La Volta a Catalunya y su guiño a Colombia y a Nairo Quintana

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NAIRO

La Volta a Catalunya anunció ayer los siete equipos profesionales invitados a la carrera en su edición de 2017: Caja Rural, Soul, CCC, Cofidis, Wanty, Roompot y Manzana Postobón. La invitación a Manzana Postobón es el premio a un equipo debutante en la categoría profesional y, por tanto, un riesgo para los organizadores. Pero un riesgo limitado, puesto que Postobón lleva una trayectoria muy larga en el ciclismo de la mano de otros patrocinadores (4-72, Colombia es pasión…). Y, además, la invitación esconde también un premio a una labor de cantera con los mejores talentos colombianos, un trabajo que sirvió de espaldarazo para el mismísimo Nairo Quintana. Para contar la historia, hay que echar la vista atrás.

En 2009, un jovencísimo Nairo Quintana hacía su primera aparición en Europa y lograba resultados destacables: ¡7º en la Subida a Urkiola con sólo 19 años! En 2010, ya en la estructura de lo que ahora es Manzana Postobon, llegó la victoria en la general final del Tour de L’Avenir/Porvenir de Nairo Quintana. Pero esos buenos resultados debían ser refrendados en la elite mundial. Y eso ocurrió en 2011, cuando el equipo colombiano pasó a profesionales y, por fin, pudo disputar algunas de las mejores carreras del calendario internacional.

Esa temporada 2011 los ciclistas del equipo Colombia es pasión-Café de Colombia recibieron una única invitación de carreras WorldTour: la Volta a Catalunya. Y no fallaron en el reto. Nairo Quintana anduvo todo el día filtrado en fugas y consiguió llevarse el maillot de la general final de la montaña, un triunfo que significó el primer podio de Nairo en una competición WorldTour. Desde entonces, el crecimiento de Nairo Quintana ha sido imparable, pero para la historia siempre quedará ese dato: el primer podio de Nairo en el WorldTour fue el de la Volta.

Ahora, años después, el mismo equipo vuelve a la categoría profesional de la mano de un gran sponsor como es Manzana Postobón. Y los organizadores de la Volta a Catalunya no han dudado a la hora de invitarles. Buen gesto hacia el ciclismo colombiano y hacia el equipo que llevó en 2011 a un jovencísimo Nairo Quintana a las carreteras catalanas, territorio de la primera de sus muchas actuaciones brillantísimas.

FOTO: ELESPECTADOR.COM

Von Schirach se adentra en la novela con Tabú

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TABU

El abogado Ferdinand Von Schirach es famoso casi desde su nacimiento por ser nieto de uno de los principales líderes de los nazis (el jefe de las juventudes hitlerianas). Luego, fue famoso por ser un abogado penalista realmente competente. Pero Ferdinand ha conseguido fama mundial gracias a la literatura y a dos libros de relatos cortos en los que analiza algunos de los casos que han pasado por sus manos: Culpa y Crímenes. En su día ya hablamos de ello e incluso lo destacamos como el mejor libro del año.

Ahora entra en la novela. Ya lo había hecho con El Caso Collini (no la he leído). Ahora lo hace con Tabú. Este es un libro corto, con menos de 200 páginas. Un solo caso. Pero un caso impactante porque Von Schirach entiende la literatura como un oficio basado en golpear al lector. Usa la frase corta. Sin adjetivos. Directo al grano. Y siempre con fuerza. Un buen ejemplo es una de las reflexiones que hace el protagonista: “¿La culpa? La culpa es el ser humano”.

Así es Von Schirach y su literatura. En Tabú centra la historia en un personaje extraño, un pintor que desde el primer momento da muestras de ser inestable psicológicamente y que acaba implicado en el asesinato (y desaparición) de una mujer. El estudio de su vida y del juicio es una concatenación de sorpresas que no puede dejar indiferente a nadie. La conclusión es obvia: libro recomendable, aunque un punto inferior al de sus relatos breves, así que mantenemos como prioridad los imprescindibles volúmenes de Culpa y Crímenes.

Valencia CF, ¿Sociedad Anónima o Sociedad Anónima Deportiva?

