La importancia de las cosas

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Marta Rivera de la Cruz es la autora de La importancia de las cosas, uno de los últimos libros que he leído. Este título no es precisamente nuevo, puesto que fue publicado hace ya más de un lustro. Desde entonces la vida de Marta parece haber cambiado mucho -forma parte de Ciudadanos-, pero aquí no hablamos de política sino de literatura.

La novela es interesante. Refleja personajes bien construidos y engancha desde las primeras páginas. El protagonista es un triste profesor de una todavía más triste universidad privada, un hombre enamorado en secreto de una compañera de trabajo. Mario Menkell acaba viviendo una situación que cambia su vida y de la que es mejor no contar nada para no desvelar ningún misterio. Es cierto que la novela peca en ocasiones de estirar demasiado el principio de verosimilitud: se abusa de las concidencias para hacer cuadrar las piezas del puzzle. Pero nada que no impida seguir avanzando y disfrutando de la lectura.

¿Cuánto tardará Eufemiano en demandar al Estado español?

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Ya tenemos sentencia firme en la Operación Puerto, sentencia sin posibilidad de recurso alguno. Y el resultado es desalentador, pero previsible para todos aquellos que hemos estudiado el sumario y la legislación y no nos hemos dejado engatusar por unos investigadores que, desde el primer momento, demostraron una incapacidad absoluta. Pero vayamos por partes:

1. La sentencia absuelve a todos los acusados, lo que incluye en primer lugar a Vicente Belda y Manolo Sáiz, contra los que de forma absurda algunas de las partes han ido atacando y recurriendo sin el apoyo ni siquiera del fiscal. La acusación penal (repito, penal) contra ellos no tenía sentido alguno más que el odio y el ajuste de cuentas personal.

2. Pero la nueva sentencia también absuelve a Eufemiano Fuentes y a Ignacio Labarta, quienes en un principio habían sido condenados a penas menores. Por tanto, diez años después de que todo empezara y después igualmente de muchos millones de euros invertidos en este caso, la realidad es tozuda: TODOS han sido absueltos en la vía penal, lo que viene a certificar una realidad obvia para los que siempre hemos intentado aportar luz sobre esta investigación: hacer una redada policial cuando no hay ley penal que te ampare es una chapuza. Y lo seguirá siendo siempre. Y es que el orden de los factores no altera el producto en las matemáticas. Pero en el mundo real y el mundo de la justicia, es mucho mejor tener una ley y aplicarla que el caso contrario, es decir, aplicar algo que no existe con la esperanza de crear el escándalo social necesario para que te aprueben la ley. Parece de primero de párvulos (o de democracia) pero algunos no han querido reconocerlo. Por cierto, son los mismos que ahora sonríen porque dicen que han conseguido el objetivo: tener las bolsas de sangre. Esos mismos se pasaron años diciendo que el objetivo era la condena penal. Como ven, han ido cambiando de objetivo a medida que se desmontaba el paraíso.

2. La sentencia deja abierta la puerta a que se examinen las bolsas de sangre y se pueda identificar a los deportistas que estaban utilizando el dopaje sanguíneo para que haya sanciones deportivas. Pero, curiosamente, han pasado más de 10 años por lo que tampoco por ahí habrá sanciones deportivas ya que han prescrito todos los plazos. Por tanto, ni sanciones penales ni sanciones deportivas. Después de eso, ¿cómo se pueden atrever a decir que ha habido una gran investigación?

3. A partir de ahí, parece que se va a intentar cotejar la sangre de las bolsas con la de los sospechosos para castigarles con la pena del telediario, es decir, sacar sus nombres a la luz pública. No entraremos en juicios de valor sobre si eso es bueno o es malo. Lo único evidente es que después de diez años va a ser en casi todos los casos algo sencillamente ridículo, puesto que la mayor parte de los nombres ya se conocen y, además, ya han dejado de competir. Pero apuntamos otra posibilidad: en España y con la legislación vigente será muy complicado que se pueda hacer ese análisis comparativo de la sangre. Ya verán como los nombres acaban llegando desde fuera, por ejemplo del CONI, que son mucho más lanzados para este tipo de operaciones. O sea que ni tan siquiera en eso podemos estar a la vanguardia, pero vamos en un país que tiene su laboratorio antidopaje de referencia cerrado por problemas burocráticos… pues un ridículo más o menos no nos va a hacer cambiar de caballo.

