La gran ola, una novela sobre el desencanto del siglo XXI

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Hoy volvemos a los libros. La última novela leída es La Gran Ola, un libro escrito por Daniel Ruiz García, que viene avalado por el Premio Tusquets y la colección andanzas. Para centrar el tema, diremos que es una novela sobre el desencanto del siglo XXI. La narración se centra en la vida de las diferentes personas que giran alrededor de una empresa con aspiración a multinacional (Monsalves). En ella hay vínculos familiares en la dirección al más alto nivel. Y hay numerosos elementos que pululan en los diferentes departamentos, con mención especial para el comercial. Todos ellos viven en un marco que, sin duda alguna, debe calificarse como tóxico en la realidad y dulce y educado en la formalidad.

El libro, por tanto, es ácido y muestra una visión crítica del capitalismo y también de las nuevas modas como el coaching y su aplicación en la gestión diaria de las empresas. Daniel Ruiz García hace mofa de todas estas nuevas “filosofías” que lo único que buscan -en su opinión- es la palabraría para adornar la explotación. Pero sobre todo es una visión del mundo desarraigado en el que vivimos, donde las ventas están por encima de todo lo demás. Y donde las personas y sus equilibros mentales son frágiles.

Es más, de creernos su visión, no hay una sola persona que lleve una plácida vida dentro de esa empresa: el que no necesita consumir porros, es adicto al sexo o, directamente, es un psicópata en potencia. Ese punto estrafalario le resta verosimilitud a la historia, puesto que no existe ningún contrapeso. Pero en líneas generales es una novela que se lee con facilidad y que sirve para reflexionar sobre estos tiempos modernos.

Valencia CF, ¿Sociedad Anónima o Sociedad Anónima Deportiva?

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La situación del Valencia CF ha terminado por explotar. La derrota ante el Celta de Vigo es la gota que colma el vaso de la paciencia de la afición valenciana, que en su gran mayoría atacó a Peter Lim y a la directiva actual pidiendo su marcha. Dejando a un lado muchos otros debates, es el momento de conocer de primera mano si triunfa el concepto de Sociedad Anónima o Sociedad Anónima Deportiva. Es decir,

1. Si el club, como piensa Lim, es una empresa más, es decir, una Sociedad Anónima… no hay nada que hacer. Da lo mismo que la gente grite mucho o poco. Lim seguirá su camino: fichar jóvenes y vender a cualquier que destaque para hacer caja. Y todo dirigiendo el juguete con el mano a distancia desde miles de kilómetros de por medio.

2. Si el club, como piensa la afición, es una Sociedad Anónima Deportiva, las quejas de los socios derrocarán a Lim y le obligarán antes o después a marcharse. Y tienen muchas vías de presión para forzar a la propiedad. ¿Cómo? Muy sencillo: golpeando la línea de flotación de cualquier empresa: el dinero.

Por eso mismo la clave de la situación del Valencia trasciende y mucho la típica crisis de un equipo de fútbol. Nos va a permitir conocer de primera mano si triunfa la tesis de Sociedad Anónima o de Sociedad Anónima Deportiva.

 

La mujer sin nombre

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Llegó puntual a la cita. Y empezó a mirar el reloj con desesperación. No esperó mucho. Decidió irse. Por fin iba a ser libre, pensaba. Un fuerte golpe le despertó:

-¿Dónde vas? -le preguntó sin saludar.

-Habían pasado diez minutos y como no… -balbuceó él.

-¿Diez? Te he observado. Has llegado con la hora justa y has mirado el reloj mil veces. No tenías mucho interés en la cita. ¡Reconócelo!

No contestó. Bajó la cabeza. No encontraba las palabras. Era algo que últimamente le sucedía con frecuencia. A ella no le sucedía lo mismo:

-Vamos. Ha llegado el momento.

El volvió a mirar al suelo. Pero al menos sí lanzó una pregunta:

-¿Dónde?

Ella sonrió. Era la primera vez que lo hacía. Una maldad había cruzado su mente. No quiso desvelar el secreto. La mujer sin nombre se limitó a responder:

-Es mejor que no lo sepas.