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La situación del Valencia CF ha terminado por explotar. La derrota ante el Celta de Vigo es la gota que colma el vaso de la paciencia de la afición valenciana, que en su gran mayoría atacó a Peter Lim y a la directiva actual pidiendo su marcha. Dejando a un lado muchos otros debates, es el momento de conocer de primera mano si triunfa el concepto de Sociedad Anónima o Sociedad Anónima Deportiva. Es decir,

1. Si el club, como piensa Lim, es una empresa más, es decir, una Sociedad Anónima… no hay nada que hacer. Da lo mismo que la gente grite mucho o poco. Lim seguirá su camino: fichar jóvenes y vender a cualquier que destaque para hacer caja. Y todo dirigiendo el juguete con el mano a distancia desde miles de kilómetros de por medio.

2. Si el club, como piensa la afición, es una Sociedad Anónima Deportiva, las quejas de los socios derrocarán a Lim y le obligarán antes o después a marcharse. Y tienen muchas vías de presión para forzar a la propiedad. ¿Cómo? Muy sencillo: golpeando la línea de flotación de cualquier empresa: el dinero.

Por eso mismo la clave de la situación del Valencia trasciende y mucho la típica crisis de un equipo de fútbol. Nos va a permitir conocer de primera mano si triunfa la tesis de Sociedad Anónima o de Sociedad Anónima Deportiva.

 

Patria de Fernando Aramburu, la mejor novela de 2016

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patria

El escritor Fernando Aramburu ha escrito una novela titulada Patria. No me apetece entrar en los detalles del libro, puesto que considero que lo mejor para apreciar la obra es no saber nada, absolutamente nada. Y, evidentemente, quiero recomendar la lectura. Para resumirlo y ser contundente, creo que el titular es claro: Patria es la mejor novela española de 2016.

Si eso no es suficiente, darmos algunas pinceladas. La novela habla de un tema básico en la vida: el perdón. Y se ambienta en Euskadi, justo después del anuncio de la tregua definitiva de ETA. A partir de ese momento histórico, el libro avanza y retrocede numerosas veces desde un punto de vista cronológico. Pero también amplía el fresco con un universo de nueve personajes diferentes a través de los que intenta ofrecer un abanico de actitudes y respuestas ante un mismo problema pasado (violencia), presente (perdón) y futuro (cómo rehacer la vida). Estoy seguro de que algunos dirán que la visión de Aramburu es subjetivo y no refleja la realidad de lo ocurrido, de lo que ocurre ni de lo que ocurrirá. Toda novela es subjetiva. Si a alguien no le gusta, lo tiene fácil: puede sentarse ante un ordenador y escribir 650 páginas de prosa prodigiosa (trufada de estilo indirecto libre). Es fácil decirlo. No será fácil hacerlo.

Así que la recomendación es clara. Además, como regalo de Papa Noel o Reyes Magos… es perfecto. Ahí queda dicho.

Lay Hoon, las ratas y los científicos

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Todas las semanas vemos un titular parecido: los científicos de la Universidad X consiguen una vacuna contra el SIDA que funciona en ratas del laboratorio. A veces hay que sustituir la Universidad X por la Universidad Y o por la Z. Y en esas ocasiones sustituiremos la vacuna contra el SIDA por una nueva terapia contra el cáncer o contra la diabetes. Sin embargo, pocas veces -por no decir ninguna- vemos el titular que todos esperamos: los científicos descubren la curación total del SIDA, el cáncer o la diabetes en seres humanos. ¿Por qué? Pues porque como decía un buen amigo mío… una vez has conseguido curar la enfermedad en ratas de laboratorio, tienes dos soluciones: conseguir que esa medicina funcione en los seres humanos o convertir a los seres humanos en ratas, que en ocasiones es mucho más fácil que lo primero.

¿Y qué pinta Lay Hoon en todo esto? Es muy sencillo de explicar: para el que no lo sepa, este mujer es la presidenta del Valencia Club de Fútbol. Y ayer ofreció una rueda de prensa en la que regaló los titulares habituales: pedimos disculpas, sabemos que hemos cometido errores, tenemos una visión a largo plazo, es el momento de la unidad, los futbolistas tienen que dar más, no es un problema de dinero, el Fair Play nos impide fichar mejor… En el fondo, nada que no hayamos leído en el pasado. Por eso mismo es el momento de recordar la historia de las ratas y los científicos que por el momento sólo descubren avances con los roedores de laboratorio. Si lo pensamos bien, lo que existe ahora mismo es un conflicto entre una visión de gestionar el club, la de los propietarios, y una visión totalmente opuesta de cómo el club debería ser gestionado, la de los socios/aficionados.

