David Howman y los predicadores de trigo

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Estoy seguro de que muy probablemente usted, querido lector, no conocerá de nada a David Howman. No se preocupe. No se ha perdido a nadie importante y puede seguir viviendo tan tranquilamente sin saber que estamos hablando del ex presidente de la Agencia Mundial Antidopaje. Este señor, como muchos otros, es un predicador de trigo y, para desgracia nuestra, anda pululando estos días por Madrid. ¿Qué significa lo de predicador de trigo? Bueno, ahora es más sencillo llamarlo populista. Se entiende mejor. Y se adapta como un guante a la mano de esos tipos que gritan tener soluciones sencillas para problemas complejos. Todo esto viene a cuento de la Operación Puerto. Y del ridículo que muchos vienen haciendo desde que estallara haca una docena de años.

Cuando el caso saltó, fueron múltiples y variadas las voces internacionales que señalaron con el dedo a España. Decían simple y sencillamente que era una vergüenza que España no sancionase a todos los deportistas implicados. Lo que sí sabían, puesto que ignorantes hay pocos, es que el caso estaba en sede judicial. Así que en realidad… ¿qué proponían? Para cumplir sus palabras, el Gobierno Español debería haber enviado a varios militares al juzgado de Madrid, disparar a los miembros de la Guardia Civil que protegen la entrada, subir hasta el despacho del juez y del secretario judicial, torturarles sin compasión hasta arrancarles las pruebas y luego irse a Suiza a confirmar el ADN de las bolsas con el de los sospechosos. Digo esta barbaridad porque la realidad era muy sencilla de entender: en España existe una Constitución. Y unas leyes. Las dos son tajantes: las pruebas de un caso penal no pueden ser utilizadas para nada más hasta que no acabe el caso penal.

Eso lo sabían todos los populistas que han estado durante años atacando a España, a nuestra justicia y a nuestro deporte acusándonos de connivencia con el dopaje. Pues bien, resulta que se acaba la Operación Puerto y los jueces deciden dar las pruebas (bolsas de sangre) a todos esos portavoces del simplismo. Y ojo porque también podían haber decidido devolvérselas a Eufemiano Fuentes. También hubiera sido legal. Pero decidieron que no. La justicia española decidió dar una oportunidad a los predicadores del trigo. Y más de media año después, ¿qué nos encontramos? Pues que el amigo David Howman reconoce que ya han contrastado ADN con sospechosos, que tienen la lista identificada… pero que los abogados de la Agencia Mundial Antidopaje les recomiendan por el momento no publicar la lista para evitar demandas.

Entonces… ¿en qué quedamos? Muy sencillo y muy bien explicado en el refranero español: es más sencillo predicar que dar trigo. Pero Howman se lava las manos: “Yo daría los nombres”. Otra vez el mismo argumento populista. Hacemos el ridículo pero no es culpa mía porque yo no mando. Pues bien, ya les garantizo yo que si siguiera siendo presidente, no los daría por lo mismo por lo que no se dan ahora mismo: en la vida hay que separar muy bien lo que te gusta de lo que puedes hacer… al menos si no quieres acabar en la cárcel y/o arruinado.

Lo de Howman y tantos otros recuerda a las conversaciones de bar que todos mantenemos de vez en cuando y que ante problemas graves acaban con dos frases igual de grandiosas: eso lo arreglo yo en 24 horas (solución que suele incluir lanzar bombas a cascoporro) o eso se arregla en dos patadas (solución que significa que no tienes ni idea, pero que con 2 gin-tonics más… alguna cosa se te ocurrirá). Lo dicho, soluciones de barra de bar a problemas graves traen lo que hemos sufrido durante años: cínicas acusaciones de no hacer nada por organismos a los que ahora podemos señalar inquisitorialmente por hacer lo mismo: la nada más absoluta. Sin embargo, yo no lo haré. Entiendo perfectamente que los abogados del AMA tengan muchas dificultades en dar los nombres de deportistas que no pueden ser sancionados y que sí pueden demandar por una ofensa contra su honor. Se dirá que los tramposos no tienen honor. Pero eso no es un argumento legal. Es un argumento visceral y de barra de bar. Y creo que el cupo de populismos en este caso está más que cubierto. Y lo dice un servidor al que sí le gustaría personalmente que se conocieran los nombres de las personas que hicieron trampas durante años. Pero entiendo perfectamente la diferencia entre el gusto personal y la legalidad. Ellos también. Pero prefieren negarlo para ganar titulares y portadas. Son los predicadores del trigo, los populistas de la lucha antidopaje.