Historia de un viaje (III): El talento del Manzana Postobón

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Seguimos con la serie de entradas sobre el ciclismo colombiano y más concretamente sobre el equipo Manzana Postobón. Y lo hacemos con una pequeña adivinanza: ¿Qué tienen en común ciclistas como Nairo Quintana, Esteban Chaves, Sergio Luis Henao o incluso Rigoberto Urán? Muy sencillo: todos han pasado por las manos de Luis Fernando Saldarriaga. El dato resulta revelador de la capacidad para detectar talento de la estructura creada por Luisa Fernanda Ríos y por el staff técnico de Corporación Pedaleamos por Colombia, quienes también contaron en su plantilla con otros destacados escaladores como Darwin Atapuma o Jarlinson Pantano. Si miramos un ranking de ciclistas con potencial de Colombia, es obvio que casi un 75% de los mejores han pasado por la estructura ahora patrocinada por Manzana Postobón.

Una vez comprendido que saben captar talento, ahora hay que echar un vistazo a la plantilla de 2016, aunque primero es prudente arrancar con un comentario personal: hablando de ciclistas tan jóvenes (muchos incluso de sólo 19 años), es mejor ser cauto y no empezar a forzar comparaciones que lo único que provocan es, en el mejor de los casos, una presión añadida para el corredor y en el peor… un crecimiento del ego que impide continuar con normalidad el proceso formativo. Así que optaremos por dar sólo pinceladas y no extendernos demasiado en la capacidad atlética de un grupo realmente extraordinaria, tal vez el mejor de la historia de la Corporación Pedaleamos por Colombia.

El primero en ganar en 2016 ha sido Juan Sebastián Molano. Y atención porque no hablamos de un escalador puro sino todo lo contrario: es el sprinter del equipo. Es alto, pasa bien la media montaña y tiene sólo 22 años. Corrió en el Colombia de Claudio Corti, donde ofreció los primeros destellos. Visto su nivel… sería muy extraño que en el calendario europeo no fuera capaz de sumar más de un top5.

Entre los escaladores, Bernardo Suaza es el más experimentado, aunque hablamos de un corredor que sólo tiene 23 años. Sin embargo, ya ha ganado el Giro del Valle de Aosta. El lidera un grupo donde destacan tres “pelaos” (siguiendo la denominación colombiana para los más jóvenes): Hernán Aguirre, Wilmar Paredes y Aldemar Reyes. Sin embargo, hablamos de corredores tan jóvenes que es mejor dejarlos que hablen por sí solos cuando vengan a Europa más que arrancar con grandes presentaciones. Tampoco deberíamos olvidar a Marco Suesca, aunque en realidad habría que citar prácticamente a toda la plantilla si uno no quiere cometer injusticias.

Por cierto, la gran curiosidad del equipo de 2016 es la presencia por primera vez en la historia de un corredor no colombiano. La novedad de fichar un extranjero no lo es tanto en la tradición de Postobón, que sí firmó corredores no colombianos. Pero es un cambio claro para la Coporación, que con 4-72 o Colombia es pasión siempre limitaron su plantilla a ciclistas colombianos. En este caso el elegido ha sido Peio Goikoetxea, un vasco con buenas dotes para el sprint y para la contrarreloj y con una todavía mejor mentalidad para trabajar en favor de sus compañeros y adaptarse a un equipo del otro lado del “charco”. El debut de Peio no ha podido ser mejor: fue dos días en fuga en la Vuelta al Valle, ganó la general de la montaña, ayudó a Molano en su triunfo al sprint y no firmó una mala crono a pesar del cansancio de las escapadas. En resumen, demostró ambición y calidad!

Historia de un viaje (I): conociendo Postobón

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Durante casi una semana he vivido un viaje inolvidable: pisar Colombia y conocer de cerca el equipo Manzana Postobón, una estructura gestionada desde la Corporación Pedaleamos por Colombia. Ya son muchos años trabajando con ellos. Pero era mi primera experiencia viviendo de primera mano el día a día de Luisa Fernanda Ríos (manager) y su equipo directivo, con el expresidente Ignacio Vélez y con el actual presidente Alejandro Restrepo.

Esta primera entrada del blog no hablará mucho de deporte. Hablará de algo más importante: la plata (o dinero) para sostener el deporte. Y, sobre todo, la voluntad de invertir en juventud y proyectos vinculados a las prácticas deportivas. Eso es precisamente lo que está haciendo Postobón. Pero vayamos por partes.

