Los errores de Peter Lim: quién es el jefe?

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LIM

Peter Lim es, desde el 24 de octubre de 2014, el principal accionista del Valencia Club de Fútbol. Su llegada al fútbol español estuvo dividida, mediáticamente hablando, entre los periodistas que pensaban que podía ser un nuevo Dmitry Piterman y los que creían que Lim llegaba con una varita mágica para resolver todos los problemas del club valenciano. Como suele ocurrir en la vida, los pronósticos extremistas se equivocaron. Lim ha tenido aciertos y errores. Pero apenas un año después de su entrada, los errores empiezan a acumularse. El primero y principal de ellos resulta básico: no han identificado quién es el jefe en su negocio.

El mejor empresario valenciano es, sin duda alguna, Juan Roig. El es el dueño de Mercadona. Pero siempre recuerda a todos los que le quieren escuchar que los verdaderos jefes de su negocio son los clientes: “Sin clientes, no hay supermercado”. Para mantener una clientela fiel, Roig ha diseñado muchos procesos logísticos y empresariales, algunos acertados y otros no tanto. Pero lo cierto es que cuenta con una ventaja fundamental sobre Lim. Roig sabe quién es el jefe: el cliente.

Desde la llegada de Lim a la presidencia del Valencia se ha repetido hasta la saciedad una frase que no puede ser más equivocada: Lim es el dueño y puede hacer lo que quiera. Los periodistas e incluso los aficionados han interiorizado esa reflexión. Pero no es cierto. Veamos las cifras y comprendamos mejor el debate. Peter Lim, efectivamente, es el máximo accionista. Ha puesto 22 millones al contado para pagar la deuda. Y si todo va bien y se completa la ampliación de capital… habrá invertido un total de 200 millones de euros, es decir, más del 10% de toda su fortuna personal. Hablamos, por tanto, de cifras más que considerables en general y en particular. Pero todos esos millones no impiden que el jefe del negocio siga siendo el aficionado. ¿Por qué? Pues resulta sencillo de explicar: un club de fútbol sin seguidores… ¡está muerto como negocio!

Los fans compran los pases de socios, las entradas, los productos de marketing y consumen la televisión, por la que los clubes reciben cantidades millonarias, así como la publicidad del estadio, de las camisetas, aunque la del Valencia sigue en blanco. En definitiva, toda la rueda del negocio del fútbol está basada en la masa social. No es casualidad que los dos clubes más poderosos del fútbol español sean los que más socios tienen. Y no es casualidad que clubes como el  Getafe, sin base social detrás, no puedan aspirar ni en sus mejores años a crecer deportiva y económicamente. Por eso mismo, Lim es el dueño, puede hacer lo que quiera con el club… pero no puede vivir de espaldas a los aficionados. Siguiendo con el ejemplo de Mercadona, resulta evidente que todos los habitantes de este país tienen que entrar en un supermercado. Pueden ir al de Juan Roig o pueden ir a la competencia. Pero no sucede lo mismo con el fútbol. El fútbol no cubre ninguna necesidad básica. Las personas pueden vivir perfectamente sin pisar el estadio de fútbol, sin ver partidos por la tele, sin invertir un centenar de euros cada año en un camiseta con un coste de menos de 10… El fútbol vive de la ilusión. Y si se rompe la cadena aficionado-club… la ilusión muere. Por eso haría bien Peter Lim en empezar a preocuparse. El problema del Valencia no es que la pelotita entre o no entre. El problema es que la ola que nació a su favor con el proceso de venta… se ha roto en el espigón de las dudas que genera la gestión. Todavía tiene tiempo para recuperar la credibilidad. Pero el tiempo juega en su contra. Y también las amistades peligrosas. Pero de eso hablaremos otro día…

Esto no es la 3ª Guerra Mundial

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Después de los atentados de París, en muchos periódicos se ha hablado de la 3ª Guerra Mundial como la guerra contra la yihad. Con toda la humildad del mundo, lo que sucede ahora no puede ser la 3ª Guerra Mundial por la sencilla razón de que esa guerra ya se produjo y fue la también llamada Guerra Fría. Para entender mejor lo que está sucediendo, es bueno echar un vistazo a nuestro pasado. Es así como se puede tener la perspectiva necesaria para analizar el futuro.

