Pasado perfecto, interesante novela negra cubana

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Intento ponerme al día con el resumen de libros ya leídos, pero no comentados. Y lo hago con una nueva novela negra, pero muy diferente a las que he leído últimamente. El título es significativo: Pasado perfecto. El autor es Leonardo Padura. Lo primero que hay que decir es que hablamos de una novela negra ambientada en Cuba. No pretende ser crítica con el régimen. Pero la descripción del día a día de un policía en Cuba no deja en muy buen lugar a una estructura enquilosada en la burocracia más absurda como es la del comunismo cubano, donde nada puede ser preguntado sin el permiso del sindicato o del jefe del partido en el barrio, por poner sólo un ejemplo.

El investigador se llama Mario Conde y no es banquero sino policía, aunque en realidad le gustaría ser escritor. El caso trata de la desaparición de un brillante miembro del Partido Comunista Cubano y, al mismo tiempo, marido de un antiguo amor de Mario Conde, lo que colocará al policía en una complicada situación personal y en un claro conflicto de intereses. Y el título, Pasado perfecto, señala lo que todos dicen del desaparecido: no sólo es un tipo brillante sino que su trabajo siempre ha rozado la perfección. Nadie duda de él, lo que incomoda y mucho a Mario Conde.

No vamos a contar mucho más. Hacerlo sería destripar la novela. Pero sí apuntamos dos detalles: el libro incluye localismos -palabras típicamente cubanas-, pero se puede leer más o menos bien por un lector medio español. Y la escritura es muy clásica, con frases largas y bien desarrolladas. Libro, por tanto, recomendable y que es el primero de una serie de ocho novelas con Mario Conde como protagonista.

Noticias de la noche, de Petros Markaris

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La novela negra contemporánea puede dividirse, al menos, en tres grandes bloques: la americana, la nórdica y la mediterránea. En la mediterránea, con autores como el catalán Vázquez Montalbán o la americana Donna Leon, abundan las referencias gastronómicas, la mirada con humor hacia el mundo (no exenta de escepticismo vital) y el análisis de la corrupción política, económica y social. El libro que hoy desgranamos es un fiel ejemplo de esa mirada mediterránea. El autor se llama Petros Markaris y es griego, lo que siempre supone para el lector el premio especial de conocer un poco más las entrañas de un país lejano geográficamente pero no tanto cultural e incluso socialmente.

La novela es la primera de la saga de Kostas Jaritos, un miembro de la policía griega que destaca por su machismo en el trato hacia su mujer y por su deseo de no hacer absolutamente nada con su vida. Pero poco a poco se va viendo cierto cariño hacia la profesión policial que le impide quedarse de brazos cruzados. El inicio, por cierto, es de lo más curioso: “Cada mañana, a las nueve, nos observamos. Él permanece de pie ante mi escritorio, mirándome fijamente. [...] “Soy un cretino”, me dice, aunque no lo expresa con palabras. Yo, sentado detrás de la meas de mi despacho, le clavo la mirada en los ojos. [...] “Sé que eres un cretino”, le transmito, aunque tampoco pronuncio ni una palabra y es mi mirada la que habla”.

Así arranca la relación de Kostas Jaritos con su subordinado y con la vida entera. Sobreentendidos necesarios para sobrevivir en un mundo lleno de dificultades económicas. La novela arranca con la muerte de dos albaneses en un caso sencillo que capítulo a capítulo va complicándose. En definitiva, libro MUY recomendable para que el quiera pasar un buen rato con una novela negra en la que no hay escenas repelentes y en la que abundan los giros cómicos.

Alex y la escritura “diferente” de Pierre Lemaitre

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Regresamos hoy con libros después de un silencio demasiado largo, pero las obligaciones laborales apenas han dejado tiempo libre para leer. La novela escogida ha sido Alex, de Pierre Lemaitre. Ya habíamos hablado de Nos vemos allá arriba y Vestido de novia. Es, por tanto, la tercera novela del mismo autor y, posiblemente, la mejor de las tres.