Lay Hoon, las ratas y los científicos

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Todas las semanas vemos un titular parecido: los científicos de la Universidad X consiguen una vacuna contra el SIDA que funciona en ratas del laboratorio. A veces hay que sustituir la Universidad X por la Universidad Y o por la Z. Y en esas ocasiones sustituiremos la vacuna contra el SIDA por una nueva terapia contra el cáncer o contra la diabetes. Sin embargo, pocas veces -por no decir ninguna- vemos el titular que todos esperamos: los científicos descubren la curación total del SIDA, el cáncer o la diabetes en seres humanos. ¿Por qué? Pues porque como decía un buen amigo mío… una vez has conseguido curar la enfermedad en ratas de laboratorio, tienes dos soluciones: conseguir que esa medicina funcione en los seres humanos o convertir a los seres humanos en ratas, que en ocasiones es mucho más fácil que lo primero.

¿Y qué pinta Lay Hoon en todo esto? Es muy sencillo de explicar: para el que no lo sepa, este mujer es la presidenta del Valencia Club de Fútbol. Y ayer ofreció una rueda de prensa en la que regaló los titulares habituales: pedimos disculpas, sabemos que hemos cometido errores, tenemos una visión a largo plazo, es el momento de la unidad, los futbolistas tienen que dar más, no es un problema de dinero, el Fair Play nos impide fichar mejor… En el fondo, nada que no hayamos leído en el pasado. Por eso mismo es el momento de recordar la historia de las ratas y los científicos que por el momento sólo descubren avances con los roedores de laboratorio. Si lo pensamos bien, lo que existe ahora mismo es un conflicto entre una visión de gestionar el club, la de los propietarios, y una visión totalmente opuesta de cómo el club debería ser gestionado, la de los socios/aficionados.

Lay Hoon nos promete cambios a corto, medio y largo plazo. Pero la realidad es que ellos tienen, como todos los empresarios asiáticos, un punto de vista que no suele encajar con las prisas y la inmediatez de los occidentales. Por eso mismo… tenemos dos opciones: o Lay Hoon y Peter Lim se adaptan a los modos españoles de gestión, vienen a Valencia, dan la cara y comienzan a trabajar en las medidas urgentes… o consiguen que los aficionados del Valencia se conviertan todos en aficionados asiáticos, tranquilos, pacíficos, coherentes y con paciencia para esperar décadas hasta que el proyecto cuaje desde el punto de vista deportivo, económico o social. O dicho en otras palabras: o conseguimos que las medicinas que ya funcionan en las ratas sirvan para los hombres. O convertimos a los hombres en ratas. Lay Hoon parece que tiene clara su decisión: los aficionados del Valencia deben pasar a ser aficionados asiáticos, puesto que ella tiene claro que es Peter Lim y que, por tanto, el gran jefe jamás vendrá a Valencia y, mucho menos, por petición popular. Y en eso están: tratando de convertir aficionados latinos en asiáticos… o en desaparecidos. Sólo hay que ver cómo sigue cayendo en picado la asistencia al estadio. Bueno, algo en común tenemos: tanto allí como aquí nos gusta el arroz. Pero el fútbol, lo que se dice el fútbol, no lo vemos igual.

¿Y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF? (I)

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El Valencia CF está viviendo una situación límite en el ámbito deportivo, social y económico. Ahora mismo ocupa la 17ª posición y se salvaría del descenso sólo por el gol average y no por los puntos. La afición, uno de los grandes patrimonios del club, dio la espalda al equipo en el último partido en casa: fueron pocos (menos de media entrada) y acabaron discutiendo entre ellos, con la Curva Nord por un lado y el resto del estadio por el otro. Económicamente, la situación tampoco es buena después de un carrusel de compras y ventas en las que el Valencia de Peter Lim ha invertido 170 millones y ha recogido ¡176 millones! La plantilla, de todos modos, es muy cara en su coste salarial y muy floja en su potencial deportivo. Son pocos los futbolistas a los que se les podría sacar partido (tal vez los centrales, Parejo y Cancelo). Además, Lim da muestras más que evidentes de que el tiempo de poner dinero se ha acabado y desde este verano sólo está interesado en recaudar. En resumidas cuentas, hablamos de crisis deportiva, social y económica. Y lo más extraño de todo… es que nadie da la cara, nadie defiende la gestión, nadie habla de la planificación del futuro… Todo eso hace que el aficionado medio pierda la ilusión y no entienda nada de lo que está ocurriendo. Pero… ¿y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF?