La Gran Guerra (o 1ª Guerra Mundial) se desarrolla desde 1914 hasta 1918 y enfrenta a grandes ejércitos en un duelo en el que la población civil pasa mucha miseria, pero que es fundamentalmente un duelo de ejércitos y de pelea de trincheras, lejos de las catastróficas consecuencias que tendrían posteriormente los combates militares.

La 2ª Guerra Mundial cambia por completo todos los conceptos de la guerra hasta entonces conocida. Fin de las trincheras y guerra de movilidad marcada por los tanques y los aviones. Dura más años (de 1939 a 1945 si asumimos la visión europea) y, sobre todo, acaba afectando a la población civil: bombardeos indiscriminados borran por completo de la faz de la tierra numerosas ciudades. El mejor ejemplo pueden ser las dos bombas atomicas. Pero antes de esa explosión final hay millones de civiles que son asesinados sistemáticamente en función de su raza, religión… Ya no hablamos, por tanto, de un combate militar sino de una guerra global en la que todos pueden ser asesinados.

El salto en la 3ª Guerra Mundial también es grande y viene marcado por la tecnología. Es tan potente el poder de destrucción de los ejércitos de Estados Unidos y la URSS… que ya no hay posibilidad de enfrentamiento directo. En esos 40 años largos (desde 1947 hasta 1989-1991), la capacidad militar no permitiría borrar una ciudad del mapa sino permitiría borrar a toda la humanidad. A partir de esa constatación, entramos en un juego de amenazas y de enfrentamientos indirectos. Tenemos la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra de Afganistán…, sin olvidar el conflicto de los misiles de Cuba. Cada bando apoya sus títeres para debilitar al contrario, pero intentando que no estalle el conflicto directo.

La 3ª Guerra Mundial nos deja por tanto una característica que ahora volvemos a recuperar: no hay posibilidad de enfrentamiento directo entre los ejércitos porque o llevan a la destrucción total de la humanidad o llevan a la rápida victoria de uno de los contendientes, aunque hay una tercera posibilidad que es en la que nos encontramos inmersos: uno de los ejércitos se esconde en terreno montañoso (Afganistán) o selvático (Vietnam) para esquivar la superioridad numérica y aerea del rival y para forzar lo que ya inventaron los españoles en laguerra contra la Francia de Napoleón: la guerra de guerrillas.

Por eso mismo hemos entrado ahora en un nuevo conflicto armado, que podría ser denominado como 4ª Guerra Mundial y en el que hay una característica básica: no hay ejércitos enfrentados o, mejor dicho, no sólo hay ejércitos enfrentados. La guerra de guerrillas se extiende al mundo entero. Pero es que, además, ni tan siquiera pueden ser delimitados con claridad los dos bandos. La difuminación, por tanto, es total. Pero por intentar ser mínimamente coherente podríamos hablar de un bando yihadista en el que hay que incluir un intento de creación de Estado (Estado Islámico), pero también numerosos grupos terroristas con diferentes líderes, motivación y objetivos. En el otro bando, podemos citar a las potencias democráticas occidentales pero también a países árabes. Todos ellos han sido castigados en diferentes momentos y de diferentes formas por los yihadistas. Si en un bando (yihadista) no hay una excesiva coordinación, en el otro no hay ni siquiera esa voluntad de coordinación. Esta 4ª Guerra Mundial también incluye varios frentes: uno en Oriente Medio, pero otro en cada uno de los países del mundo. Por tanto, la respuesta no puede ser únicamente militar sino también policial e incluso económica. Pero para llegar a una solución hay que partir de una voluntad de colaboración en los golpeados por la yihad que por el momento no existe.