La reflexión final seguro que a muchos de mis lectores les parece escandalosa. Pero repito: no hay juicios de valor en la mayor parte de esta reflexión. Nos limitamos a hacer una simple descripción de hechos y consecuencias. Y ahí va la consecuencia definitiva: ¿cuánto tardará Eufemiano Fuentes en demandar al Estado español por daños y perjuicios? Para el que no lo recuerde, el médico canario durmió en la cárcel durante casi una semana. Su abogado seguro que se está frotando las manos. Y ahora llega el momento de analizar calculadora en mano lo que más le interesa: si escribir un libro, comenzar una rueda de intervenciones mediáticas o presentar una demanda contra el Estado español, que a fin de cuentas somos todos. O también puede apostar por hacerlo todo junto. Pero bueno… como la Operación Puerto fue una gran investigación, no deberíamos estar preocupados, ¿verdad?

Así empieza lo malo, y el peculiar Javier Marías

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Si hay un autor español cuyo nombre esté siempre entre los favoritos para ganar el Premio Nobel de Literatura, éste no es otro que Javier Marías. Para el que jamás haya leído un libro de este novelista español, Así empieza lo malo puede ser una buena oportunidad de adentrarse en el particular universo de un hombre que, en muchas ocasiones, parece estar escribiendo siempre la misma historia tal y como Woody Allen hace con sus películas. También podría servir la obra anterior, Los enamoramientos, o incluso Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí…

La primera precaución ante Marías para un lector medio es más que necesaria: no esperan una trepidante sucesión de hechos. Marías escribe de forma lenta y con incisos y subordinadas que en muchas ocasiones hacen que incluso se pierda el hilo central. Lo importante, para este escritor, no es el destino sino el camino. Y su prosa es realmente buena.

Una vez hecha esa precaución, vamos con la segunda: las constantes referencias culturales al cine, a la literatura e incluso a la filosofía hacen del autor una referencia multicultural. La pasión por William Shakespeare se deja sentir siempre en sus novelas, comenzando por la mayor parte de los títulos, sacados de versos del escritor británico.

Pero vayamos con la historia. Así empieza lo malo es una novela basada en un triángulo de afectos, amores y silencios. Un director de cine, con reminiscencias al tío de Marías, Jess Franco, su mujer y un joven aprendiz que llega a la casa a trabajar como secretario. Ellos tres son los protagonistas de la historia, aunque en realidad sería más correcto decir que el único protagonista de la novela no es un personaje sino la palabra. Marías vive obsesionado por un concepto: la verdad. O dicho de otro modo: ¿debemos contar siempre la verdad al prójimo? ¿O es mejor silenciar determinados puntos de nuestra biografía a sabiendas de que eso significará ahorrar mucho dolor al otro? Esa es la duda eterna en la que se mueven los tres personajes y en la que se mueve siempre el autor. A partir de ahí, la novela permite conocer el mundillo del comienzo de la transición, cuando muchos franquistas reconstruían su pasado convirtiéndose en adalides eternos de la democracia. Pero no es una obra historicista. Es una novela. Y nada más. Pero también y nada menos.

El gran secreto entre la mujer y el director de cine acabará implicando en la historia al joven aprendiz. Pero es mejor no contar nada más para que la emoción se mantenga en su plenitud. Ya saben: Así empieza lo malo, Javier Marías en esencia pura.

El quinto elemento, un libro más que interesante

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Después de muchas semanas de silencio, retomamos el resumen de libros. Y no lo hacemos con una novela. Lo hacemos con El Quinto Elemento, libro escrito por Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña.

Para entender el título, el autor nos explica que las guerras y los enfrentamientos entre los seres humanos se han dado hasta ahora en la tierra, el agua, el aire y el espacio. Pero ya hemos entrado en una nueva fase: guerras en la nube, es decir, el ciberespacio. A partir de esa base, Alejandro Suárez desgrana todos los errores de seguridad que existen en los ordenadores y especialmente en los móviles “inteligentes”. Pero también en las redes sociales, auténtico agujero negro en nuestra seguridad personal. El libro sirve también para comprender cómo Estados Unidos ha conseguido a través de la NSA dominar el mundo entero: pueden saber perfectamente todas tus comunicaciones, especialmente los correos electrónicos. Y el único límite es el propio del coste del análisis de tanta información.