En Europa es conocido el nombre de Postobón, sobre todo, entre los aficionados de cierta edad, aunque en pocos casos se llega a identificar bien qué significa y a qué se dedica la marca. Es conocida porque durante más de una década (1986-1996) patrocinaron un equipo ciclista en el que militaron, entre otros, corredores de la talla de Lucho Herrera, Álvaro Mejía, Óscar de J. Vargas, Reynel Montoya o Pablo Wilches. En gran parte de ese período lucharon contra Café de Colombia, el otro gran equipo colombiano del pelotón mundial. Y también conquistaron triunfos de prestigio: etapas en Vuelta a España o Giro de Italia, general de Dauphiné…

postobon-grupoEse pasado deportivo glorioso fue posible gracias a una potencia económica indiscutible. Postobón nació en 1904 de la mano de dos empresarios: Posada y Tobón (de ahí el nombre de Pos-Tobón). Pero en realidad fue la llegada de la familia Ardila Lule la que impulsó el mayor crecimiento de la compañía colombiana de bebidas. En 1954 crearon la famosa Manzana Postobón, una bebida gaseosa, de sabor manzana, fresca y que está a medio camino entre el zumo y la cola. No sería el último gran hito para la compañía: en el camino compraron los derechos para embotellar y comercializar bebidas tan famosas como Pepsi-Cola, 7Up, Lipton, Gatorade… así como desarrollaron un buen número de zumos e incluso leche hasta consolidar un grupo con 12.000 trabajadores directos, 35 marcas y 250 referencias.

Todos esos son datos que pueden conseguirse en internet. Pero hay una referencia personal que debo transmitir y que no aparece en internet: en Colombia resulta imposible dar un solo paso en la calle sin sentir la presencia de Postobón. Los toldos de los bares, las vallas publicitarias, los equipos de fútbol más importantes del país e incluso la mayor parte de los deportistas olímpicos colombianos… ¡Todos están apoyados por la imagen corporativa de Postobón, auténtico motor del deporte colombiano!

En el caso del ciclismo, Manzana Postobón regresó en 2015. Y lo hizo apostando, como habíamos dicho, por Corporación Pedaleamos por Colombia, una entidad sin ánimo de lucro que había nacido casi una década antes y que había contado con los patrocinios de Colombia es pasión o 4-72. En todo ese tiempo, la Corporación ha vivido momentos gloriosos. Y también grandes dificultades. Pero de todo ello hablaremos en una segunda entrada del blog. Lo único evidente es que hablamos de un equipo continental… pero con un patrocinador que no conoce ningún tipo de límite por su potencial económico y por su entusiasmo hacia el deporte en general y el ciclismo en particular.

 

Cadáveres en la playa, la novela negra del Circuito de Getxo

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Ramiro Pinilla es el autor de Cadáveres en la playa. Antes de entrar en el análisis de la historia, echemos un vistazo al escritor, quien tuvo una vida de lo más curiosa (falleció en octubre de 2014): ganó el Premio Nadal en 1960 con Las ciegas hormigas. Luego estuvo en un plano mucho más oscuro durante décadas. No se sentía feliz con los editores y buscó su propia autoedición, lo que le marginó durante años en el mundillo de las letras. Más tarde volvió a escribir en grandes editoriales hasta el fin de sus días, puesto que no hay que olvidar que Cadáveres en la playa fue escrito con ¡89 años!

Cadáveres en la playa es una novela negra. En concreto, se trata del tercer caso de Samuel Esparta, un investigador privado que tiene una librería en Getxo y que en su tiempo libre indaga en asuntos bien turbios. El caso es que para todos los que hemos ido alguna vez a Getxo y muy especialmente a ver el Circuito de Getxo (carrera profesional que se disputa el 31 de julio de cada año), esta novela resulta de lo más especial. La historia está ambientada en los últimos años del franquismo. Pero el caso investigado se remonta muchísimos más años atrás. Un muerto y cuatro posibles asesinos. Y el amor de por medio, aunque los verdaderos protagonistas son la playa de Getxo y la bajada desde la ciudad hasta la arena, escenario del crimen.