FOTO: elrobotpescador

El Mundo destapa un caso de posible corrupción en la lucha antidopaje

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El diario EL MUNDO publica hoy un artículo en su sección de Deportes en el que explica lo siguiente: “El CSD, al juzgado por los sobresueldos. Investigan los complementos de productividad en el Antidopaje desde la etapa socialista hasta 2013″.

la fotoLa historia es fácil de entender. El Tribunal de Cuentas ha estudiado la contabilidad de la Agencia responsable de la lucha contra el dopaje y ha comprobado que había notables irregularidades. Por ejemplo, convertir el complemento de productividad en un sobresueldo encubierto a los directivos, es decir, pagar por decreto a todos el máximo posible de ese complemento de productividad sin que nadie analice ni estudie si se han conseguido lo objetivos. Es más, ni siquiera había objetivos. Así que café para todos…

cuervos-y-palomasUno de los puntos en los que más insisto en mi novela, Cuervos y palomas, es precisamente en el mundo de corrupción que también existe en la lucha antidopaje y cómo el sistema necesita cazar tramposos para justificar su existencia y sus presupuestos, pero sin destruir el deporte y, sobre todo, sin destruir a determinados deportes y deportistas. El sistema necesita por tanto su dosis justa de escándalos y a ser posible que sea con deportistas extranjeros. Los de casa… es mejor cuidarlos que a la hora de la verdad, todos disfrutamos de una bonita foto con el héroe de turno.

Por desgracia… la prensa sigue demostrando que Cuervos y palomas y muchas de las tesis ahí defendidas están de plena vigencia. Y lo estarán durante muchos años.

PARA COMPRAR EL LIBRO CUERVOS Y PALOMAS: LIBROS DE RUTA

 

Una anécdota (y algo más) sobre Andorra

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Hace ya un tiempo -tal vez casi dos años- me tocó ir a Andorra para una reunión. Dejaremos a un lado el objeto de la reunión -uno de tantos proyectos que no termina de cuajar en nada- para centrarme únicamente en un detalle: el viaje. Y, sobre todo, en el momento del paso de la frontera entre Andorra y España. Para empezar, diré hacía 20 años que no pisaba Andorra, por lo que no recordaba absolutamente nada del país de los Pirineos. Para acabar, nadie me detuvo ni me dijo ni buenas tardes a la hora de introducirme en territorio andorrano, por lo que prácticamente ni me di cuenta de que había cruzado la frontera.

7880205En cambio, al salir de Andorra para volver a casa, puesto que la idea era hacer ida y vuelta en el mismo día, un amable miembro de la Guardia Civil, con un más amable todavía perro, me estaban esperando en la frontera. Ahí comenzaron unas cuantas preguntas de rigor: ¿para qué ha venido? ¿cuánto dinero lleva encima? Mi respuesta fue la obviedad más absoluta: no tengo ni idea del dinero que llevo encima. El Guardia Civil insistió: ¿Más o menos de 100.000 euros? Mi respuesta también me resultó obvia: mi duda es si más o menos de 100 euros, así que supongo que con eso le contesto, ¿no? El Guardia Civil no pareció satisfecho con la contestación y me dijo que nuestro común amigo de cuatro patas iba a darse una vueltecita por mi coche para comprobar que no había ningún fajo de billetes escondido. Me dieron ganas de decirle que si encontraba billetes en mi coche, se los regalaba al perro para pienso durante toda su vida, pero opté por el silencio, nunca suficientemente bien considerado cuando uno está frente a la autoridad competente.

La experiencia me permitió -al margen de tener un motivo más para limpiar el coche a la llegada a mi casa- disponer de unos minutos para hablar con el Guardia Civil. Le dije, con toda la sinceridad del mundo, lo que en ese momento pensaba: “Lo siento. Pero yo creía que esto del dinero negro funcionaba al revés: la gente lo traía a Andorra”. El joven Guardia Civil sonrió y me dijo: “Está claro que no andas metido en el negocio. Hasta hace unos años así era. Pero ahora el viaje es a la inversa: todos los que tienen dinero negro en Andorra buscan un método para traerlo de vuelta a España y poder ir tirando hasta que salgan de la crisis. Nadie en España tiene dinero negro que traer para aquí, pero todos quieren recuperar el que trajeron en los años del boom. Y créeme: no hay mucho, ¡hay muchísimo!”.