El libro también incluye consejos para mejorar tu seguridad informática, así como un apunte sobre la red oscura (darknet), un lugar al margen de la ley… pero igualmente controlado por las agencias de seguridad, que prefieren consentir determinado nivel de delincuencia a cambio de de poder atrapar a los peces gordos. En definitiva, libro muy interesante para cualquier persona que esté interesada en estos temas, pero que no sea especialista, puesto que se trata de un ejercicio de divulgación popular y no de una investigación demasiado profunda y especializada.

El mejor libro de 2015 (español): Puerto escondido, de María Oruña

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Compré el libro antes de un viaje, casi sin fijarme en el argumento y con muchos prejuicios hacia la novela, así que arrancaba la lectura sin ningún tipo de buena predisposición hacia los personajes o la autora. Pero la historia funciona bien desde las primeras líneas y sirve para borrar cualquier tipo de prejuicio. María Oruña consigue que considere Puerto escondido como el mejor libro español que he leído en 2015. Y lo hace gracias a lo mejor que se puede decir de un escritor: engancha y entretiene.

El argumento es sencillo: aparece el cadáver de un bebé en una casa de Suances (Cantabria). A partir de ahí iremos conociendo dos tramas paralelas: una centrada en la investigación de ese cadáver (la actualidad) y otra basada en los tiempos de la Guerra Civil y los “maquis”, con otro asesinato de por medio, historias que acabarán uniéndose en un mismo punto y que harán saltar por los aires la tranquilidad de los dos protagonistas: el medio británico Olivier, propietario de la casa donde aparece el bebé muerto, y la Guardia Civil Valentina Redondo.

La prosa es sencilla. El argumento y la forma también lo son, aunque haya constantes saltos temporales. Pero el libro se deja leer con facilidad. No es, por tanto, ninguna obra complicada y resulta recomendable para todos los públicos y gustos, especialmente para lectores interesados en novela negra y en Cantabria, puesto que gran parte de la trama se desarrolla entre Comillas, Santillana del Mar, Suances, Hinojedo, Torrelavega o Santander.

Lo mejor, sin duda alguna, es la creación de personajes con gancho, como la Guardia Civil Valentina Redondo, que es la jefe de las investigaciones policiales. Es un personaje con el que se pueden seguir construyendo historias y eso parece que es lo que quiere y tiene pensado la autora. Lo peor: la promoción de María Oruña como la nueva Dolores Redondo, etiqueta totalmente innecesaria. Sinceramente y después de haber leído los dos primeros libros de ambas autoras, no hay muchas similitudes. Sí, se trata de novelas negras, ambientadas en el norte de España, con mujeres como líderes de la investigación policial… Pero el libro de María Oruña está mucho mejor escrito.

 

Gracias, Finlandia (o como estudian en el mejor sistema educativo del mundo)

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Xavier Melgarejo es un entrañable señor que tiene una preocupación importante en su mente: intentar mejorar el sistema educativo español. Con ese objetivo, Melgarejo ha viajado y ha estudiado en profundidad el sistema educativo que mejor nota saca en los exámenes de PISA: el de Finlandia. Fruto de ese estudio, plantea un libro -más teórico que práctica, la verdad- sobre las diferencias entre Finlandia y España y los puntos que podríamos intentar adaptar de las virtudes del sistema finlandés.

El libro resulta interesante para todos los que sentimos preocupación ante la caótica educación española. Resumir el libro en este artículo resulta sencillamente imposible. Pero dejaremos varias perlas. En Finlandia el sistema educativo arranca de un punto de partida: sólo se permite ser profesor a los alumnos más brillantes en lo académico y después de superar exámenes que van más allá de lo teórico, puesto que se les obliga a demostrar capacidad oratoria, por ejemplo. La nota de corte para empezar a estudiar la carrera universitaria por la que posteriormente podrán ser maestros es, por tanto, la más dura de todas. Es decir, justo lo contrario que en España, donde en muchos casos estudiar para maestro se considera como una salida para el que no tiene buenas notas ni encuentra motivación por ninguna carrera.

El sistema finlandés invierte más dinero que el español. Pero no es el dinero la gran diferencia entre ambos. En Filandia se apuesta por un sistema integral y se parte de un principio básico que en España no está asumido: la educación no depende de la escuela. La educación depende de toda la sociedad, incluida la escuela. Esa es posiblemente la segunda gran diferencia entre Finlandia y España, un país donde las familias han hecho dejación de sus funciones limitándose a llevar a los niños a la escuela y, en muchos casos, a cuestionar a los profesores y los métodos de enseñanza.