Lo primero que uno debe destacar es el signo de interrogación en la frase del titular. No afirmo que el famoso representante de futbolistas sea el verdadero presidente del Valencia CF. No tengo pruebas para ello. Y, por tanto, jamás podría hacerlo. Pero si es bueno que especulemos teóricamente con todas las posibilidades. Y ésa es una de ellas. En ese mismo sentido, ahí va otra pregunta, que es previa al análisis posterior de Mendes y su influencia en el Valencia CF: ¿para qué ha comprado Peter Lim el Valencia CF? Un empresario no tiene miles de motivos para comprar un club de fútbol. En realidad, son muy pocos y no siempre son motivos excluyentes, puesto que la vida difícilmente es unidireccional:

1. EGO. Es posible que después de muchos años ganando dinero, una persona quiera conseguir notoriedad pública y use un club de fútbol como trampolín de sus aspiraciones sociales, mediáticas o incluso políticas. Ahí están los casos de Bernard Tapie o Jesús Gil en Marsella y Atlético de Madrid. Peter Lim difícilmente puede encajar en este grupo, puesto que apenas se deja ver, no concede nunca entrevistas… y muy poco partido ha sacado de su condición de propietario del Valencia CF, incluso cuando los resultados eran buenos.

2. ESPECULACIÓN INMOBILIARIA/ECONÓMICA FUERA DEL FÚTBOL. Algunos clubes son comprados para tener línea directa con los políticos y conseguir negocios rentables fuera del fútbol. En España el caso más famoso es, sin duda alguna, el del Málaga, club comprado con una segunda intención -la creación de un club náutico- y en el que se invirtió mucho dinero hasta que el proyecto inmobiliaria fue descartado. Ese día se cerró el grifo. Tampoco Lim parece encajar en ese grupo puesto que en sus años como propietario no ha tenido interés alguno en acabar las obras del nuevo campo y derribar el viejo para empezar con la construcción de las torres en el solar de Mestalla. Su pasión por proyectos inmobiliarios es nula. Tal vez sea porque el sector todavía no está recuperado del todo, pero la realidad es que hemos visto una ausencia total de movimientos en este sector.

3. ALTRUISMO/JUGUETE/PASIÓN POR EL FÚTBOL. También hay clubes que son comprados como simples juguetes y en los que se mezcla cierto altruismo con la pasión de llevar a la vida real las sensaciones de estar manejando un video-juego. Un ejemplo claro podría ser el del Chelsea, donde su millonario dueño, Román Abramóvich, ha invertido cientos de millones de euros. Pero Lim tampoco encaja en ese perfil. Para empezar, ha invertido en el Valencia un 20% de su patrimonio, así que hablamos de un hobbie demasiado caro. Y, además, tampoco visita la ciudad y no contempla los partidos desde el palco ni se presenta para decirle al entrenador quién debería jugar y quién no, modelo típico en el presidente-fanático.

Como vemos, Peter Lim no encaja fácilmente en ninguna de las clasificaciones más tópicas. Tampoco podemos decir que sea Dmitry Piterman de la vida, gente que se dedica a comprar equipos e imponer normas estúpidas generando polémica pero también deuda y viviendo muy bien del club. Nadie puede imaginar a Lim metiendo como gasto de empresa su teléfono o comprando varios coches a nombre del club para su uso particular. Eso también es inviable. Además, debemos recordar que ha invertido el 20% de su fortuna en el Valencia CF. Es una cantidad, por tanto, muy seria y que necesita ser rentabilizada de alguna fórmula. La conclusión es que Peter Lim está en el fútbol por un cuarto motivo. Y estamos abiertos a escuchar todas las opiniones. Pero nuestra hipótesis es la siguiente:

4. HACER DINERO A TRAVÉS DEL FÚTBOL. El modelo de gestión -si es que se puede hablar de modelo y de gestión- que nos han enseñado hasta ahora Lim apunta a la posibilidad de que el Valencia CF responda a una única intención: hacer dinero a través del fútbol. Para ello, un presidente tiene muchas opciones, pero casi todas ellas complicadas puesto que no hay que olvidar que el fúbol suele ser deficitario. Peter Lim puede intentar ganar dinero con las siguientes fórmulas:

A) Crear un equipo muy fuerte deportivamente, que permita cambiar de estadio, llenar el nuevo campo, generar numerosos ingresos por televisión y por patrocinadores, construir hoteles en los alrededores del campo, restaurantes, cafeterías… En cierta manera, es el esquema del Sevilla, club que se ve obligado a vender año tras año a sus mejores futbolistas, pero que no por ello está dejando de crecer en su masa de aficionados, en los ingresos televisivos, en los patrocinios… El Atlético de Madrid de los últimos años sería otro ejemplo. Evidentemente, si Lim consiguiera implantar ese modelo, podría ir generando beneficios en el corto plazo, pero sobre todo podría consolidar un Valencia apetecible para cualquier gran inversor y vender el club por muchísimo más de lo que costó en su día, tal y como ha hecho el Atlético de Madrid con el 20% a Wanda. No es el modelo Lim. Hemos escuchado ya más de una vez que no es posible encontrar patrocinadores y que si el club no juega Champions League, los dueños-propietarios no van a invertir nada y ajustarán los gastos a los ingresos, lo que a su vez significa entrar en un círculo infernal: menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el corto plazo significan menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el largo plazo.