Alex recupera uno de los tópicos que más inquietan a Lemaitre: la posibilidad de que un verdugo sea inocente y, sobre todo, de que un ser inocente -una víctima- sea verdugo (en el pasado, en el futuro o en ambos). La novela arranca con un brutal secuestro sufrido por una joven llamada Alex. A partir de ahí una primera recomendación: si sufres con escenas violentas o de máxima tensión, ni siquiera abras la primera página del libro.

La novela va dando vueltas hasta cambiar por completo la visión de cada uno de los personajes. Y lo hace a través también del punto de vista de un policía muy particular: Camille Verhoeven. El desarrollo de su personalidad es, posiblemente, lo más atractivo de esta obra.

El resumen es obvio: buen libro para los amantes de la novela negra, pero sobre todo del thriller.

Plataforma, del siempre impactante Houellebecq

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8552a73204df4dde0fb5d277854c102aMichel Houllebecq es un escritor francés que disfruta con la provocación. Para todos los que no lo hayan leído, el libro Sumisión es una obra innegociable para entender mejor su visión del mundo y el futuro de Occidente. Y muchos de los temas desarrollados en Sumisión ya venían siendo apuntados desde Plataforma, una de sus primeras novelas. Este es el libro que he leído esta misma semana y sobre el que quiero detenerme.

Plataforma es una novela extraña, como el propio Houllebecq. La primera advertencia es obvia: si te escandaliza leer escenas de sexo, Plataforma no es tu libro. En ese sentido, Houellebecq desarrolla la novela como una crítica hacia el mundo occidental, al silencio, a la incapacidad de las personas para alcanzar la felicidad y al deseo de vivir experiencias fuera de lo normal por la sensación de vacío interior que nos inunda. En la novela de Houllebecq los personajes recorren países como Tailandia o Cuba. Y, evidentemente, sale a colación un tema del que se habla muy poco en Occidente: la prostitución infantil. También hay su habitual crítica hacia el islamismo. Pero sobre todo hay una retahíla de personajes abandonados a su suerte. Son tipos que en realidad no son malas personas. Son simplemente mediocres y lo saben y asumen.

Houellebecq suele decir: “No hay que temer a la felicidad: pues no existe”. En eso se basan sus novelas, en personajes que no creen en nada ni en nadie porque en realidad no creen en ellos mismos. Ni siquiera creen en la vida. Pero el libro no es una visión nihilista del mundo. Pasa por diferentes fases bien marcadas y reflexiona sobre todo lo que viven sus personajes con la habitual lucidez del escritor francés. Lo que resulta evidente cuando uno ha leído más de un libro de Houellebecq es que resulta imposible estar de acuerdo con él en gran parte de su pensamiento. Pero resulta muy interesante leer su punta de vista. Houellebecq vive de provocar y de sorprender. Y te obliga a pensar, aunque sea para descartar que este extraño autor de libros tenga razón. Y pensar… es uno de los hechos más difíciles a los que nos enfrentamos en un siglo XXI en el que todo está diseñado para que sigamos una rutina autómata sin reflexión alguna. Por eso Houllebecq resulta imprescindible en la biblioteca de cualquier buen lector, aunque sea para maldecirle a él y a todos sus puntos de vista.

Nada sucio, un libro diferente de Lorenzo Silva

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Hoy vamos con otro libro. Es una novela. En realidad, una novela muy corta: apenas 145 páginas. Y no es la única nota de color. El libro tiene dos autores: el famoso Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Y se titula Nada sucio. Entre los dos autores han creado la primera historia de la detective Sonia Ruiz y su ayudante Pau Soria. Además, la curiosidad es que esta saga tendrá continuidad, pero no de mano de Silva y Trujillo. Serán otros autores los que sigan con la trama, algo más que curioso y, sin duda alguna, pionero en nuestro país. El libro es relativamente barato y se lee en poco más de un par de horas.

Pero yendo al fondo de la historia, debemos decir que estamos ante un clásico de la novela negra. En la obra hay más sexo de lo que suele ser habitual en las historias de Lorenzo Silva, pero el mismo ritmo y los mismos aciertos a la hora de afrontar el género noir. La novela cuenta las andanzas de una joven llamada Sonia Ruiz, mujer al límite de la ruina económica. Piensa en la investigación privada para buscar una solución a su vida. Y acaba implicando al joven Pau Soria en sus andanzas. No contaremos más para no desbrozar la historia. Pero como siempre que hablamos de un libro de Lorenzo Silva (aunque sea al 50%), recomendación garantizada!