La tercera gran diferencia entre Finlandia y España es la lucha política. La educación no es motivo de enfrentamiento político. En España cada cambio de gobierno significa una nueva ley de educación o, al menos, una nueva asignatura. Cuando llega el PSOE clama por eliminar Religión e introducir Ética o Educación para la ciudadanía. Cuando llega el PP, las borra de un plumazo y mete Emprendimiento y Religión. Pero el resultado es el mismo: el sistema está desacreditado ante los ojos de la sociedad por tanto cambio partidista. Y los problemas de comprensión lectora -el principal en los alumnos españoles- no se resuelven estudiando Religión o Educación para la ciudadanía.

 

La tierra de las segundas oportunidades, un buen reportaje

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Hoy volvemos al análisis de los libros leídos y lo hacemos con la última obra publicada por la editorial Libros de Ruta: La tierra de las segundas oportunidades. El libro es, en el fondo, un amplio reportaje periodístico de Tim Lewis sobre el ciclismo en Africa y más especialmente sobre las vidas de tres personajes: Adrien Niyonshuti, corredor del MTN-Qhubeka; el inventor del mountain bike, Tom Ritchey, y el primer estadounidense en disputar el Tour de Francia, Jock Boyer.

Algunos pueden pensar que hablamos de un libro más de ciclismo. No es así. Es un libro que nos permite conocer más sobre Africa y sobre Ruanda, con muchas páginas dedicadas al genocidio en el que fue asesinada brutalmente una décima parte de la población ruandesa. Para que nos coloquemos en situación, es como si se matara en poco más de un mes a casi cinco millones de españoles. En esa tierra nace un proyecto: crear un equipo ciclista, Team Rwanda, en el que compitan todos los ciclistas de Ruanda, sin distinción de ninguna clase. Y el proyecto germina en manos de un Boyer que había salido de la cárcel por un caso de abuso de menores y de un fabricante de bicicletas, Ritchey, desengañado de la vida. La combinación parece condenada al fracaso. Pero paso a paso va consiguiendo pequeños destellos en el camino hacia los Juegos Olímpicos de Londres.

El libro me ha gustado por su profundidad en determinados campos: política, social… En el apartado ciclístico, tengo el inconveniente y la ventaja de conocer a muchos de los personajes que aparecen, desde Boyer hasta Doug Ryder, manager general de MTN-Qhubeka. Y lo cierto es que resulta extraño leer libros de personajes conocidos. No resulta raro leer artículos de prensa o de internet… pero el libro parece destinado a otros seres mucho más lejanos. Sin embargo, no hay nada que reprochar a la historia ni a los detalles. Se nota que el autor no es un especialista en ciclismo, pero también resulta más que evidente que ha hecho un esfuerzo por conocer de cerca nuestro deporte y  documentarse. En muchos aspectos, el libro se lee fácil. Y, sin duda alguna, merece ser recomendado. Conclusión: un acierto la compra y un placer su lectura.

La lista de equipos WorldTour y profesionales de la UCI

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La Unión Ciclista Internacional publicó ayer un listado de equipos. Y a partir de ahí, lo de siempre: especulaciones y críticas ácidas contra la Unión Ciclista Internacional. ¿Por qué? La verdad es que resulta muy difícil de explicar, pero parece ser que existe una ley no escrita en nuestro deporte: si usted no entiende algo, no pregunte y no intente aprender. Es más fácil insultar a los responsables de la UCI. Por eso mismo y por enésima vez, intentaré defender a los jefes de la federación internacional. A estas alturas y después de tantas defensas, creo que ya me empiezo a ganarme un apartamento en Aigle. Pero luego pienso en el clima allí y sinceramente no iría a recoger el premio (modo irónico).

Dejando a un lado las bromas, vamos a explicar con claridad lo sucedido: la UCI publicó que son 17 los equipos que han dicho y  demostrado que quieren ser WorldTour. Y que son 20 los equipos que han dicho y demostrado que quieren ser profesionales. Para aparecer en esa lista, la UCI no solicita más que dos garantías básicas: el aval bancario y los contratos de patrocinio. Es decir, ¡la pasta! Pero atención:

-Salir en esa lista no significa que tu equipo vaya a ser aceptado. Tienes que completar toda la inscripción, con la presentación de un presupuesto equilibrado, de contratos legales con todos los ciclistas, de seguros en regla…

-No salir en esa lista no significa que tu equipo haya quedado fuera. Tienes todavía hasta el 31 de octubre para seguir presentando documentación y demostrar que mereces estar en las carreteras.

