI considera que los ciclistas tienen el derecho a saber si sus equipos han presentado un aval bancario y un contrato de patrocinio que más o menos pueda garantizar la viabilidad económica. Por ejemplo, todos los ciclistas del Team Colombia, Active Jet, One Pro Cycling o Drapac saben desde ayer… que se pueden marchar a otro equipo incluso aunque tengan contratos firmados para 2016. Y pueden hacerlo sin pagar ningún tipo de indemnización. Los contratos son ahora mismo papel mojado hasta que los equipos no garanticen esa estabilidad económica solicitada por la UCI y por Ernst&Young.

Muchos entonces dirán: ahora es tarde. Deberían hacerlo un mes antes. Pero si se exigieran los avales y los contratos de patrocinio el 1 de septiembre (pensando que delante tenemos un mes inhábil como agosto), los equipos tendrían problemas muy serios para conseguir la documentación. Por eso la UCI ha considerado, con buen criterio, que el 1 de octubre es una fecha límite para que el ciclista conozca la trastienda de su proyecto. Los 4 equipos que no han pasado el corte pueden presentar la documentación y pasarlo. Pero es una fórmula de protección del corredor. Ellos tienen la posibilidad -no la obligación- de cambiar de equipo.

Otra de las críticas que se suele hacer es que la UCI no da ninguna información del proceso de inscripción. Pero lo cierto es que esto se trata de un proceso económico, legal y administrativo entre un equipo y la UCI, con los auditores de Ernst&Young de por medio. No es lógico que la UCI entre a explicar los detalles de si un equipo ha fallado en la presentación del aval o en la presentaciónde los seguros. Son los equipos, según su política comunicativa, los que pueden y deben explicar lo que está ocurriendo, puesto que son ellos los perjudicados. Sinceramente, en los últimos años he completado la inscripción de casi 20 equipos… y siempre me he sentido muy justamente tratado por la UCI y por Ernst&Young, incluso a pesar de que en una ocasión fue necesario acudir a la justicia ordinaria de Suiza para tumbar el planteamiento de la UCI. La realidad es que el proceso funciona bien y es algo de lo que deberían aprender muchos otros deportes, donde se permite que comiencen la temporada equipos sin ningún tipo de garantía de pago a los deportistas. Aquí hemos tenido equipos que no acaban el año por las deudas… pero son excepciones contadas mientras que en otros deportes son una constante demasiado frecuente. Para algo bueno que hacemos… vamos a aplaudirlo.

En la hora del adiós a Henning Mankell

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Por problemas laborales no he podido escribir antes pero era un tema pendiente y juntar unas cuantas líneas sobre el maestro Henning Mankell no puede dejar de ser una obligación para todos los que al menos una vez en la vida hemos abierto uno de sus libros, puesto que leer su obra y convertirse en un admirador del escritor sueco son un gesto y una actitud que van irremediablemente unidos.

Mankell, ahora tristemente fallecido tras una larga y dolorosa enfermedad a la que nunca dejó de mirar a los ojos, no es sólo un escritor de novela negra. Es, en realidad, el GRAN ESCRITOR DE NOVELA NEGRA. Pocos escritos nórdicos habían triunfado antes de su éxito. Pero muchos aparecieron en las librerías a raíz del reconocimiento mundial a la prosa de Mankell. El fue el verdadero artífice del éxito de la novela negra de Suecia, Noruega…, una fiebre que tuvo su punto álgido con los libros de Sieg Larsson, quien tal vez haya vendido más ejemplares, pero en ningún caso ha alcanzado la calidad literaria de Mankell.

Todavía recuerdo la persona que me recomendó que leyera por primera vez a Mankell. Fue María Rodríguez, en una de esas interminables noches en META 2MIL en las que pasaban las horas pero no las páginas. Y empecé por uno de los libros de mitad de la serie: La Quinta Mujer. Es posiblemente la mejor de todas las novelas. Esa fue mi gran suerte. Desde ese mismo día supe que estaba enganchado a la magia de un Wallender que escribió mucho y muy variado, pero que pasará a la historia por ser el creador del policía Kurt Wallander, un tipo imperfecto, divorciado, infeliz, contradictorio… Un buen espejo al que asomarse para ver la crisis de una sociedad que pensó que el estado del Bienestar no iba a acabar nunca y que ha terminado chocando de bruces con una multiculturalidad a la que no están demasiado acostumbrados.