Evidentemente el perro confirmó que en mi coche sólo había un paquete de chicles Trident. Y me marché a casa sin más. Pero con muchas ideas de cómo funcionaba el tránsito de billetes entre España y Andorra. No mucho tiempo después hemos visto que lo de ir con los fajos de billete en el coche es una horterada propia de corruptos de baja monta. Los peces gordos tenían a los bancos haciendo ese trabajo para ellos.

Así comienza la novela Cuervos y palomas

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“El doctor Laureano Ríos abrió el congelador y sacó una bolsa de sangre”. Así comienza la novela Cuervos y palomas. ¿Quieres leer más? Es muy fácil. Te dejamos el link para que puedas acceder de forma sencilla y gratuita a las 10 primeras páginas: la advertencia previa que Joel Dicker deja en su novela en forma de consejo de un viejo escritor a un joven aspirante (nunca escribas nada que no sea ficción) y el prólogo, el arranque de este libro: la puesta en escena del doctor Laureano Ríos.

prologo quintana

Cuervos y palomas, ¿realidad o ficción?

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Los amigos que ya han empezado a leer la novela Cuervos y palomas suelen detenerse después de un par de capítulos para preguntarme si lo que estoy contando en el libro es verdad o es ficción. Lo más curioso de todo es que formulan la pregunta dubitativos, con temblor en la voz, puesto que en muchos casos su mirada inocente hacia el deporte ha quedado rota prácticamente en la primera media docena de páginas.

Para tranquilidad de todo el mundo empezaré diciendo que el argumento del libro es ficción. ¡Hablamos de una novela! Por tanto, los hechos que se cuentan son todos fruto de la imaginación de un servidor. Por ejemplo, no existe ningún atleta llamado Alexander Surkov. No existe ningún país llamado Rolvania. Y jamás ha muerto nadie de ese país y con ese nombre en Valencia y mientras disputaba un campeonato internacional de atletismo. Ese es el arranque de la novela y debe quedar claro que no responde a ningún hecho real.

A partir de ahí, no puedo negar que hay personajes y situaciones que resultarán familiares a los que conozcan bien el mundillo del deporte de elite. Y a los que no conocen el mundillo, les servirá para descubrirlo, puesto que ése es uno de los objetivos. Pero… la realidad y la ficción siempre llevan caminos paralelos y, por tanto, sin posibilidad de cruzarse. En la realidad, el periodista tiene que atar bien sus fuentes y evitar querellas. En la ficción, el límite es diferente: hay que ser verosímil. Es decir, no es necesario (tal vez tampoco es ni conveniente) que lo que cuentas sea cierto, pero tiene que ser verosímil. El lector debe creerlo. Y ése ha sido uno de los retos de la novela… porque la realidad suele superar a la ficción.

Para evitar cualquier malentendido, el libro comienza con una cita de la novela de Joel Dicker, La verdad sobre el caso de Harry Quebert. Sinceramente, la cita lo aclara mucho mejor que todas mis palabras de esta entrada del blog.

 

CITA INICIAL DE LA NOVELA

Los escritores que dicen que no se inspiran

en nadie mienten, pero hacen bien en hacerlo:

así se ahorran un montón de problemas.

El privilegio del escritor es que puede ajustar

cuentas con sus semejantes gracias a su libro.

La única regla es no citarlos directamente.

Nunca por su nombre:

es una puerta abierta a denuncias y tormentos.

Marcus, no escriba más que ficción.

El resto sólo le traerá problemas.

(Joel Dicker, La verdad sobre el caso de Harry Quebert)

Un día sin comentarios: As publica la noticia de cómo es invocado el espíritu de Juanito

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Hay días en los que un blog no debe hacer ningún comentario. Nos limitaremos a dejar un link. Y a advertir de lo que se esconde detrás de ese enlace.

VIDEO DE AS

El vídeo es una noticia de As que responde a los siguientes titulares:

Antetítulo: La afición blanca invoca a su ídolo

Titular: Invocando en la ouija el Espíritu de Juanito, el gran ídolo blanco

Subtítulo: Ayer, en El Rincón de Toñín, se vivió algo único: Tomás Roncero y Toñín lideraron una sesión de espiritismo para contactar con Juanito y saber si el Madrid remontaría

Lo dicho al principio de la noticia: hay días en los que un blog no debe hacer ningún comentario. Es más que suficiente con limitarse al relato de hechos.