Entonces… ¿para qué saca la UCI esa lista? Muy sencillo aunque nadie se pare nunca a pensarlo: esa lista es publicada porque la UCI considera que los ciclistas tienen el derecho a saber si sus equipos han presentado un aval bancario y un contrato de patrocinio que más o menos pueda garantizar la viabilidad económica. Por ejemplo, todos los ciclistas del Team Colombia, Active Jet, One Pro Cycling o Drapac saben desde ayer… que se pueden marchar a otro equipo incluso aunque tengan contratos firmados para 2016. Y pueden hacerlo sin pagar ningún tipo de indemnización. Los contratos son ahora mismo papel mojado hasta que los equipos no garanticen esa estabilidad económica solicitada por la UCI y por Ernst&Young.

Muchos entonces dirán: ahora es tarde. Deberían hacerlo un mes antes. Pero si se exigieran los avales y los contratos de patrocinio el 1 de septiembre (pensando que delante tenemos un mes inhábil como agosto), los equipos tendrían problemas muy serios para conseguir la documentación. Por eso la UCI ha considerado, con buen criterio, que el 1 de octubre es una fecha límite para que el ciclista conozca la trastienda de su proyecto. Los 4 equipos que no han pasado el corte pueden presentar la documentación y pasarlo. Pero es una fórmula de protección del corredor. Ellos tienen la posibilidad -no la obligación- de cambiar de equipo.

Otra de las críticas que se suele hacer es que la UCI no da ninguna información del proceso de inscripción. Pero lo cierto es que esto se trata de un proceso económico, legal y administrativo entre un equipo y la UCI, con los auditores de Ernst&Young de por medio. No es lógico que la UCI entre a explicar los detalles de si un equipo ha fallado en la presentación del aval o en la presentaciónde los seguros. Son los equipos, según su política comunicativa, los que pueden y deben explicar lo que está ocurriendo, puesto que son ellos los perjudicados. Sinceramente, en los últimos años he completado la inscripción de casi 20 equipos… y siempre me he sentido muy justamente tratado por la UCI y por Ernst&Young, incluso a pesar de que en una ocasión fue necesario acudir a la justicia ordinaria de Suiza para tumbar el planteamiento de la UCI. La realidad es que el proceso funciona bien y es algo de lo que deberían aprender muchos otros deportes, donde se permite que comiencen la temporada equipos sin ningún tipo de garantía de pago a los deportistas. Aquí hemos tenido equipos que no acaban el año por las deudas… pero son excepciones contadas mientras que en otros deportes son una constante demasiado frecuente. Para algo bueno que hacemos… vamos a aplaudirlo.

En la hora del adiós a Henning Mankell

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Por problemas laborales no he podido escribir antes pero era un tema pendiente y juntar unas cuantas líneas sobre el maestro Henning Mankell no puede dejar de ser una obligación para todos los que al menos una vez en la vida hemos abierto uno de sus libros, puesto que leer su obra y convertirse en un admirador del escritor sueco son un gesto y una actitud que van irremediablemente unidos.

Mankell, ahora tristemente fallecido tras una larga y dolorosa enfermedad a la que nunca dejó de mirar a los ojos, no es sólo un escritor de novela negra. Es, en realidad, el GRAN ESCRITOR DE NOVELA NEGRA. Pocos escritos nórdicos habían triunfado antes de su éxito. Pero muchos aparecieron en las librerías a raíz del reconocimiento mundial a la prosa de Mankell. El fue el verdadero artífice del éxito de la novela negra de Suecia, Noruega…, una fiebre que tuvo su punto álgido con los libros de Sieg Larsson, quien tal vez haya vendido más ejemplares, pero en ningún caso ha alcanzado la calidad literaria de Mankell.

Todavía recuerdo la persona que me recomendó que leyera por primera vez a Mankell. Fue María Rodríguez, en una de esas interminables noches en META 2MIL en las que pasaban las horas pero no las páginas. Y empecé por uno de los libros de mitad de la serie: La Quinta Mujer. Es posiblemente la mejor de todas las novelas. Esa fue mi gran suerte. Desde ese mismo día supe que estaba enganchado a la magia de un Wallender que escribió mucho y muy variado, pero que pasará a la historia por ser el creador del policía Kurt Wallander, un tipo imperfecto, divorciado, infeliz, contradictorio… Un buen espejo al que asomarse para ver la crisis de una sociedad que pensó que el estado del Bienestar no iba a acabar nunca y que ha terminado chocando de bruces con una multiculturalidad a la que no están demasiado acostumbrados.