Por eso mismo podemos concluir que esta corta novela (242 páginas en la edición de bolsillo) es una novela negra curiosa para los amantes del ciclismo, puesto que resulta un escenario conocido por todos. Pero dejando a un lado la anécdota, lo cierto es que el libro se lee rápidamente aunque suena a historia demasido sencilla. En ese sentido, más que novela negra tal vez deberíamos hablar de novela detectivesca o de enigma final, donde la gracia está en averiguar cuál de los cuatro sospechosos es el verdadero asesino. Los diálogos entre Esparta y su secretaria son, sin duda alguna, los mejores de la obra. Y uno se queda con ganas de conocer más, algo que desgraciadamente ya no será posible por el fallecimiento de Pinilla.

Los errores de Peter Lim: quién es el jefe?

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LIM

Peter Lim es, desde el 24 de octubre de 2014, el principal accionista del Valencia Club de Fútbol. Su llegada al fútbol español estuvo dividida, mediáticamente hablando, entre los periodistas que pensaban que podía ser un nuevo Dmitry Piterman y los que creían que Lim llegaba con una varita mágica para resolver todos los problemas del club valenciano. Como suele ocurrir en la vida, los pronósticos extremistas se equivocaron. Lim ha tenido aciertos y errores. Pero apenas un año después de su entrada, los errores empiezan a acumularse. El primero y principal de ellos resulta básico: no han identificado quién es el jefe en su negocio.

El mejor empresario valenciano es, sin duda alguna, Juan Roig. El es el dueño de Mercadona. Pero siempre recuerda a todos los que le quieren escuchar que los verdaderos jefes de su negocio son los clientes: “Sin clientes, no hay supermercado”. Para mantener una clientela fiel, Roig ha diseñado muchos procesos logísticos y empresariales, algunos acertados y otros no tanto. Pero lo cierto es que cuenta con una ventaja fundamental sobre Lim. Roig sabe quién es el jefe: el cliente.

Desde la llegada de Lim a la presidencia del Valencia se ha repetido hasta la saciedad una frase que no puede ser más equivocada: Lim es el dueño y puede hacer lo que quiera. Los periodistas e incluso los aficionados han interiorizado esa reflexión. Pero no es cierto. Veamos las cifras y comprendamos mejor el debate. Peter Lim, efectivamente, es el máximo accionista. Ha puesto 22 millones al contado para pagar la deuda. Y si todo va bien y se completa la ampliación de capital… habrá invertido un total de 200 millones de euros, es decir, más del 10% de toda su fortuna personal. Hablamos, por tanto, de cifras más que considerables en general y en particular. Pero todos esos millones no impiden que el jefe del negocio siga siendo el aficionado. ¿Por qué? Pues resulta sencillo de explicar: un club de fútbol sin seguidores… ¡está muerto como negocio!

Los fans compran los pases de socios, las entradas, los productos de marketing y consumen la televisión, por la que los clubes reciben cantidades millonarias, así como la publicidad del estadio, de las camisetas, aunque la del Valencia sigue en blanco. En definitiva, toda la rueda del negocio del fútbol está basada en la masa social. No es casualidad que los dos clubes más poderosos del fútbol español sean los que más socios tienen. Y no es casualidad que clubes como el  Getafe, sin base social detrás, no puedan aspirar ni en sus mejores años a crecer deportiva y económicamente. Por eso mismo, Lim es el dueño, puede hacer lo que quiera con el club… pero no puede vivir de espaldas a los aficionados. Siguiendo con el ejemplo de Mercadona, resulta evidente que todos los habitantes de este país tienen que entrar en un supermercado. Pueden ir al de Juan Roig o pueden ir a la competencia. Pero no sucede lo mismo con el fútbol. El fútbol no cubre ninguna necesidad básica. Las personas pueden vivir perfectamente sin pisar el estadio de fútbol, sin ver partidos por la tele, sin invertir un centenar de euros cada año en un camiseta con un coste de menos de 10… El fútbol vive de la ilusión. Y si se rompe la cadena aficionado-club… la ilusión muere. Por eso haría bien Peter Lim en empezar a preocuparse. El problema del Valencia no es que la pelotita entre o no entre. El problema es que la ola que nació a su favor con el proceso de venta… se ha roto en el espigón de las dudas que genera la gestión. Todavía tiene tiempo para recuperar la credibilidad. Pero el tiempo juega en su contra. Y también las amistades peligrosas. Pero de eso hablaremos otro día…

Esto no es la 3ª Guerra Mundial

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Después de los atentados de París, en muchos periódicos se ha hablado de la 3ª Guerra Mundial como la guerra contra la yihad. Con toda la humildad del mundo, lo que sucede ahora no puede ser la 3ª Guerra Mundial por la sencilla razón de que esa guerra ya se produjo y fue la también llamada Guerra Fría. Para entender mejor lo que está sucediendo, es bueno echar un vistazo a nuestro pasado. Es así como se puede tener la perspectiva necesaria para analizar el futuro.