En sus libros, Mankell te saca a pasear por las repúblicas Bálticas y la caída del comunismo o por Sudáfrica. Pero la base de sus historias se concentra en Malmo y en Ystad. Y todo gira alrededor de un Wallander que, sin duda alguna, merece un hueco en la historia de la literatura al mismo nivel que Holmes o Poirot. Y no, no hay ninguna exageración en el comentario.

De todas formas, si no le convence mi argumento, ahí va el reto: lea alguna de las novelas de Mankell sobre Wallander. Y ya puestos, comience por la primera: Asesinos sin rostro. Eso sí, cuando se haya convertido en un Mankell-adicto, no podrá decir que no le hemos avisado. Pero es que, cuestiones políticas al margen, Mankell es y ha sido un referente mundial y uno de esos pocos hombres que partiendo de la obra de género -novela negra- ha llegado a la descripción más perfecta del sentido de la literatura: entrener y obligar al lector a que piense. Esa es la mejor de las frases que se puede decir sobre Mankell. Y no es poco dentro del mundo plano en el que vivimos.

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, decepción del año

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Hoy toca hablar de otra novela: La última confidencia del escritor Hugo Mendoza. El libro ha sido escrito por un valenciano, Joaquín Camps, y es su primera obra publicada. Planeta ha apoyado la difusión de esta opera prima y las críticas que se pueden leer en internet hablan todas de una gran novela, con intriga desde la primera hasta la última página, con una trama bien enlazada, con personajes perfectamente definidos… Sinceramente, no estoy de acuerdo con ninguna de esas valoraciones.

Al libro, para empezar, le sobran más de 300 páginas. La novela es de 900 y muchas de las tramas son tan secundarias que realmente no aportan nada al hilo conductor. Además, hay una ruptura constante del principio de verosimilitud: si al protagonista le roban la cartera en Madrid (un niño rumano) y dos rumanos están a punto de matarle 400 páginas después y en la ciudad de Valencia, no te preocupes demasiado porque los rumanos serán familia entre ellos y lo descubrirán en el último segundo devolviéndose supuestos favores y salvando la vida del guapo del libro. Detalles así son absolutamente forzados. Podría haberlo empleado en una única ocasión para salir del paso, pero es que es constante esa utilización de la casualidad más rebuscada en la vida de un protagonista al que en unos cuantos días están a punto de matar un millón de veces… ¿Verosímil? ¡En absoluto!

Luego hay personajes que realmente son una parodia de la parodia. En ese sentido hay que destacar a Pam (Paloma), que vive en un convento pero no es monja, que es profesora de matemáticas pero a la vez alumna en la Universidad y que habla haciendo constantes chistes hasta resultar cargante para el lector medio. Y con un grado de expresiones soeces impropio de cualquier persona del planeta Tierra. Eso por no hablar de una monja que le acompaña y que es el cerebrito informático de la historia, algo que resulta igualmente inverosímil.

De todos estos detalles se puede deducir que el libro ha resultado toda una decepción. Pero… ¿de verdad es todo malo? No, más bien al contrario. La idea original es muy buena: un escritor fallece en el mar, su viuda recibe todos los años un nuevo libro de ese escritor y quiere saber si está vivo o no. Y encarga la investigación a un profesor universitario que se ha especializado en la obra de Hugo Mendoza. En ese sentido cabe destacar que las primeras páginas tienen una gran capacidad de atracción o, dicho de un modo más sencillo, están muy bien pensadas y escritas. Por eso mismo duele más que una buena idea y un buen comienzo vayan perdiendo fuerza a lo largo de las 900 páginas.

Lo mejor de todo es que cuando un servidor hace una crítica tan negativa de un libro tengo la humildad necesaria para decir que son muchísimas más las críticas positivas que se pueden leer sobre La última confidencia del escritor Hugo Mendoza. Por eso mismo a nadie le diré que jamás compré ese libro y que no lo lea. Eso es una decición muy personal. Lo mejor es comprarrlo, leerlo y comprobar si su gusto se acerca al mío o al de la inmensa mayoría de los críticos. En este caso, ya sabe: compre, lea y decida si le ha gustado o no.