En sus libros, Mankell te saca a pasear por las repúblicas Bálticas y la caída del comunismo o por Sudáfrica. Pero la base de sus historias se concentra en Malmo y en Ystad. Y todo gira alrededor de un Wallander que, sin duda alguna, merece un hueco en la historia de la literatura al mismo nivel que Holmes o Poirot. Y no, no hay ninguna exageración en el comentario.

De todas formas, si no le convence mi argumento, ahí va el reto: lea alguna de las novelas de Mankell sobre Wallander. Y ya puestos, comience por la primera: Asesinos sin rostro. Eso sí, cuando se haya convertido en un Mankell-adicto, no podrá decir que no le hemos avisado. Pero es que, cuestiones políticas al margen, Mankell es y ha sido un referente mundial y uno de esos pocos hombres que partiendo de la obra de género -novela negra- ha llegado a la descripción más perfecta del sentido de la literatura: entrener y obligar al lector a que piense. Esa es la mejor de las frases que se puede decir sobre Mankell. Y no es poco dentro del mundo plano en el que vivimos.

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, decepción del año

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Hoy toca hablar de otra novela: La última confidencia del escritor Hugo Mendoza. El libro ha sido escrito por un valenciano, Joaquín Camps, y es su primera obra publicada. Planeta ha apoyado la difusión de esta opera prima y las críticas que se pueden leer en internet hablan todas de una gran novela, con intriga desde la primera hasta la última página, con una trama bien enlazada, con personajes perfectamente definidos… Sinceramente, no estoy de acuerdo con ninguna de esas valoraciones.

Al libro, para empezar, le sobran más de 300 páginas. La novela es de 900 y muchas de las tramas son tan secundarias que realmente no aportan nada al hilo conductor. Además, hay una ruptura constante del principio de verosimilitud: si al protagonista le roban la cartera en Madrid (un niño rumano) y dos rumanos están a punto de matarle 400 páginas después y en la ciudad de Valencia, no te preocupes demasiado porque los rumanos serán familia entre ellos y lo descubrirán en el último segundo devolviéndose supuestos favores y salvando la vida del guapo del libro. Detalles así son absolutamente forzados. Podría haberlo empleado en una única ocasión para salir del paso, pero es que es constante esa utilización de la casualidad más rebuscada en la vida de un protagonista al que en unos cuantos días están a punto de matar un millón de veces… ¿Verosímil? ¡En absoluto!

Luego hay personajes que realmente son una parodia de la parodia. En ese sentido hay que destacar a Pam (Paloma), que vive en un convento pero no es monja, que es profesora de matemáticas pero a la vez alumna en la Universidad y que habla haciendo constantes chistes hasta resultar cargante para el lector medio. Y con un grado de expresiones soeces impropio de cualquier persona del planeta Tierra. Eso por no hablar de una monja que le acompaña y que es el cerebrito informático de la historia, algo que resulta igualmente inverosímil.

De todos estos detalles se puede deducir que el libro ha resultado toda una decepción. Pero… ¿de verdad es todo malo? No, más bien al contrario. La idea original es muy buena: un escritor fallece en el mar, su viuda recibe todos los años un nuevo libro de ese escritor y quiere saber si está vivo o no. Y encarga la investigación a un profesor universitario que se ha especializado en la obra de Hugo Mendoza. En ese sentido cabe destacar que las primeras páginas tienen una gran capacidad de atracción o, dicho de un modo más sencillo, están muy bien pensadas y escritas. Por eso mismo duele más que una buena idea y un buen comienzo vayan perdiendo fuerza a lo largo de las 900 páginas.

Lo mejor de todo es que cuando un servidor hace una crítica tan negativa de un libro tengo la humildad necesaria para decir que son muchísimas más las críticas positivas que se pueden leer sobre La última confidencia del escritor Hugo Mendoza. Por eso mismo a nadie le diré que jamás compré ese libro y que no lo lea. Eso es una decición muy personal. Lo mejor es comprarrlo, leerlo y comprobar si su gusto se acerca al mío o al de la inmensa mayoría de los críticos. En este caso, ya sabe: compre, lea y decida si le ha gustado o no.