B) Club como Fondo de Inversión de futbolistas. Otro modelo de negocio que puede ser rentable es el de crear un club como pantalla de un fondo de inversión de futbolistas. Ahora que hay muchas restricciones legales y económicas a que los fondos de inversión sean dueños de futbolistas, la mejor fórmula para esquivar esas trabas es directamente crear un club entero y convertirlo en un gigantesco fondo de inversión. Este modelo requiere de varios puntos básicos para que funcione:

1. Son necesarias muchas ventas y compras para generar comisiones y negocio en el corto plazo. Es una fórmula sencilla y limpia de ganar el 5%-10% de todas las compras y el 5%-10% de todas las ventas incluso aunque el dinero conseguido en ventas y el dinero invertido en compras quede equilibrado.

2. Es necesario que el entrenador entienda que el criterio económico del fondo de inversión está por encima del criterio deportivo. Por eso hay futbolistas a los que será necesario alinear siempre y otros que es mejor vender. Y por eso evidentemente el entrenador debe asumir cuál es su función: dar lustre a los futbolistas en los que el fondo de inversión tiene más dinero invertido.

3. El club, además, tiene que servir como trampolín para jóvenes promesas, que es el grupo donde más beneficio puede haber. El mayor número posible de futbolistas debe venir de la misma “ganadería”, puesto que esto significa que otro 5-10% de los salarios de la plantilla es recuperado anualmente.

Podríamos seguir con más ejemplos de lo que significa un fondo de inversión de futbolistas controlando un club. Pero la verdad es que escribiendo y leyendo estos puntos, es difícil pensar que el Valencia CF no esté cumpliendo muchas de estas características. Pero… la pregunta final siempre es la misma: ¿dónde está el verdadero beneficio para Peter Lim? O dicho de otro modo: ¿es Peter Lim el único que gestiona el Valencia? Eso necesitará de un desarrollo posterior. De todos modos, estamos abiertos a sugerencias y aportaciones de la sufrida hinchada valencianista.  

Los errores de Peter Lim: la incomunicación

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El otro día comentamos el primer gran error de Peter Lim: no comprender que sin el apoyo del público, no hay club. Ahora, con la dimisión-destitución del entrenador Nuno Espirito Santo, parece que los problemas se acabaron, puesto que el foco estaba puesto sobre la cabeza del técnico portugués. Pero no es así. Los problemas de fondo siguen siendo los mismos y el principal de ellos es la incomunicación del club hacia los fans.

No sé si mucha gente lo sabrá, pero lo cierto es que la Vuelta a España pertenece a los organizadores del Tour de Francia. Sí, la principal prueba por etapas española está en manos de una empresa francesa. Pero esa misma empresa, ASO, no se ha vuelto loca. Ha dejado al frente de la empresa un gestor español, ha reforzado los puntos débiles (marketing, por ejemplo, con franceses), pero no ha roto la lógica. Por ejemplo, la negociación con los ayuntamientos es realizada por Javier Guillén. Las entrevistas con los periodistas son contestadas por Javier Guillén. Y así mil momentos más en el día a día.

Viene esto a cuento de la estructura montada por Peter Lim para dirigir al Valencia. Aceptó la marcha de Amadeo Salvo y Rufete… pero no trajo a nadie. Algunos dicen que no se puede gestionar un club a 12.000 kilómetros de distancia. Eso es cierto… pero sólo en parte. Peter Lim tiene derecho a gestionar sus empresas a miles de kilómetros. Hoy en día,  eso no es ninguna barrera. Pero el día a día de la empresa no puede ser llevado por una persona que desconoce el castellano y que desconoce el fútbol, como es Lay Hoon Chan. Lo explicamos al revés y rápidamente se entenderá. Vamos a imaginar a una persona valenciana con grandes conocimientos del fúbol: por ejemplo, Fernando Gómez Colomer. ¿Qué pasaría si lo enviamos a vivir a Singapur y lo nombramos el máximo directivo de una empresa de inversión en bolsa? Pues muy sencillo: Fernando estaría igual de perdido que Lay Hoon al frente del Valencia CF.

Cualquiera que haya visto la película Lost in Translation o incluso cualquiera que un día haya querido hacer negocios fuera de su país, sabe que las diferencias culturales y lingüísticas son una barrera más que considerable. En el caso del Valencia CF, esa falta de conocimiento de la realidad valenciana e incluso esa falta de dominio de nuestro idioma, hace que la directiva del club esté en silencio permanente. Es más, los aficionados del Valencia jamás han escuchado la voz de Lim. ¡Y ya es decir! Ese silencio tiene una pequeña parte positiva: pocas meteduras de pata ha podido protagonizar un Lim que nunca ha hablado en público. Pero eso no es suficiente. En el fondo, eso es otro motivo más para alejar el club y el público. Y así volvemos a los errores del primer día: la directiva debe comprender que el socio es el jefe. Y el socio debe sentirse implicado en el día a día del club. Y para eso es necesario alguien que no hable únicamente en inglés y, además, que hable el idioma del fútbol.