Vestido de novia, un libro curioso de Pierre Lemaitre

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En su día hablamos de una novela de Pierre Lemaitre, Nos vemos allá arriba, y no demasiado bien. Ahora vamos con un segundo título del mismo autor: Vestido de Novia. Y vamos a ser más positivos. Lemaitre es un escritor curioso. Juega hasta el límite con el principio de verosimilitud, es decir, lleva al lector al límite de lo razonable en lo que puede ser creído y lo que directamente no puede ser aceptado. Y Vestido de Novia es un buen ejercicio de llevar las historias al límite y, al mismo tiempo, entretener al lector.

Lemaitre nos presenta a una mujer que va matando a todos los que se cruza y que apenas recuerda nada de lo sucedido. La historia dicen que tiene reminiscencias a los héroes de Hitchcock. Puede ser. Pero lo cierto es que Lemaitre merece ser leído sólo porque es un hombre diferente a lo que habitualmente encuentras en una estantería. Eso sí, todos sus libros (o al menos estos dos) tienen el mismo problema: cuesta mucho entrar en la historia. Los arranques no son nada buenos. A partir de la página 40-50… sueles engancharte a la historia. Pero hay que poner empeño para llegar hasta allí. Conclusión: lectura igual de recomendable que Nos vemos allá arriba. Es decir, libro que deben leer personas a las que les guste verse sorprendidos por un autor y un texto, con cambios de puntos de vista que transforman por completo lo leído previamente.

Von Schirach se adentra en la novela con Tabú

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TABU

El abogado Ferdinand Von Schirach es famoso casi desde su nacimiento por ser nieto de uno de los principales líderes de los nazis (el jefe de las juventudes hitlerianas). Luego, fue famoso por ser un abogado penalista realmente competente. Pero Ferdinand ha conseguido fama mundial gracias a la literatura y a dos libros de relatos cortos en los que analiza algunos de los casos que han pasado por sus manos: Culpa y Crímenes. En su día ya hablamos de ello e incluso lo destacamos como el mejor libro del año.

Ahora entra en la novela. Ya lo había hecho con El Caso Collini (no la he leído). Ahora lo hace con Tabú. Este es un libro corto, con menos de 200 páginas. Un solo caso. Pero un caso impactante porque Von Schirach entiende la literatura como un oficio basado en golpear al lector. Usa la frase corta. Sin adjetivos. Directo al grano. Y siempre con fuerza. Un buen ejemplo es una de las reflexiones que hace el protagonista: “¿La culpa? La culpa es el ser humano”.

Así es Von Schirach y su literatura. En Tabú centra la historia en un personaje extraño, un pintor que desde el primer momento da muestras de ser inestable psicológicamente y que acaba implicado en el asesinato (y desaparición) de una mujer. El estudio de su vida y del juicio es una concatenación de sorpresas que no puede dejar indiferente a nadie. La conclusión es obvia: libro recomendable, aunque un punto inferior al de sus relatos breves, así que mantenemos como prioridad los imprescindibles volúmenes de Culpa y Crímenes.

Patria de Fernando Aramburu, la mejor novela de 2016

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El escritor Fernando Aramburu ha escrito una novela titulada Patria. No me apetece entrar en los detalles del libro, puesto que considero que lo mejor para apreciar la obra es no saber nada, absolutamente nada. Y, evidentemente, quiero recomendar la lectura. Para resumirlo y ser contundente, creo que el titular es claro: Patria es la mejor novela española de 2016.