La Gran Guerra (o 1ª Guerra Mundial) se desarrolla desde 1914 hasta 1918 y enfrenta a grandes ejércitos en un duelo en el que la población civil pasa mucha miseria, pero que es fundamentalmente un duelo de ejércitos y de pelea de trincheras, lejos de las catastróficas consecuencias que tendrían posteriormente los combates militares.

La 2ª Guerra Mundial cambia por completo todos los conceptos de la guerra hasta entonces conocida. Fin de las trincheras y guerra de movilidad marcada por los tanques y los aviones. Dura más años (de 1939 a 1945 si asumimos la visión europea) y, sobre todo, acaba afectando a la población civil: bombardeos indiscriminados borran por completo de la faz de la tierra numerosas ciudades. El mejor ejemplo pueden ser las dos bombas atomicas. Pero antes de esa explosión final hay millones de civiles que son asesinados sistemáticamente en función de su raza, religión… Ya no hablamos, por tanto, de un combate militar sino de una guerra global en la que todos pueden ser asesinados.

El salto en la 3ª Guerra Mundial también es grande y viene marcado por la tecnología. Es tan potente el poder de destrucción de los ejércitos de Estados Unidos y la URSS… que ya no hay posibilidad de enfrentamiento directo. En esos 40 años largos (desde 1947 hasta 1989-1991), la capacidad militar no permitiría borrar una ciudad del mapa sino permitiría borrar a toda la humanidad. A partir de esa constatación, entramos en un juego de amenazas y de enfrentamientos indirectos. Tenemos la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra de Afganistán…, sin olvidar el conflicto de los misiles de Cuba. Cada bando apoya sus títeres para debilitar al contrario, pero intentando que no estalle el conflicto directo.

La 3ª Guerra Mundial nos deja por tanto una característica que ahora volvemos a recuperar: no hay posibilidad de enfrentamiento directo entre los ejércitos porque o llevan a la destrucción total de la humanidad o llevan a la rápida victoria de uno de los contendientes, aunque hay una tercera posibilidad que es en la que nos encontramos inmersos: uno de los ejércitos se esconde en terreno montañoso (Afganistán) o selvático (Vietnam) para esquivar la superioridad numérica y aerea del rival y para forzar lo que ya inventaron los españoles en laguerra contra la Francia de Napoleón: la guerra de guerrillas.

Por eso mismo hemos entrado ahora en un nuevo conflicto armado, que podría ser denominado como 4ª Guerra Mundial y en el que hay una característica básica: no hay ejércitos enfrentados o, mejor dicho, no sólo hay ejércitos enfrentados. La guerra de guerrillas se extiende al mundo entero. Pero es que, además, ni tan siquiera pueden ser delimitados con claridad los dos bandos. La difuminación, por tanto, es total. Pero por intentar ser mínimamente coherente podríamos hablar de un bando yihadista en el que hay que incluir un intento de creación de Estado (Estado Islámico), pero también numerosos grupos terroristas con diferentes líderes, motivación y objetivos. En el otro bando, podemos citar a las potencias democráticas occidentales pero también a países árabes. Todos ellos han sido castigados en diferentes momentos y de diferentes formas por los yihadistas. Si en un bando (yihadista) no hay una excesiva coordinación, en el otro no hay ni siquiera esa voluntad de coordinación. Esta 4ª Guerra Mundial también incluye varios frentes: uno en Oriente Medio, pero otro en cada uno de los países del mundo. Por tanto, la respuesta no puede ser únicamente militar sino también policial e incluso económica. Pero para llegar a una solución hay que partir de una voluntad de colaboración en los golpeados por la yihad que por el momento no existe.