 

El caso Urdaibai y Cuervos y Palomas

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“Ustedes están preocupados porque un señor decide pincharse una sustancia que parece que no es muy buena para su salud. Yo estoy preocupada porque tengo decenas de violaciones, asesinatos, malos tratos… sufridos por personas que no han decidido ser asesinadas, violadas ni maltratadas. Como ven, tenemos perspectivas muy diferentes”. Así de tajante se muestra en la novela Cuervos y Palomas la juez encargada de la instrucción, Paloma Sáez de Esnaola.

Viene esta frase a cuento de lo sucedido con el caso de las traineras de Urdaibai. De nuevo, hay una investigación policial sobre una presunta red de dopaje, aunque en este caso no se  trata de ciclismo ni de atletismo sino de remeros. De nuevo, el caso llega al juzgado de lo penal para que se dicte sentencia por un delito contra la salud pública. De nuevo, la prensa tiene claro que todos son culpables y así lo explican en los día previos a la sentencia, aportando un buen puñado de datos que confirman que hubo dopaje y que todos los implicados son unos caraduras. De nuevo, a la fiscalía le tiembla el pulso a la hora de pedir sentencias porque comprueba que el caso se está disolviendo como un azucarillo desde el punto de vista legal. Y de nuevo los juzgados deciden la absolución de los acusados.

¿Otro escándalo? ¿Una vez más España mira hacia otro lado en la persecución del dopaje? Pues para comprenderlo mejor, no hay una forma más lúdica que la de leer Cuervos y Palomas. Ahí se intenta analizar la visión tan diferente que tienen de un mismo problema los políticos y policías encargados de la lucha antidopaje y los jueces encargados de las instrucciones y las sentencias de estos casos. Leyendo la novela, lo de Urdaibai estaba cantado.

¿Patrocinios seguros? Miren la F-1 y Fernando Alonso

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Motor Racing - Formula One Testing - Day 2 - Spielberg, Austria

Por mi trabajo me he visto muchas veces en la situación de estar a la espera de la respuesta de un patrocinador. Y prácticamente siempre hemos escuchado el mismo argumento: “Me interesa el ciclismo, pero no me atrevo a entrar. Es un deporte con mucho riesgo“. Lo cierto es que durante años ha sido así y poco o nada se podía argumentar. Ahora mismo, en cambio, el ciclismo está en una época mucho muy interesante: no hay escándalos, los patrocinios han bajado su coste y es relativamente sencillo meterse en el WorldTour y tener garantizada la presencia en todas las grandes carreras del mundo. Además, las audiencias y el público siguen respondiendo. Todas estas virtudes no las tienen otros deportes que en teoría parecen mucho más seguros, pero que en la práctica no lo son.

Viene esto a cuento de la Fórmula 1, que es mirada con muy buenos ojos por parte de los responsables de marketing de las grandes empresas. Pero lo cierto es que se trata también de un deporte con muchísimos riesgos. Sólo hay que mirar lo que está ocurriendo con Fernando Alonso y McLaren Honda. El asturiano sigue manteniendo el apoyo de Banco Santander. En total y según se ha publicado, es un patrocinio de casi 7 millones de euros cada año. ¿Rentabilidad de esa millonaria inversión? Con Alonso en el puesto 17º (de 20 pilotos) y con McLaren en el puesto 9º (de 10 escuderías), la sensación de fracaso no puede sino empañar el patrocinio. Y no es sólo una cuestión de resultados. La realidad es que sus coches apenas salen durante las retransmisiones y cuando son enfocados siempre es por malas noticias. Ver a Alonso dar una vuelta y media en México antes de abandonar y reconocer luego en rueda de prensa que ya sabían que el motor no funcionaba y que habían arrancado por respeto a los fans no es sino reconocer que después de un año entero, McLaren sigue teniendo un coche desastroso.

La situación en McLaren-Honda ha hecho que Hugo Boss se marche del equipo. Ya lo había hecho Vodafone. Y ahora es también Johnnie Walker el que anda planteándose la fuga. Esta marca aporta 21 millones de euros anuales. Y no recibe más que la pegatina en el coche. Es decir, no da nombre al equipo. Sólo la pegatina de un coche incapaz de acabar carreras, por lo que es lógico que se planteen muy seriamente la posibilidad de dejar en la estacada al equipo de Alonso.