Lay Hoon nos promete cambios a corto, medio y largo plazo. Pero la realidad es que ellos tienen, como todos los empresarios asiáticos, un punto de vista que no suele encajar con las prisas y la inmediatez de los occidentales. Por eso mismo… tenemos dos opciones: o Lay Hoon y Peter Lim se adaptan a los modos españoles de gestión, vienen a Valencia, dan la cara y comienzan a trabajar en las medidas urgentes… o consiguen que los aficionados del Valencia se conviertan todos en aficionados asiáticos, tranquilos, pacíficos, coherentes y con paciencia para esperar décadas hasta que el proyecto cuaje desde el punto de vista deportivo, económico o social. O dicho en otras palabras: o conseguimos que las medicinas que ya funcionan en las ratas sirvan para los hombres. O convertimos a los hombres en ratas. Lay Hoon parece que tiene clara su decisión: los aficionados del Valencia deben pasar a ser aficionados asiáticos, puesto que ella tiene claro que es Peter Lim y que, por tanto, el gran jefe jamás vendrá a Valencia y, mucho menos, por petición popular. Y en eso están: tratando de convertir aficionados latinos en asiáticos… o en desaparecidos. Sólo hay que ver cómo sigue cayendo en picado la asistencia al estadio. Bueno, algo en común tenemos: tanto allí como aquí nos gusta el arroz. Pero el fútbol, lo que se dice el fútbol, no lo vemos igual.

¿Y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF? (I)

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El Valencia CF está viviendo una situación límite en el ámbito deportivo, social y económico. Ahora mismo ocupa la 17ª posición y se salvaría del descenso sólo por el gol average y no por los puntos. La afición, uno de los grandes patrimonios del club, dio la espalda al equipo en el último partido en casa: fueron pocos (menos de media entrada) y acabaron discutiendo entre ellos, con la Curva Nord por un lado y el resto del estadio por el otro. Económicamente, la situación tampoco es buena después de un carrusel de compras y ventas en las que el Valencia de Peter Lim ha invertido 170 millones y ha recogido ¡176 millones! La plantilla, de todos modos, es muy cara en su coste salarial y muy floja en su potencial deportivo. Son pocos los futbolistas a los que se les podría sacar partido (tal vez los centrales, Parejo y Cancelo). Además, Lim da muestras más que evidentes de que el tiempo de poner dinero se ha acabado y desde este verano sólo está interesado en recaudar. En resumidas cuentas, hablamos de crisis deportiva, social y económica. Y lo más extraño de todo… es que nadie da la cara, nadie defiende la gestión, nadie habla de la planificación del futuro… Todo eso hace que el aficionado medio pierda la ilusión y no entienda nada de lo que está ocurriendo. Pero… ¿y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF?

Lo primero que uno debe destacar es el signo de interrogación en la frase del titular. No afirmo que el famoso representante de futbolistas sea el verdadero presidente del Valencia CF. No tengo pruebas para ello. Y, por tanto, jamás podría hacerlo. Pero si es bueno que especulemos teóricamente con todas las posibilidades. Y ésa es una de ellas. En ese mismo sentido, ahí va otra pregunta, que es previa al análisis posterior de Mendes y su influencia en el Valencia CF: ¿para qué ha comprado Peter Lim el Valencia CF? Un empresario no tiene miles de motivos para comprar un club de fútbol. En realidad, son muy pocos y no siempre son motivos excluyentes, puesto que la vida difícilmente es unidireccional:

1. EGO. Es posible que después de muchos años ganando dinero, una persona quiera conseguir notoriedad pública y use un club de fútbol como trampolín de sus aspiraciones sociales, mediáticas o incluso políticas. Ahí están los casos de Bernard Tapie o Jesús Gil en Marsella y Atlético de Madrid. Peter Lim difícilmente puede encajar en este grupo, puesto que apenas se deja ver, no concede nunca entrevistas… y muy poco partido ha sacado de su condición de propietario del Valencia CF, incluso cuando los resultados eran buenos.