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, una novela diferente

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Hoy miramos de nuevo hacia los libros: ¡Melisande! ¿Qué son los sueños? Dejando a un lado el peculiar título de la novela, francamente mejorable, hay que empezar diciendo que se trata de una novela de amor, un triángulo especial formado por dos chicos, Hoo y Ricky, y una chica, Mellie. Los tres se conocen en el instituto y a partir de ahí cruzan y entrecruzan sus vidas en más de una ocasión. La novela es una larga y dulce carta de amor de Hoo a Mellie, relato en el que vamos conociendo las traiciones que se produjeron y se producen a lo largo de sus vidas, traiciones sentimentales, pero también intelectuales. En ese sentido, cabe indicar que el autor consigue hablarnos de personas reales y de conflictos verosímiles. Hay poco lugar al tópico… y mucho al personaje de carne y hueso, con debilidades muy humanas.

En algunos sentidos recuerda otra novela de la que ya hemos hablado en este mismo blog: Canciones de amor a quemarropa. En este libro, ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, no tenemos tantos cambios de narrador pero sí una estructura fragmentada, muy típica de lo que estamos leyendo: una carta donde se apiñan los recuerdos de Hoo y su devoción por Mellie. En definitiva, libro “sensible” y buena novela para el que disfrute leyendo novelas de amor.

Operación Impensable… o no tanto

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Hoy vamos con otro libro, aunque no se trate de una novela negra. Tampoco es una novela. En realidad, es un libro de historia escrito por Jonathan Walker. Este historiador desvela los planes -casi tal vez es más correcto hablar de esbozo- solicitados por Winston Churchill para atacar a la URSS justo tras derrotar a la Alemania Nazi, unos planes denominados oficialmente Operación Impensable. Es decir, el primer ministro británico se llegó a plantear en serio e incluso solicitó planes militares para que la 3ª Guerra Mundial comenzase justo después de finalizar la 2ª Guerra Mundial.

En esos planes, Churchill tuvo un gran enemigo: Estados Unidos. Nadie en América veía con buenos ojos la posibilidad de comenzar una nueva guerra mundial. Los americanos no se sentían ligados al futuro de países como Polonia. Y es que gran parte de lo sucedido en los últimos meses de la 2ª Guerra Mundial es un reparto de países y zonas de influencia como si fueran cromos de fútbol. Churchill logró que Grecia quedase fuera de la influencia soviética, pero a cambio sacrificó Polonia, algo que jamás terminó de superar. Y es que no hay que olvidar que Polonia aportó 250.000 soldados a la 2ª Guerra Mundial y que muchísimos fueron los polacos que se sintieron traicionados por todo lo que ocurrió detrás del tablero militar.

Si Churchill no encontró el apoyo necesario en Estados Unidos, tampoco debe olvidarse cuál fue el segundo punto por el que esta Operación Impensable nunca cambió de nombre y pasó a ser Operación Pensable e incluso Operación Realizable: la abrumadora superioridad militar de los soviéticos en territorio europeo, con una proporción de 4 a 1 en soldados. Los militares británicos incluso llegaron a pensar si podrían utilizar a soldados (y armas) alemanes contra la URSS para intentar compensar el desequilibrio. Pero pronto vieron que la opinión pública no iba a aceptar un cambio de posición tan rápido y radical: ¿un día estamos matando nazis porque son el demonio y al día siguiente los empleamos como fuerza de choque contra nuestro ex aliado, la URSS?

Esa superioridad quedó desbaratada con el “nacimiento” de la bomba atómica, pero en 1945 se podían fabricar con cuentagotas y nadie tenía muy claro su uso. Es más, los militares americanos proponían lanzarla sobre el frente y aprovechar la descoordinación del enemigo para meter los tanques y tropas de su ejército por eso lugar -lo que habría exterminado a todos por culpa de una radiación que a esas alturas no era conocida ni asumida.