La Fórmula 1 trabaja en muchísimos aspectos mejor que el ciclismo y que cualquier otro deporte del mundo. Es mucho lo que deberíamos aprender de ellos. Pero la realidad y el caso de Alonso y McLaren lo certifican es que no existe ningún patrocinio seguro. Por eso mismo hizo muy bien Movistar-Telefónica cuando dijo no al patrocinio de McLaren-Honda. Por muchísimo menos dinero dan nombre al mejor equipo ciclista del mundo. Y por eso se equivocó Banco Santander cuando dijo sí a seguir en la Fórmula 1. Ahora es fácil saberlo. Hace un año no lo era tanto. Pero ese es el riesgo de los patrocinios deportivos. El problema de la Fórmula 1 es que no basta con fichar un par de buenos pilotos -o ciclistas-. Si el equipo es pésimo este año, muy probablemente será malo en la próxima temporada. No hay soluciones rápidas. Y los gurus del marketing tendrán que asumirlo. Hay riesgo en todas las apuestas. Y todos los que han invertido en el coche de McLaren-Honda se han equivocado.

El mejor deportista kazajo no es… ciclista

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Kazajistán es uno de los países más grandes del mundo. Pero muy poco conocido. En realidad, la esperpéntica película Borat fue la primera noticia que muchos habitantes de este planeta tuvieron sobre Kazajistán, aunque sería más justo decir que esta ex República Soviética siempre ha sido conocida por el petróleo y por sus ciclistas (Vinokourov y Kashechkin). Ahora debemos cambiar la frase: petróleo, el equipo ciclista Astaná… pero ya no sus ciclistas. Ahora mismo y, sin duda alguna, el mejor deportista de Kazajistán es… el boxeador Gennady Golovkin.

Este kazajo, de 33 años, es según la prestigiosa web BoxRec el segundo mejor boxeador de todos los pesos. Humildemente considero que la exhibición ante David Lemoux le coloca ya en la cima mundial, aunque BoxRec no opine lo mimo. Pero vayamos a los fríos datos sobre GGG, el mote/abreviatura por el que es conocido Golovkin.

Como amateur, pocos boxeadores han tenido una trayectoria tan impresionante: subcampeón olímpico, campeón mundial… y con 345 victorias en 350 combates. Sus cinco derrotas fueron por puntos y nunca sufrió una cuenta de protección (nunca cayó a la lona). Como profesional, es campeón del mundo y su récord resulta abrumador: 34 combates, 34 victorias y en 31 de ellas gana por KO. La última de ellas llegó ayer, ante un David Lemieux que se sintió impotente durante toda la velada.

Lo mejor de Golovkin es que es un gran pegador, pero también tiene una técnica exquisita, fruto de la escuela rusa. En su último combate, por ejemplo, ganó gracias al jab de izquierda, peleando en la larga distancia, siempre en línea… y con una defensa lenta en movimientos, pero siempre eficaz. El problema para Golovkin es que no vende. Su entrenador, Abel Sánchez, afirma que Golovkin puede estar a la altura de Ali o Floyd Mayweather Jr. La frase parece demasiado atrevida, sobre todo, porque GGG no ha entendido el componente de espectáculo que sí supieron ver los otros dos boxeadores. Ali era capaz de presentarse en casa de su rival a provocarle en la noche antes de un combate (rodeado de cámaras de televisión) y Mayweather nunca duda a la hora de pisar cualquier charco posible. GGG no entra en esos juegos. El se dedica a boxear y sólo boxear. Y lo que es peor para él: no cuenta detrás ni con el apoyo de millones de mexicanos, ni millones de estadounidenses… lo que le resta brillo a la hora de reclamar galones (y millones de euros). Ese es su gran problema. Y no hablamos de nada técnico ni deportivo. Hablamos del marketing en el que ahora cada vez más deben saber envolverse los deportistas, sobre todo, cuando hablamos de boxeo y muy especialmente si uno quiere ser una estrella en el pago por visión, que es donde de verdad hablamos de decenas de millones de euros de bolsa.

El caso Kreuziger: pocas y malas explicaciones de la UCI

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Durante los últimos años he invertido muchas horas de mi vida en defender a la Unión Ciclista Internacional tanto en privado como en público. Son muchas las decisiones que la UCI toma y es fácil criticarles… pero en muchas ocasiones se ha hecho por puro desconocimiento de la normativa y de las dificultades que implica tener que administrar justicia. Por ejemplo, cuando han frenado la inscripción de como profesional o ProTour de algún proyecto, lo sencillo es decir que por su culpa se está impidiendo a muchos corredores ejercer su profesión. Pero la realidad es que cuando se frenaba esa inscripción era porque el equipo más que un proyecto deportivo era una banda sin credibilidad económica y una estafa para los ciclistas. La UCI se mostraba inflexible pero eso en el fondo era bueno si queríamos que nuestro deporte no se convierta en lo que es ahora el fútbol: una ruina gestionada por tramposos acostumbrados a acumular millones de euros en deudas con bancos, seguridad social y Hacienda y que cuando se les exige que paguen, sólo pueden encogerse de hombros.