2. ESPECULACIÓN INMOBILIARIA/ECONÓMICA FUERA DEL FÚTBOL. Algunos clubes son comprados para tener línea directa con los políticos y conseguir negocios rentables fuera del fútbol. En España el caso más famoso es, sin duda alguna, el del Málaga, club comprado con una segunda intención -la creación de un club náutico- y en el que se invirtió mucho dinero hasta que el proyecto inmobiliaria fue descartado. Ese día se cerró el grifo. Tampoco Lim parece encajar en ese grupo puesto que en sus años como propietario no ha tenido interés alguno en acabar las obras del nuevo campo y derribar el viejo para empezar con la construcción de las torres en el solar de Mestalla. Su pasión por proyectos inmobiliarios es nula. Tal vez sea porque el sector todavía no está recuperado del todo, pero la realidad es que hemos visto una ausencia total de movimientos en este sector.

3. ALTRUISMO/JUGUETE/PASIÓN POR EL FÚTBOL. También hay clubes que son comprados como simples juguetes y en los que se mezcla cierto altruismo con la pasión de llevar a la vida real las sensaciones de estar manejando un video-juego. Un ejemplo claro podría ser el del Chelsea, donde su millonario dueño, Román Abramóvich, ha invertido cientos de millones de euros. Pero Lim tampoco encaja en ese perfil. Para empezar, ha invertido en el Valencia un 20% de su patrimonio, así que hablamos de un hobbie demasiado caro. Y, además, tampoco visita la ciudad y no contempla los partidos desde el palco ni se presenta para decirle al entrenador quién debería jugar y quién no, modelo típico en el presidente-fanático.

Como vemos, Peter Lim no encaja fácilmente en ninguna de las clasificaciones más tópicas. Tampoco podemos decir que sea Dmitry Piterman de la vida, gente que se dedica a comprar equipos e imponer normas estúpidas generando polémica pero también deuda y viviendo muy bien del club. Nadie puede imaginar a Lim metiendo como gasto de empresa su teléfono o comprando varios coches a nombre del club para su uso particular. Eso también es inviable. Además, debemos recordar que ha invertido el 20% de su fortuna en el Valencia CF. Es una cantidad, por tanto, muy seria y que necesita ser rentabilizada de alguna fórmula. La conclusión es que Peter Lim está en el fútbol por un cuarto motivo. Y estamos abiertos a escuchar todas las opiniones. Pero nuestra hipótesis es la siguiente:

4. HACER DINERO A TRAVÉS DEL FÚTBOL. El modelo de gestión -si es que se puede hablar de modelo y de gestión- que nos han enseñado hasta ahora Lim apunta a la posibilidad de que el Valencia CF responda a una única intención: hacer dinero a través del fútbol. Para ello, un presidente tiene muchas opciones, pero casi todas ellas complicadas puesto que no hay que olvidar que el fúbol suele ser deficitario. Peter Lim puede intentar ganar dinero con las siguientes fórmulas:

A) Crear un equipo muy fuerte deportivamente, que permita cambiar de estadio, llenar el nuevo campo, generar numerosos ingresos por televisión y por patrocinadores, construir hoteles en los alrededores del campo, restaurantes, cafeterías… En cierta manera, es el esquema del Sevilla, club que se ve obligado a vender año tras año a sus mejores futbolistas, pero que no por ello está dejando de crecer en su masa de aficionados, en los ingresos televisivos, en los patrocinios… El Atlético de Madrid de los últimos años sería otro ejemplo. Evidentemente, si Lim consiguiera implantar ese modelo, podría ir generando beneficios en el corto plazo, pero sobre todo podría consolidar un Valencia apetecible para cualquier gran inversor y vender el club por muchísimo más de lo que costó en su día, tal y como ha hecho el Atlético de Madrid con el 20% a Wanda. No es el modelo Lim. Hemos escuchado ya más de una vez que no es posible encontrar patrocinadores y que si el club no juega Champions League, los dueños-propietarios no van a invertir nada y ajustarán los gastos a los ingresos, lo que a su vez significa entrar en un círculo infernal: menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el corto plazo significan menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el largo plazo.

B) Club como Fondo de Inversión de futbolistas. Otro modelo de negocio que puede ser rentable es el de crear un club como pantalla de un fondo de inversión de futbolistas. Ahora que hay muchas restricciones legales y económicas a que los fondos de inversión sean dueños de futbolistas, la mejor fórmula para esquivar esas trabas es directamente crear un club entero y convertirlo en un gigantesco fondo de inversión. Este modelo requiere de varios puntos básicos para que funcione:

1. Son necesarias muchas ventas y compras para generar comisiones y negocio en el corto plazo. Es una fórmula sencilla y limpia de ganar el 5%-10% de todas las compras y el 5%-10% de todas las ventas incluso aunque el dinero conseguido en ventas y el dinero invertido en compras quede equilibrado.