El balón de oro: el fútbol convertido en deporte individual

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La gala del Balón de Oro de 2014 ha demostrado, una vez más, la evolución que algunos desean: convertir el fútbol en un deporte individual eliminando el concepto básico del propio deporte, es decir, el concepto de equipo.

Sorprende que la FIFA invierta tanto tiempo y esfuerzo en premios individuales -futbolista, entrenador, gol…-, pero el empeño no es de la FIFA. O, al menos, no es únicamente de la FIFA. Los medios de comunicación tienen su cuota de responsabilidad. Y si no… es muy sencillo de entender: ¿cuántas horas, páginas, titulares… son dedicados al balón de oro y cuántas a la Copa del Rey, por poner un ejemplo? ¡Y lo más curioso de todo es que no hay ni un solo seguidor del Real Madrid que ayer se acostara más emocionado por la victoria de Cristiano Ronaldo en el balón de oro que por la victoria el pasado año en la final de la Copa del Rey ante el FC Barcelona! Porque el fútbol, aunque nos quieran convencer de lo contrario, no es un deporte individual.

CR7Ya hemos visto que la FIFA y los medios de comunicación están empujando al fútbol a una deriva peligrosa. Pero el origen verdadero de este intento de evolución está en otro lugar: las multinacionales. Adidas y Nike patrocinan a Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Adidas y Nike quieren a sus estandartes con el balón de oro. Pero no son esas las multinacionales a las que me refiero. Tampoco el resto de los patrocinadores que Messi y Ronaldo.

La verdadera individualización del fútbol nace de dos multinacionales: una se llama Leo Messi y la otra se llama Cristiano Ronaldo. Ambas manejan sus propios contratos publicitarios que, en ocasiones, les restan tiempo de descanso para el deporte, pero nada de eso importa. Ambos firman o están filmando -puesto que tanto sirve firmar como filmar- documentales/películas para su mayor gloria personal. En definitiva, los dos han comprendido que deben convertir el deporte del fútbol en una actividad individual hasta el punto de eclipsar a sus equipos. El caso de Messi en el FC Barcelona llega a límites insospechados cuando se pone en entredicho toda la estructura del club.

Resulta curioso que algunos quieran convertir el fútbol en el ciclismo. El deporte de las dos ruedas se corre por equipos pero se gana individualmente. Es decir, Movistar o Sky corren siempre por equipos, pero para ganar necesitan que una estrella dé el do de pecho en los metros finales. El fútbol nunca ha sido así, aunque Messi y Cristiano lo deseen y quieran que los otros 10 fútbolistas, los entrenadores, los preparadores físicos, los sistemas de juego, las faltas, los penaltis y, absolutamente, todo lo demás gire a su alrededor para que sean ellos los que ganen. Sinceramente, este no es el fútbol con el que uno disfruta porque para ganar… se necesita de 11 artistas.

Y, como periodista, la pena que más me duele es que los medios de comunicación, una vez más, no comprendan que dedicando miles de horas a premios individuales no están siguiendo lo que el aficionado quiere… sino simplemente lo que interesa a dos multinacionales muy concretadas: Leo Messi SL y Cristiano Ronaldo SL.

Ni es lucha ni es antidopaje

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El caso de Ezequiel Mosquera ha salido a la luz pública pero la sentencia en su favor ya es vieja, aunque hasta ahora no había saltado a los medios de comunicación. Lo cierto es que el corredor gallego, bien aconsejado legalmente, se olvidó del Tribunal de Arbitraje Deportivo, donde el deportista casi siempre es sancionado, y recurrió a la justicia ordinaria española.

Ezequiel-MosqueraAllí desgranó todas las irregularidades de su caso y se encontró con un juzgado, la Sección Sexta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, que le da la razón en dos puntos y no analiza todos los demás, puesto que considera que ya son suficientes para anular su positivo, lo cual no quiere decir que no tenga razón en el resto. Pero la conclusión es obvia: Ezequiel Mosquera ha sido absuelto de su positivo en la Vuelta a España por los dos primeros motivos argumentados por su defensa. Es decir, dos de dos en irregularidades de la acusación.