El libro, por tanto, es más que interesante para cualquiera que desee profundizar un poco más en el final de la 2ª Guerra Mundial y en la situación vivida por Polonia, el país que más sufrió la contienda (y la post-guerra). Y, como suele ser habitual, nos deja muchas dudas para la historia paralela: ¿qué hubiera ocurrido si se hubiera iniciado esa 3ª Guerra Mundial? ¿Hubiera sido mejor o peor para la historia de la humanidad? De todos modos, no hay que olvidar que la 3ª Guerra Mundial acabó llegando, aunque transformada en Guerra Fría y sin enfrentamientos directos sino con muchos y muy diferentes enfrentamientos (Corea, crisis de los misiles en Cuba…) militares, pero también económicos e incluso deportivos.

Música para feos, un gran libro de Lorenzo Silva

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Decir Lorenzo Silva significa hablar de uno de los tres grandes referentes de la novela negra española de las últimas dos décadas. Las historias de los guardias civiles Bevilacqua (Vila) y Chamorro forman parte ya de lo mejorcito de la literatura española. Pero su autor, Lorenzo Silva, ha querido ir un paso más allá, dejar a un lado la investigación policial y el análisis social para pasarse a una novela mucho más íntima, a una novela de amor: Música para feos.

MUSICA PARA FEOSLo primero que hay que decir es que trata de un gran libro. Después de tantos años escribiendo novelas negras, es lógico que Lorenzo Silva haya dudado a la hora de cambiar de personajes y sobre todo de ritmo y tono. Pero el gran escritor es capaz de escribir novelas negras como crónicas de béisbol. Todo es cuestión de documentarse y de talento. Y Lorenzo Silva se ha sabido documentar y es indudable que tiene un talento privilegiado.

La conclusión es obvia: libro muy recomendable. Pero con una advertencia seria: no lean ningún resumen ni crítica literaria… ¡No! Como suele ocurrir en estos casos, te destripan al novena por ciento de tu historia por… su ineptitud. Nosotros no lo haremos. Nos limitaremos a decir que la historia es la relación de dos personajes que se cruzan en mitad de la noche y que no quieren desvelar (sobre todo él) todos los secretos que encierran. Por eso mismo no tiene sentido alguno que empiecen a leer sabiendo lo que debería ser un enigma hasta la parte final del libro. Y por eso deberían ser fusilados al amanecer todos los que hacen sus críticas literarias ejerciendo de “bocachanclas”. Y más cuando hablamos de recomendar a un escritor que no necesita de promociones, puesto que su propio nombre y trayectoria es todo un aval.

Canciones de amor a quemarropa o la dificultad de la nostalgia

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El libro del que hoy hablaré -o mejor dicho, escribiré- es Canciones de amor a quemarropa, de Nickolas Butler. La novela está centrada en la historia de cuatro amigos, Henry, Lee, Kip y Ronny, que crecieron juntos en el mismo pueblo de Wisconsin, Little Wing. Cada uno emprendió un camino muy diferente: Henry se quedó en el pueblo y se casó con su primera novia. Ronny se convirtió en un famoso cowboy de rodeo aunque la vida ya no haya vuelto a sonreírle. Kip buscó fortuna en la bolsa mientras que Lee es una estrella de rock de fama mundial, un éxito surgido tras publicar su disco, Canciones de amor a quemarropa.

La historia va cambiando los puntos de vista. Está escrita en primera persona pero necesitas siempre varios párrafos antes de entender quién es el que habla en cada capítulo. En la novela se habla, sobre todo, de la nostalgia de los hombres -y las mujeres- que empiezan a ver cerca la barrera de los 40 años y que recuerdan con sensación de añoranza su adolescencia, la felicidad que ellos asocian a haber vivido en un pequeño pueblo y que no son capaces de encontrar en ninguna gran ciudad ni con ninguna mujer ni estilo de vida. Nada es tan pleno como lo que sintieron cuando vivían en Little Wing y no tenían ningún tipo de obligación.

A partir de ahí, la novela se abre a un debate interesante. Para algunos puede ser un ejercicio de cursilería. Para otros, puede ser una obra maestra. En principio, es una buena novela para el verano: sencilla de leer y entretenida en muchos de sus tramos, pero sin grandes ambicios literarias ni de forma ni de fondo. En muchos sentidos recuerda a la película Beatiful Girl, una de las primeras apariciones estelares de una por entonces jovencísima -tal vez mejor sería decir niña- Natalie Portman. Así que si te gustó aquella película, es más que probable que te guste esta novela.