2. Es necesario que el entrenador entienda que el criterio económico del fondo de inversión está por encima del criterio deportivo. Por eso hay futbolistas a los que será necesario alinear siempre y otros que es mejor vender. Y por eso evidentemente el entrenador debe asumir cuál es su función: dar lustre a los futbolistas en los que el fondo de inversión tiene más dinero invertido.

3. El club, además, tiene que servir como trampolín para jóvenes promesas, que es el grupo donde más beneficio puede haber. El mayor número posible de futbolistas debe venir de la misma “ganadería”, puesto que esto significa que otro 5-10% de los salarios de la plantilla es recuperado anualmente.

Podríamos seguir con más ejemplos de lo que significa un fondo de inversión de futbolistas controlando un club. Pero la verdad es que escribiendo y leyendo estos puntos, es difícil pensar que el Valencia CF no esté cumpliendo muchas de estas características. Pero… la pregunta final siempre es la misma: ¿dónde está el verdadero beneficio para Peter Lim? O dicho de otro modo: ¿es Peter Lim el único que gestiona el Valencia? Eso necesitará de un desarrollo posterior. De todos modos, estamos abiertos a sugerencias y aportaciones de la sufrida hinchada valencianista.  

El libro de los Baltimore, la decepción de Decker

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El joven escritor suizo Joel Dicker se hizo mundialmente famoso en 2013 gracias a un libro del que ya hablamos aquí: La verdad sobre el caso Harry Quebert. Ahora llega la segunda parte de esa novela: “El libro de los Baltimore”. En realidad, llegó hace unos meses, pero sólo lo he leído hace un par de semanas.

Sobre la novela, empezaremos diciendo que son casi 500 páginas. Y también que no está al nivel de la primera de las novelas. Ni mucho menos. Pero vayamos con los detalles de la crítica literaria.

1) La verdad sobre el caso Harry Quebert era una novela negra, un thriller emocionante que enganchaba desde el principio hasta el final. El libro de los Baltimore, en cambio, es una saga familiar, la historia de un drama macerado en incomprensiones, silencios culpables y secretos no desvelados.

2) La historia repite a muchos de los personajes, especialmente, al protagonista: Marcus Goldman. Pero no iguala la emoción de la primera y, además, se vuelve reiterativa en muchas de sus tesis, por ejemplo, en la idea de garantizar las diferencias entre las dos ramas de las familias: los Baltimore y los Montclair. Dicho con otras palabras, sería mucho mejor novela… con 200 páginas menos.

3) La novela incluye giros finales emocionantes, que son muy propios de la marca Dicker. Está bien trabajado.

El resumen es muy sencillo: si no conoces al autor, busca una librería y compra La verdad sobre el caso Harry Quebert. Lo vas a disfrutar. Si eres muy fan de Marcus Goldman, puedes comprar El libro de los Baltimore. Te va a gustar, aunque no te enamorará como la primera.

La séptima función del lenguaje, un libro con mil caras

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Laurent Binet es un joven escritor francés que con sólo dos novelas ha acaparado muchos titulares y elogios. Su primera novela llevaba por título HHhH. La segunda y de la que vamos a hablar ahora es La séptima función del lenguaje. La obra tiene mil caras, pero comenzamos por decir que no es un libro que vayamos a aconsejar. Y no es que esté mal escrito, o mal diseñado o mal ejecutado. Todo lo contrario. Pero es una novela de una lectura nada fácil.

Para empezar, el libro mezcla realidad y ficción. Arranca con la muerte del crítico literario Roland Barthes tras sufrir un atropello (hecho cierto). Y coloca en las páginas a muchísimos intelectuales franceses y mundiales, con mención especial (y homenaje) a Umberto Eco. A partir de ahí, un policía y un ayudante se encargan de la investigación policial del caso. Y se entiende que comienza la ficción. Pero los límites nunca quedan definidos, característica propia de Binet y de su visión de la novela, pero que obliga al lector a replantearse constantemente si está leyendo un ensayo o una obra de ficción.

El segundo problema de la novela es que está focalizado en Francia. Las referencias a los políticos franceses de los años 80 son constantes. Y también a los intelectuales. Y el lector medio español perderá gran parte de la información. Aquí recordamos a François Miterrand, pero nos perdemos cuando bajamos al segundo y tercer nivel de políticos que hace más de dos décadas que no forman parte del día a día de Francia.