Lo que ha sucedido viene a ratificar lo que siempre decimos: la lucha antidopaje ni es lucha ni es antidopaje. La lucha antidopaje se ha convertido en un trabajo en el que laboratorios y federaciones tienen como objetivo fundamental la creación de un modelo de negocio por el que sacar positivos, cobrar multas a los deportistas y suponer un freno a la tentación del dopaje provocando escarmientos públicos de vez en cuando. Pero en realidad ese objetivo no se basa en el respeto mínimo a las normas de la propia legislación antidopaje.

En el caso de Mosquera, por ejemplo, la sustancia -que no servía para mejorar el rendimiento deportivo- con la que dio positivo sólo estaba prohibida si se introducía con una jeringuilla y no estaba prohibida si se usaba por otro método. ¿Se demostró que se había usado por jeringuilla? No, en realidad, se obligó a Mosquera a demostrar que no se había introducido por jeringuilla. Pero es que la legalidad no es así. Debería ser al revés: tú debes demostrar tu acusación.

Al final, la historia se repite y cuando uno busca un tribunal normal… se acaba ganando el caso. Los tribunales deportivos, los laboratorios y las federaciones deben tomar nota y perseguir a todos los tramposos, por supuesto, pero sin hacer trampas como suelen hacer.

La mejor película del año: Boyhood

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Dentro del repaso del año 2014, debe haber un hueco para recordar la mejor película vista durante los últimos 12 meses. Y el título indiscutible es para Boyhood. Ahí va la crónica de este relato maravilloso…

Dejando a un lado ese peculiar paciencia de Linklater [el director] para invertir 12 años en un proyecto, vamos al fondo de la historia: es la infancia y adolescencia de un niño de padres divorciados en Estados Unidos. Y no hay nada extraordinario en el relato. El niño no un ningún cerebrito (es más, repite curso tras la separación de sus padres), el niño tampoco es un genio de los deportes… Al final, es un niño cualquiera al que no le ocurre nada extraordinario durante toda su infancia o adolescencia. Y esa es precisamente la grandeza de Linklater, quien consigue entretenernos durante casi tres horas de película haciendo algo que sólo los más grandes consiguen: borrar las barreras de cine y vida consiguiendo que la película se convierta en un pedacito de vida de un grupo de personas. (En eso hay ciertos toques a Rohmer, aunque salvando las distancias de edad y cultura entre ambos).

Boyhood_Momentos_de_una_vida-954973569-largeDurante las tres horas de película vemos al niño cambiar numerosas veces de casas, de amigos, de familias… a cuenta de los tres divorcios de su madre. Y le vemos dirigirse hacia la Universidad con esa mezcla tan propia de los americanos: tienen que madurar para irse a estudiar a miles de kilómetros de sus familias, conseguir dinero para pagarse los estudios… y cuando llegan a la Universidad siguen siendo niños más obsesionados por beber y conocer a chicas que por los estudios. Pero así es la vida misma: invertimos miles de horas en prepararnos para retos para los que no estamos preparados.

La película no es apta para todos los públicos. Si buscas explosiones, disparos, persecuciones arriesgadas, efectos especiales… no vayas a verla. Los grandes efectos especiales que usa Linklater son los de la vida misma: el paso del tiempo. Y no hay ningún efecto especial tan arrollador como ése. Ahora, si tuviste un amor infantil-juvenil al que no has vuelto a ver, si recuerdas con cariño una casa que tus padres decidieron abandonar un día sin que tu supieras muy bien por qué, si echas de menos un lugar al que ibas a veranear en la adolescencia, si un día dejaste en el camino de la adolescencia a un amigo al que añoras… en definitiva, si te interesa la vida, te interesa Linklater y su cine!

PD: El actor Ethan Hawke debería firmar un acuerdo de por vida con Richard Linklater. Nadie como Linklater sabe sacar lo mejor de este hombre que vuelve a ejercer, una vez más, de padre divorciado, buena persona e irresponsable a partes iguales.