Si eso no es suficiente, darmos algunas pinceladas. La novela habla de un tema básico en la vida: el perdón. Y se ambienta en Euskadi, justo después del anuncio de la tregua definitiva de ETA. A partir de ese momento histórico, el libro avanza y retrocede numerosas veces desde un punto de vista cronológico. Pero también amplía el fresco con un universo de nueve personajes diferentes a través de los que intenta ofrecer un abanico de actitudes y respuestas ante un mismo problema pasado (violencia), presente (perdón) y futuro (cómo rehacer la vida). Estoy seguro de que algunos dirán que la visión de Aramburu es subjetivo y no refleja la realidad de lo ocurrido, de lo que ocurre ni de lo que ocurrirá. Toda novela es subjetiva. Si a alguien no le gusta, lo tiene fácil: puede sentarse ante un ordenador y escribir 650 páginas de prosa prodigiosa (trufada de estilo indirecto libre). Es fácil decirlo. No será fácil hacerlo.

Así que la recomendación es clara. Además, como regalo de Papa Noel o Reyes Magos… es perfecto. Ahí queda dicho.

El libro de los Baltimore, la decepción de Decker

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El joven escritor suizo Joel Dicker se hizo mundialmente famoso en 2013 gracias a un libro del que ya hablamos aquí: La verdad sobre el caso Harry Quebert. Ahora llega la segunda parte de esa novela: “El libro de los Baltimore”. En realidad, llegó hace unos meses, pero sólo lo he leído hace un par de semanas.

Sobre la novela, empezaremos diciendo que son casi 500 páginas. Y también que no está al nivel de la primera de las novelas. Ni mucho menos. Pero vayamos con los detalles de la crítica literaria.

1) La verdad sobre el caso Harry Quebert era una novela negra, un thriller emocionante que enganchaba desde el principio hasta el final. El libro de los Baltimore, en cambio, es una saga familiar, la historia de un drama macerado en incomprensiones, silencios culpables y secretos no desvelados.

2) La historia repite a muchos de los personajes, especialmente, al protagonista: Marcus Goldman. Pero no iguala la emoción de la primera y, además, se vuelve reiterativa en muchas de sus tesis, por ejemplo, en la idea de garantizar las diferencias entre las dos ramas de las familias: los Baltimore y los Montclair. Dicho con otras palabras, sería mucho mejor novela… con 200 páginas menos.

3) La novela incluye giros finales emocionantes, que son muy propios de la marca Dicker. Está bien trabajado.

El resumen es muy sencillo: si no conoces al autor, busca una librería y compra La verdad sobre el caso Harry Quebert. Lo vas a disfrutar. Si eres muy fan de Marcus Goldman, puedes comprar El libro de los Baltimore. Te va a gustar, aunque no te enamorará como la primera.

La séptima función del lenguaje, un libro con mil caras

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Laurent Binet es un joven escritor francés que con sólo dos novelas ha acaparado muchos titulares y elogios. Su primera novela llevaba por título HHhH. La segunda y de la que vamos a hablar ahora es La séptima función del lenguaje. La obra tiene mil caras, pero comenzamos por decir que no es un libro que vayamos a aconsejar. Y no es que esté mal escrito, o mal diseñado o mal ejecutado. Todo lo contrario. Pero es una novela de una lectura nada fácil.

Para empezar, el libro mezcla realidad y ficción. Arranca con la muerte del crítico literario Roland Barthes tras sufrir un atropello (hecho cierto). Y coloca en las páginas a muchísimos intelectuales franceses y mundiales, con mención especial (y homenaje) a Umberto Eco. A partir de ahí, un policía y un ayudante se encargan de la investigación policial del caso. Y se entiende que comienza la ficción. Pero los límites nunca quedan definidos, característica propia de Binet y de su visión de la novela, pero que obliga al lector a replantearse constantemente si está leyendo un ensayo o una obra de ficción.

El segundo problema de la novela es que está focalizado en Francia. Las referencias a los políticos franceses de los años 80 son constantes. Y también a los intelectuales. Y el lector medio español perderá gran parte de la información. Aquí recordamos a François Miterrand, pero nos perdemos cuando bajamos al segundo y tercer nivel de políticos que hace más de dos décadas que no forman parte del día a día de Francia.

La tercera barrera es la temática de la obra: las funciones del lenguaje. Es un tema técnico y no muy apasionante, lo que provoca más de una desconexión.

Dicho todo esto, aquellos lectores interesados en Francia, en las funciones del lenguaje y en obras que mezclan ficción y realidad, considerarán el libro de Binet una auténtica obra de arte. ¡No es mi caso!