La tercera barrera es la temática de la obra: las funciones del lenguaje. Es un tema técnico y no muy apasionante, lo que provoca más de una desconexión.

Dicho todo esto, aquellos lectores interesados en Francia, en las funciones del lenguaje y en obras que mezclan ficción y realidad, considerarán el libro de Binet una auténtica obra de arte. ¡No es mi caso!

Retirarse a los 40. Sé emprendedor

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El libro de hoy tiene un título que puede llevar a la confusión: “Retirarse a los 40. Sé emprendedor”. Dejando a un lado que el libro ha llegado a mis manos de forma más que curiosa -ganado en una rifa benéfica-, lo cierto es que se lee rápido (una tarde) y deja dos o tres ideas interesantes, a pesar de haber sido escrito en 2008, justo en el final de la burbuja inmobiliaria que afectó a este país.

Óscar Sánchez es el autor y su tesis es sencilla: los 40 años son la edad perfecta por madurez y por experiencia laboral para plantearse un cambio radical en la vida y, si se puede, para intentar arrancar con un proyecto empresarial propio. Óscar Sánchez también insiste de forma machacona en una tesis: el proyecto 3.000. Es decir, cualquier familia debe marcarse como objetivo ganar 3.000 euros al mes y no tener deudas. Ya sé, sonará utópico. Pero Óscar añade consejos prácticos como olvidarse de tener una segunda residencia (es mejor alquilar desde el punto de vista financiero), olvidar el gran consumismo que nos lleva a disfrutar con marcas caras (disfrutar efímeramente)… puesto que la tesis del autor es que muchas veces los sueldos por encima de 3.000 euros suponen, al mismo tiempo, un consumo de tiempo y energía desproporcionado. O lo que es lo mismo: el dinero no da la felicidad y si conviertes tu vida sólo en dinero y sólo en trabajo… el fracaso personal no andará muy lejos.

El libro, además, viene completado al más puro estilo americano de casi una decena de casos prácticos de personas que deciden dejar la seguridad de un sueldo fijo por un proyecto empresarial propio.

Invirtiendo a largo plazo y el fenómeno Paramés

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Hoy toca libro. Pero un libro especial, puesto que se trata de un libro económico: Invirtiendo a largo plazo. Su autor es el famoso Francisco García Paramés. Si no lo conoces, tampoco te preocupes en exceso, puesto que se trata de un personaje famoso en el mundillo inversor, pero cuyo nombre no ha calado posiblemente entre la opinión pública, a pesar de que acumula méritos más que suficientes para hacerlo.

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García Paramés es conocido y etiquetado siempre como el Warren Buffet español. Pero dejemos al lado las etiquetas. Este inversor tiene un récord de rentabilidad asombroso con un sistema de gestión llamado “value”. Sin embargo, discrepancias con sus antiguos jefes le llevaron a abandonar su trabajo y a permanecer fuera de la inversión en bolsa durante dos años, el tiempo empleado para escribir este libro: Invirtiendo a largo plazo.

En el libro hace un repaso biográfico completo y también un análisis de las diferentes opciones de inversión que tienen los seres humanos. Su apuesta es clara: la bolsa es la mejor opción. Sin embargo, lo mejor del libro no son los consejos sino la humildad con la que analiza su trayectoria, incluyendo el análisis de sus propios errores, algo muy poco habitual.

Paramés insiste en muchas de las doctrinas de Buffet: invertir sólo en negocios cooncidos y estables. Ellos sienten alergia ante compañías como Twitter. De ahí la famosa frase de Buffet: “Me encanta lo que hacen esos chicos. Es como la idea de ir a Marte. Les aplaudiré si lo consiguen, pero que nadie me pida que me suba en el cohete”. Del mismo modo, Buffet y Paramés prefieren invertir en compañías como Coca-Cola o BMW (Buffet en la primera y Paramés en la segunda) antes de que en empresas tecnológicas super innovadoras. Un detalle: necesité sólo 24 horas para leerlo. Y no es un libro especialmente técnico. Prácticamente cualquier persona puede entender el 90% del contenido del mismo. Así que si alguien quiere aprender sobre la inversión en bolsa y sobre la visión de la vida de Paramés, pues ambas van de la mano, no hay nada como leer este ensayo.