Por eso mismo, por esa defensa de la UCI, me siento legitimado para ahora mostrarme muy crítico con lo que ha sucedido en el caso de Roman Kreuziger. Entre unas cosas y otras, llevan dos años con el ciclista puesto en duda y con su credibilidad en juego. Dos años de tortura psicológica para un deportista. Y ahora… cuando llega el momento de ir al Tribunal de Arbitraje Deportivo y demostrar que Kreuziger es un mentiroso y un dopado -ésa ha sido su tesis hasta ayer-, dicen que no hay motivos para seguir con el procedimiento y dejan al ciclista seguir compitiendo, pero ya no libre de mancha, puesto que ellos lo han manchado durante dos años con argumentos que ahora ya no son capaces de defender.

La noticia, además, es explicada de forma escueta, lo que deja todavía más dudas sobre la profesionalidad con la que la Unión Ciclista Internacional y sus comités médicos han actuado. ¿Qué se supone que debe hacer ahora Kreuziger? Lo lógico sería acudir a los tribunales para pedir daños y perjuicios. Pero lo más normal será que intente olvidar un caso que jamás debió abrirse. Nadie es feliz enfrentándose a un entramado tan grande como la UCI y mucho menos para invertir en ellos cientos de miles de euros. Esa es otra ventaja de los grandes organismos internacionales: tienen dinero para aplastar legalmente a casi todo el mundo.

Pero la UCI no puede limitarse al comunicado de ayer. Si al final no hay argumentos para ir contra Kreuziger, sólo hay un camino correcto si queremos mantener la credibilidad del pasaporte biológico y los controles fuera de copmetición. La UCI debe comunicar inmediatamente el nombre de las personas que recomendaron -ahora se ve que equivocadamente- que Kreuziger fuera sancionado. Y esos médicos deben ser apartados de su trabajo como analistas de los controles antidopaje del pasaporte biológico, al margen de emitir una carta de recomendación para todos los organismos por las que se solicite que no vuelvan a trabajar en la lucha antidopaje. Hasta ahora estamos acostumbrados a exigir duras sanciones contra los ciclistas tramposos. Y así debe seguir siendo. Pero también llega el momento de exigir responsabilidades para los que no saben realizar su trabajo en la lucha antidopaje. Y qué menos que impedirles que sigan haciéndolo.

 

Pacquiao contra Mayweather, viva el circo

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Dice un amigo mío que escribo mucho sobre boxeo y, sin embargo, aún no he juntado ninguna línea sobre el llamado combate del siglo: Floyd Mayweather contra Manny Pacquiao. Tiene razón. Pero mi silencio viene provocado por la falta de tiempo -es buen síntoma tener tanto trabajo- y también, no lo voy a negar, por la falta de entusiasmo que me provoca el combate.

Para empezar, Mayweather y Pacquiao debieron pelear hace cinco años. Entonces sí que hubiera sido el combate del siglo. Ambos estaban en su plenitud física y hubiera sido un combate inolvidable. No lo hicieron por miedo. Así de sencillo. No le den más vueltas. El estilo de Mayweather y el estilo de Pacquiao son totalmente antagónicos y ambos veían en el otro al rival que les podía dejar en evidencia, así que se esquivaron durante los años buenos… hasta que la bolsa ha sido tan grande que les ha obligado literalmente a encerrarse en un ring.

Dicho esto, el segundo punto negativo de este combate es el circo que han montado los medios de comunicación. Se cuentan una y otra vez las mismas historias: los miles de dólares de las entradas, los 100 dólares que vale ver la pelea por television en Estados Unidos -12 euros en España-, los 23.000 dólares del protector bucal de Mayweather… Pero todo eso no aporta absolutamente nada al espectáculo del boxeo. Es sólo ruido. Efectos especiales.

¿Significa que no veré la pelea? Pues evidentemente no. El sábado (ya domingo por la mañana) estaré pegado al televisor para ver el combate entre Mayweather y Pacquiao. Pero no podré dejar de pensar que este combate debimos verlo muchos años antes. ¿Favorito? ¿Análisis técnico? Hay muchos especialistas mejores que un servidor, pero ahí va un pequeño análisis.

-Mayweather tiene 47 victorias y 0 derrotas. Pero es que además nunca ha besado la lona. Eso deja clara cuál es su gran virtud: la defensa. Estamos posiblemente ante el boxeador de mejor defensa de toda la historia del boxeo. Para ser el mejor boxeador de la historia le ha faltado pegada y voluntad de irse al ataque. Hijo y sobrino de campeones del boxeo, lleva el deporte en su ADN y tiene una agilidad y unos movimientos sencillamente inmejorables. A sus 38 años sigue entrenando como el primer día, pero le gusta revestirse de excentricidades millonarias. No hagan caso. Entrena como un loco y se cuida como nadie. Ante Pacquiao, su táctica será la misma de siempre: patinar hacia detrás, deslizarse sobre el ring, esquivar las acometidas de “Pac-Man” mientras lanza golpes en su huida. No hay nadie que huyendo sea capaz de castigar tanto a los rivales.