FOTO: elrobotpescador

El Mundo destapa un caso de posible corrupción en la lucha antidopaje

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El diario EL MUNDO publica hoy un artículo en su sección de Deportes en el que explica lo siguiente: “El CSD, al juzgado por los sobresueldos. Investigan los complementos de productividad en el Antidopaje desde la etapa socialista hasta 2013″.

la fotoLa historia es fácil de entender. El Tribunal de Cuentas ha estudiado la contabilidad de la Agencia responsable de la lucha contra el dopaje y ha comprobado que había notables irregularidades. Por ejemplo, convertir el complemento de productividad en un sobresueldo encubierto a los directivos, es decir, pagar por decreto a todos el máximo posible de ese complemento de productividad sin que nadie analice ni estudie si se han conseguido lo objetivos. Es más, ni siquiera había objetivos. Así que café para todos…

cuervos-y-palomasUno de los puntos en los que más insisto en mi novela, Cuervos y palomas, es precisamente en el mundo de corrupción que también existe en la lucha antidopaje y cómo el sistema necesita cazar tramposos para justificar su existencia y sus presupuestos, pero sin destruir el deporte y, sobre todo, sin destruir a determinados deportes y deportistas. El sistema necesita por tanto su dosis justa de escándalos y a ser posible que sea con deportistas extranjeros. Los de casa… es mejor cuidarlos que a la hora de la verdad, todos disfrutamos de una bonita foto con el héroe de turno.

Por desgracia… la prensa sigue demostrando que Cuervos y palomas y muchas de las tesis ahí defendidas están de plena vigencia. Y lo estarán durante muchos años.

PARA COMPRAR EL LIBRO CUERVOS Y PALOMAS: LIBROS DE RUTA

 

Una anécdota (y algo más) sobre Andorra

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Hace ya un tiempo -tal vez casi dos años- me tocó ir a Andorra para una reunión. Dejaremos a un lado el objeto de la reunión -uno de tantos proyectos que no termina de cuajar en nada- para centrarme únicamente en un detalle: el viaje. Y, sobre todo, en el momento del paso de la frontera entre Andorra y España. Para empezar, diré hacía 20 años que no pisaba Andorra, por lo que no recordaba absolutamente nada del país de los Pirineos. Para acabar, nadie me detuvo ni me dijo ni buenas tardes a la hora de introducirme en territorio andorrano, por lo que prácticamente ni me di cuenta de que había cruzado la frontera.

7880205En cambio, al salir de Andorra para volver a casa, puesto que la idea era hacer ida y vuelta en el mismo día, un amable miembro de la Guardia Civil, con un más amable todavía perro, me estaban esperando en la frontera. Ahí comenzaron unas cuantas preguntas de rigor: ¿para qué ha venido? ¿cuánto dinero lleva encima? Mi respuesta fue la obviedad más absoluta: no tengo ni idea del dinero que llevo encima. El Guardia Civil insistió: ¿Más o menos de 100.000 euros? Mi respuesta también me resultó obvia: mi duda es si más o menos de 100 euros, así que supongo que con eso le contesto, ¿no? El Guardia Civil no pareció satisfecho con la contestación y me dijo que nuestro común amigo de cuatro patas iba a darse una vueltecita por mi coche para comprobar que no había ningún fajo de billetes escondido. Me dieron ganas de decirle que si encontraba billetes en mi coche, se los regalaba al perro para pienso durante toda su vida, pero opté por el silencio, nunca suficientemente bien considerado cuando uno está frente a la autoridad competente.

La experiencia me permitió -al margen de tener un motivo más para limpiar el coche a la llegada a mi casa- disponer de unos minutos para hablar con el Guardia Civil. Le dije, con toda la sinceridad del mundo, lo que en ese momento pensaba: “Lo siento. Pero yo creía que esto del dinero negro funcionaba al revés: la gente lo traía a Andorra”. El joven Guardia Civil sonrió y me dijo: “Está claro que no andas metido en el negocio. Hasta hace unos años así era. Pero ahora el viaje es a la inversa: todos los que tienen dinero negro en Andorra buscan un método para traerlo de vuelta a España y poder ir tirando hasta que salgan de la crisis. Nadie en España tiene dinero negro que traer para aquí, pero todos quieren recuperar el que trajeron en los años del boom. Y créeme: no hay mucho, ¡hay muchísimo!”.

Evidentemente el perro confirmó que en mi coche sólo había un paquete de chicles Trident. Y me marché a casa sin más. Pero con muchas ideas de cómo funcionaba el tránsito de billetes entre España y Andorra. No mucho tiempo después hemos visto que lo de ir con los fajos de billete en el coche es una horterada propia de corruptos de baja monta. Los peces gordos tenían a los bancos haciendo ese trabajo para ellos.