-Pacquiao tiene un record de 57 victorias-5 derrotas-2 nulos. El filipino es el hombre que más veces ha sido campeón del mundo en diferentes pesos. Su evolución física ha sido monstruosa y eso le coloca entre los más grandes de la historia. Su gran arma siempre ha sido la misma: la velocidad en el ataque, aunque eso le haya provocado disgustos como la derrota reciente contra Juan Manuel Márquez por KO. Se lanzó a buscar la victoria por la vía rápida y se comió una mano legendaria. Acabó en el hospital. Pacquiao, por tanto, es la cruz de la moneda que representa Mayweather. Es cierto que en los últimos años ha bajado su pegada y su explosividad. No es aquel Pacquiao al que vimos destruir a De La Hoya, por ejemplo. Parece que con los años se ha vuelto más conservador y es más consciente de sus limitaciones.

El combate, por tanto, enfrenta a dos de los 20 mejores boxeadores de todos los tiempos. Uno, muy defensivo (Mayweather). Otro, muy ofensivo (Pacquiao). ¿Quién ganará? La teoría dice que Mayweather debe ganar a los puntos. Nadie hasta ahora ha sido capaz de cazarle ni una sola vez y después de 47 noches… no puede ser casualidad. Pero si hay alguien que puede hacerlo, ése es Pacquiao. O tal vez era el Pacquiao de hace cinco años. Pronto lo sabremos.

El problema del dopaje en el deporte popular

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El famoso informe CIRC (Comisión Independiente para la Reforma del Ciclismo) viene a insinuar que hay dopaje en el ciclismo amateur y también en las marchas cicloturistas. En fin, nada que no sepamos los que vivimos de cerca el ciclismo. Pero lo cierto es que en el ciclismo no somos una excepción de nada. Como practicante del atletismo popular, no tengo reparos a la hora de decir que el dopaje también está generalizado en ciertos ambientes del atletismo. Y no estoy hablando de los profesionales. Es más, para confirmarlo sólo basta mirar lo que sucedió en la San Silvestre de Salamanca, donde un gracioso dijo que habría control antidopaje y un montón de atletas se marcharon para casa sin dar ni un solo paso en la carrera.

Este tipo de situaciones nos lleva a muchas reflexiones: ¿por qué una persona de más de 40 años, que no compite por dinero, que tiene familia y que en teoría hace deporte para sentirse bien… decide llenar su cuerpo de sustancias dopantes sólo para ser el mejor de su grupo de amigos, de su pueblo o, en el mejor de los casos, de la carrera popular o de la marcha cicloturista? No hay una explicación sencilla, pero seguramente debe venir de mano de la psiquiatría más que del deporte. Por un lado, parece existir una necesidad de reafirmarse como macho-Alfa (el líder de la manada), por otro parece que es una lucha desesperada contra el tiempo y su paso, sin olvidar el síndrome de Peter Pan, aquellos que quieren seguir siendo niños de por vida. Y así podríamos seguir hasta casi el infinito.

cuervos-y-palomasSobre esta duda también reflexiono en la novela Cuervos y Palomas. Y casos como estos son los que demuestran que el dopaje no es un problema sencillo. Cuando la gente dice que el dopaje en el deporte profesional se acaba con sanciones de por vida y multas millonarias… no dejan de ver una parte del problema: cuando el deportista se dopa después de una decisión pensada y reflexionada, después de analizar los pros y los contras. Pero hay mucha gente que se está dopando sin ningún tipo de reflexión previa. Y carreras como la Quebrantahuesos -no se puede hablar de marcha cicloturista- son un ejemplo de la locura que ha alcanzado a muchos deportistas populares que están dispuestos a poner en riesgo su salud sólo a cambio de engrandecer su ego.

A partir de ahí, ¿qué soluciones hay? Pues está la vía de admitir que la salud es un derecho y no una obligación. Y a partir de ahí y asumiendo que no hay premios… dejar que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo, puesto que además los recursos en la lucha contra el dopaje son limitados y estarían mejor centrados en exclusiva en el deporte de formación y en el deporte profesional. Es una vía radical. Pero es una opción. Luego tenemos la posibilidad del toque estético: dar un par de escarmientos con dos redadas en un par de deportes y acontecimientos multitudinarios. Como siempre, de apostar por esta vía seguro que se usa al ciclismo y al atletismo para dar el escarmiento. De eso no hay duda. Y está la tercera posibilidad: hacer controles y redadas policiales fuertes en el deporte popular invirtiendo miles de euros para concienciar a la sociedad sobre el peligro del dopaje. ¿Cuál es la mejor? Pues como siempre sucede en la vida, no hay varitas mágicas. Todas tienen ventajas e inconvenientes.